Ante el inmovilismo generalizado de la industria discográfica, más preocupada en culpabilizar al P2P de los males del mundo que en buscar soluciones que les permitan aprovechar el enorme mercado potencial que les proporciona Internet, el ISP británico Virgin Media ha anunciado que a va a ofrecer una tarifa plana a sus clientes con la que podrán escuchar o descargar tantas canciones en formato MP3 como deseen, todas ellas libres de DRM, previo pago de una cantidad comprendida entre las 10 y las 15 libras mensuales.
Quienes se abonen al servicio, que entrará en funcionamiento a finales de año, tendrán a su disposición el gigantesco catálogo de Universal, que por una vez ha roto las prietas filas del resto de compañías del sector y se ha sumado a un proyecto que promete, y mucho. Especialmente si poco a poco se van uniendo otros sellos musicales y amplían la oferta de artistas disponibles.
Aún quedan algunas incógnitas por desvelar, tales como saber la calidad sonora que tendrán los MP3 -espero que al menos 192 kbps- o si existirá un periodo de permanencia mínimo, que supongo que sí. Y es que si no lo pusieran, seguro que habría quienes se descargarían miles y miles de canciones en un solo mes y luego se darían de baja, lo que convertiría a esta tarifa plana en un negocio digamos que no excesivamente rentable para Universal 
En los últimos años ha habido proyectos similares, en los que también se ofrecía la descarga de música a cambio de un pago mensual. Sin embargo, este va a ser el primero -que yo sepa- en el que las canciones no tendrán DRM, lo que a efectos prácticos significa que aunque nos demos de baja del servicio de Virgin podremos seguir escuchando los temas bajados.
El Theremin es un instrumento musical electrónico que inventó en 1919 el físico ruso Lev Serguéievich Termen y que tiene la particularidad de que no se toca… al menos físicamente. Está formado por una caja y 2 antenas, que perciben la posición de las manos y emiten un sonido cuyo volumen y frecuencia varían en función de la distancia a la que coloquemos nuestras extremidades superiores.
Ahora, 90 años después de su creación, un chaval se las ha apañado para conectar su Theremin al PC y ha conseguido jugar al Super Mario Bros, utilizando una mano para mover al personaje hacia la derecha e izquierda y la otra para saltar sobre los objetos que aparecen en el transcurso del juego. Más que curioso, curiosísimo:
Los ultraortodoxos que no estén satisfechos con los resultados de búsqueda que les ofrece Google, al considerar que enlazan a contenidos que no se adecúan a sus preceptos religiosos, ya tienen un nuevo sitio en la red al que acudir para encontrar lo que necesitan: Koogle.
Este portal, cuyo nombre proviene de la unión entre las palabras «Google» y «Kósher» -la parte de los preceptos de la religión judía que establece lo que los practicantes pueden y no ingerir- cumple estrictamente con las recomendaciones establecidas por los rabinos y filtra los resultados para impedir que aparezcan, especialmente, páginas con temáticas sexuales.
No son las únicas que están vetadas. Los enlaces hacia medios y tiendas online israelíes también obvian artículos prohibidos como por ejemplo los aparatos de televisión, que son considerados como una fuente de perversión.
Si nos ponemos quisquillosos, el nacimiento de Koogle es en sí mismo una incongruencia, ya que los jaredíes también rechazan Internet. El motivo hay que buscarlo en la gran diversidad de sitios que alberga la Red, muchos de los cuales no comulgan con sus estrictas creencias.
Pero han sido los propios rabinos quienes han impulsado su creación, ya que quieren evitar que sus seguidores se queden al margen de Internet y de sus ventajas, tanto a nivel de información como de temas sanitarios. Eso sí, han establecido que el sábado no se podrá actualizar Koogle 
En los últimos 30 días, desde Twitter han llegado sólo 325 visitantes a Abadía. En ese mismo periodo de tiempo, Google ha atraído a varios cientos de miles. Bien es cierto que el caso del buscador es único, pero en la actualidad Menéame, la Wikipedia, Yahoo, Bing, 20 Minutos, Live, Netvibes, Jonéame e incluso Facebook también me aportan mucho más tráfico que el servicio de microblogging.
Con esos datos encima de la mesa, comprenderéis que nunca antes me hubiera planteado que Twitter pudiera ser un redistribuidor de tráfico importante. Craso error. En TechCrunch, uno de los blogs más importantes del mundo, han dado a conocer los portales que más visitas les llevan al sitio y las estadísticas no dejan lugar a dudas: tras el omnipotente Google, Twitter se coloca en segunda posición, por delante de Digg, Techmeme o su feed RSS.
En otras palabras, Twitter aporta a TechCrunch decenas de miles de visitas diariamente. Casi nada. Y muchas -desconozco el porcentaje- no provienen directamente de la cuenta de este blog, sino de los retweets que hacen sus seguidores, lo que permite difundir los artículos de TC entre un espectro de internautas gigantesco.
¿Es el caso de TechCrunch exportable a determinados blogs de habla hispana? Supongo que no a ese nivel. Básicamente porque ninguno -que yo sepa- tiene 719.412 followers. Ni de lejos. Si no estoy equivocado, nadie llega a los 10.000 seguidores, así que aún queda mucho camino por andar.
Sí que son, en cambio, unos datos muy a tener en cuenta ya que ponen de relieve la importancia creciente que va a tener Twitter para quienes consigan una cierta visibilidad entre una porción de sus usuarios. ¿Cómo lograrla? No tengo ni la más remota idea: mi cuenta de Twitter suma a día de hoy únicamente 209 followers. No son números como para tirar cohetes 
Acceder a la web 2.0 con un ordenador de 1982. Eso, que tan surrealista suena, es lo que se puede hacer con BreadBox64, un cliente de Twitter que han desarrollado para el Commodore 64 que permite escribir anotaciones y leer los comentarios de la gente a la que sigues desde este mítico ordenador:
Justo es reconocer que los seguidores de esta venerable pieza de hardware están consiguiendo hazañas increíbles. Sin ir más lejos, hace poco más de un año un tal Toni Westbrook consiguió portar una versión de Guitar Hero, programando el juego desde 0 y creando una interfaz para poder utilizar la guitarra de la PlayStation 2.
Si la calidad del producto que ofreces no es la suficiente y la competencia empieza a ganarte terreno a pasos forzados, qué mejor que apelar a la solidaridad para intentar cambiar las tornas. Eso es lo que ha pensado Microsoft, que ha iniciado una campaña con la que se compromete a donar 8 comidas a personas con pocos recursos por cada descarga de Internet Explorer 8 que se produzca desde una página que ha montado a tal efecto. El problema es que las cuentas no salen.
En la web Browser For The Better, que es el nombre que han escogido para el proyecto, se lee lo siguiente:
Por cada descarga de Internet Explorer 8 desde este sitio se donarán 8 comidas a Feeding America para ayudar a acelerar el fin del hambre en este país.
¿Genial, no? Bueno, no tanto. Si fijáis la vista en la letra pequeña del margen inferior-derecho, os encontraréis con esto:
Sólo descargas completas de Internet Explorer 8 desde browserforthebetter.com desde el 8 junio de 2009 hasta el 8 de agosto de 2009 computan para la donación caritativa a Feeding America. Microsoft va a donar 1,15 dólares por descarga a Feeding America hasta un máximo de 1.000.000 de dólares.
¿1,15 dólares por descarga? ¿Y con ese dinero pretenden pagar 8 menús? Eso nos da la exorbitante cifra de 0,14 dólares por ración. Una de dos: o Microsoft se ha confundido y piensa que Estados Unidos es África o bien ha encontrado la comida más barata del mundo occidental.
Cualquier cosa es posible, pero me cuesta horrores creer que con lo que aquí no llega ni para comprar un triste caramelo en Los Ángeles, Chicago o Seattle dé para un plato de comida completo. Como ésta sea la manera en que tienen pensado acabar con el hambre en el mundo, apañados vamos… 
Las multimillonarias multas que ha impuesto la Comisión Europea a Microsoft en el último lustro por abuso de posición dominante han hecho efecto. Y de qué manera: la multinacional norteamericana ha anunciado que en Europa venderá Windows 7 sin el navegador Internet Explorer 8.
Windows 7 E, que es como se va a llamar esta edición especial, será el sucesor de Windows XP N y Windows Vista N, las versiones sin el reproductor Media Player que el gigante estadounidense se ha visto obligado a comercializar en el Viejo Continente a requerimiento de las autoridades comunitarias.
Pero con Windows 7 E las cosas van a ser distintas. Y es que, a diferencia de lo sucedido con sus predecesores, Microsoft no venderá versiones con y sin IE8, dando a los consumidores la opción de elegir la que prefieren. En cambio, los fabricantes de ordenadores sí que podrán incluir Internet Explorer, o cualquier otro navegador, en los PCs que vendan.
En su momento, la Comisión Europea planteó la posibilidad de que en el proceso de instalación de Windows 7, Microsoft dejara escoger a sus clientes los navegadores preferían instalar e incluso cuál de ellos querían configurar como opción por defecto, pero la empresa hoy dirigida por Steve Ballmer no quiso ni oír hablar de dicha propuesta.
Así las cosas, la decisión del organismo europeo ha sido clara: si Microsoft no permite a los consumidores elegir el navegador con el que navegar, no se incluirá ninguno en Windows 7. Desde luego, no es la solución ideal. Me imagino que mucha gente se sorprenderá y enfadará a partes iguales cuando comprueben que tras instalar el sistema operativo que acaban de comprar no pueden visitar sus páginas favoritas porque no incluye Internet Explorer, Firefox, Opera, Safari, Flock o cualquier otro navegador que se os pueda pasar por la cabeza.
De un tiempo a esta parte, gobiernos de medio mundo están trabajando con la industria del cine y la música para poner coto a las descargas de contenidos sujetos a derechos de autor con medidas que, de una u otra manera, están pensadas para hacer ver a los presuntos infractores que antes o después pueden ser descubiertos y castigados.
Esta estrategia, en la que tanto confían, tiene los días contados puesto que ya ha aparecido el primer cliente de BitTorrent que oculta la dirección IP de sus usuarios, hace anónimas las transferencias de archivos y convierte en una tarea casi imposible la identificación de quienes participan por parte de terceras personas o empresas. Su nombre es BitBlinder.
Sus creadores afirman que el tráfico es encriptado a medida que va pasando por los ordenadores que conforman la red de usuarios del servicio. Asimismo, cada uno de los PCs que participan conoce la dirección del siguiente equipo de la cadena, pero no la de su predecesor, consiguiéndose así que invitados «no deseados» no puedan localizar la fuente primaria del envío.
Dado que los datos son enviados desde un ordenador a otros muchos de la red BitBlinder para hacerlos anónimos antes de llegar a su destino, las velocidades de descarga no son tan elevadas como con otros clientes, llamémosle así, «normales». Aún así, miembros de TorrentFreak que han probado este software aseguran que han llegado a bajar algún archivo a 2 Mb/s, cifra nada despreciable.
Hasta ahora, si queríamos utilizar algún programa basado en BitTorrent y navegar de manera anónima, la única opción gratuita consistía en recurrir a servicios como TOR, que tienen el inconveniente de que ralentizan en exceso las descargas.
Esta situación va a dar un giro copernicano en los próximos meses conforme más programas como BitBlinder vayan apareciendo. O evolucionando, porqué no, dado que proyectos como OneSwarm ya son capaces de encriptar los archivos que descargan sus usuarios y hacer que no se pueda identificar qué se está compartiendo, pero aún no pueden mantener en el anonimato a sus participantes.
Por cierto, BitBlinder está disponible en versiones para Windows y Debian/Ubuntu. Si utilizáis los sistemas operativos de Microsoft y queréis descargaros la beta de este programa antes debéis registraros en esta dirección. En cambio, si utilizáis alguna de las 2 distros de GNU/Linux que os acabo de reseñar, podéis bajaros el paquete .deb desde este enlace.