José Luis Borau, un director de cine de 77 años de edad, es desde esta semana el nuevo presidente de la SGAE, la entidad ¿sin ánimo de lucro? en la que, eso sí, nuestro querido y siempre admirado Teddy Bautista seguirá teniendo la última palabra como presidente del consejo de dirección.
En la que probablemente haya sido la primera entrevista que Borau ha concedido desde que ostenta este puesto de privilegio en la SGAE, ha dejado claro qué es lo que opina del canon y de la piratería:
P. Además de favorecer a 88.000 asociados y gestionar más de cinco millones de obras, la SGAE tiene batallas específicas como la piratería. ¿Su solución?
R. Si la tuviese me habrían nombrado rey universal no presidente. Es un problema con muchos costados, una alimaña que crece inesperadamente. Como mucho se puede controlar que sea lo menor posible. Es necesario que la gente se deje de sentimentalismos hacia el de la manta; detrás, el negocio lo hacen unos mafiosos misteriosos e incontrolables que se dedican a las drogas y cosas por el estilo.
P. También tiene la batalla del canon digital (que grava los dispositivos que permiten copiar obras culturales, de CD vírgenes a cámaras de fotos).
R. Lo critican porque grava una «teórica utilización», y es cierto, pero es un mal menor hasta que se dé con un método más milimétrico. Además, el canon son unos céntimos miserables.
Empezamos bien…
La Wii está siendo un éxito absoluto de ventas, está barriendo a la competencia y está llenando de dólares las ya de por sí repletas arcas de Nintendo. No hay día que no lea o escuche a algún analista alabando la valentía de la compañía japonesa tras poner en el mercado una consola revolucionaria, apostar por ofrecer un control innovador y proporcionar un soplo de aire fresco a una industria que se caracteriza por su cerrazón a todo lo que no sea mejores gráficos.
Nadie parece recordar que hace apenas un año, cuando Wii aún no estaba en el mercado, esos mismos analistas arrojaban día tras día sus dudas sobre el nuevo invento de Nintendo argumentando que su escasa potencia gráfica, su concepto de juego diferenciado y la llegada de la PlayStation 3 difícilmente le iban a permitir conseguir una cuota de mercado significativa.
Los mismos que ahora lanzan flores y más flores son los que no hace tanto, cual adivinos de tres al cuarto, profetizaban la pronta caída en desgracia de la consola debido a sus limitaciones técnicas. El tiempo, como siempre, ha puesto a cada cual en su lugar.
Pero no sólo los analistas se han lucido; la mayoría de productoras de videojuegos cometieron un error garrafal al creerse a pies juntillas estas torpes predicciones y no volcarse desde un principio con la consola de Nintendo. Fruto de esta errónea estrategia, todos, excepto la propia Nintendo, han salido perdiendo: quienes han comprado una Wii porque el catálogo de juegos disponibles es escaso y, en general, de una calidad más que discutible, y las productoras porque han dejado de vender millones de títulos marginando a esta consola.
Las cosas, eso sí, están cambiando rápidamente. El olor del dinero está atrayendo a las grandes compañías del sector, que de ignorar o, en el mejor de los casos, hacer cutreports de PlayStation 2 para la Wii han pasado a destinar personal y recursos tras comprobar que esta consola es la preferida por los consumidores y que el coste de desarrollo de un videojuego es mucho más ajustado que el que se necesita para crear un título para Xbox 360 o PlayStation 3.
Este último punto es fundamental: desarrollar un juego para Xbox 360 o PS3 puede costar entre 15 y 20 millones de dólares, mientras que para Wii «sólo» se deben destinar una media de 5 millones de dólares. La inversión, como podéis ver, es muy inferior y los riesgos también, ya que rentabilizar un título de esta consola es posible vendiendo 300.000 copias, una cifra nada descabellada teniendo en cuenta el parqué de Wii’s que se han distribuido hasta la fecha. En el caso de la competencia se necesitan vender el doble de videojuegos para no caer en números rojos.
Con todos estos condicionantes encima de la mesa, en los próximos meses van a comenzar a llegar un aluvión de lanzamientos para Wii, que potenciarán el todavía exiguo catálogo disponible en estos momentos.
Desde la misma creación de Internet, Estados Unidos ha sido siempre el país con más internautas del mundo, pero esta primera plaza puede tener los días contados. Así lo atestigua un estudio que ha llevado a cabo Pew Internet en el que se afirma que en apenas 2 años China sobrepasará a los norteamericanos y se convertirá en el estado con más personas conectadas a la Red del mundo.
Los últimos datos de los que se tiene constancia atestiguan que China cuenta en la actualidad con 137 millones de internautas, una cifra ya de por sí enorme pero que parecerá minúscula en muy poco tiempo si tenemos en cuenta que desde 2004 el porcentaje de personas que se conectan a la Red crece una media cercana al 20% anual.
En Estados Unidos se conectan regularmente a Internet 165 millones de personas, más de la mitad de su población, mientras que en el gigante asiático sólo lo hace el 10%. Así pues, no hace falta ser ningún lumbreras para vislumbrar que el potencial de crecimiento es muy superior en China, lo que provocará que antes de que acabe la presente década tenga a más usuarios en línea que EEUU.
Cuando un fan de Super Mario Bros y de LEGO tiene mucho, mucho, mucho tiempo libre, pueden suceder cosas como esta:
Apple Product Evolution es una recopilación gráfica que incluye imágenes de la mayor parte de los productos que Apple ha comercializado desde que en 1976 unos jóvenes llamados Steve Jobs y Steve Wozniak presentaron su primer ordenador, el Apple I.
En la imagen que veis bajo estas líneas me he limitado a recopilar algunos de los más de 70 gadgets que se encuentran disponibles en el artículo del que os hablo. Imprescindible para los apasionados a las nuevas tecnologías, sean consumidores habituales de productos Apple o no:
Después de que a principios de semana Sony anunciara que rebajaba 100$ el precio de la PlayStation 3 en Estados Unidos, os confieso que esperaba con impaciencia la llegada de alguna noticia de la compañía japonesa en la que diera a conocer sus planes para Europa, si iba a aplicar algún tipo de descuento, de cuánto sería y cuándo entraría en vigor.
Pues bien, el día ha llegado y la nota de prensa que ha emitido Sony no puede ser más decepcionante: una vez más -y van unas cuantas- esta empresa ha vuelto a dar la espalda a los consumidores europeos y nos niega una rebaja de precio que sí ha aplicado en EEUU.
En su lugar, a partir del 26 de julio pondrá a la venta un pack compuesto por la PS3, 2 mandos sixaxis y los videojuegos ‘Resistance: Fall of Man’ y ‘MotorStorm’ al mismo precio de siempre, 599 euros. La promoción, evidentemente, mejora en mucho lo que hay ahora (consola + 1 mando por 599 euros), pero se queda a años luz de lo que tienen en las tierras del tío Sam, donde pueden conseguir una PlayStation 3 por 499 dólares, 360 euros al cambio.
Tanto Sony como el resto de compañías del sector no tienen inconveniente en aplicar una conversión 1 euro = 1 dólar para establecer el precio de venta de sus consolas en el Viejo Continente cuando, no lo olvidemos, la moneda europea está por las nubes. En cambio, y almenos en el caso de Sony, no sucede lo mismo con los descuentos: entonces 100 euros >>> 100 dólares, así que prefieren poner en marcha alguna promoción a costa de no rebajar el precio ni un solo céntimo.
La Australian Competition and Consumer Commission (ACCC) ha anunciado que va a llevar a los tribunales a Google ya que considera que no separa e identifica convenientemente los enlaces patrocinados de los resultados de las búsquedas, lo que provoca que muchos usuarios hagan click en ellos sin saber que se trata de links de pago.
Asimismo, el regulador australiano está en contra de que Google siga permitiendo que cualquier empresa que se publicita en la red de AdWords utilice el nombre de terceras marcas en sus anuncios, al tratarse de una práctica que puede sugerir que existe una afiliación o acuerdo entre una compañía y otra cuando no es así.
Requerido por esta cuestión, Rob Shilkin, portavoz de Google Australia, ha explicado -cómo no- que en el buscador consideran que la demanda carece de fundamento y que ataca a todos los motores de búsqueda y las empresas australianas que se anuncian en Internet.
La demanda ha sido presentada contra Google Inc, Google Irlanda Ltd y Google Australia Pty Ltd y la vista oral está prevista que comience el próximo 21 de agosto.