Desde que Google compró YouTube en octubre del 2006 por la nada despreciable cifra de 1650 millones de dólares, estudios de Hollywood, productoras de televisión, discográficas y un sinfín de holdings empresariales que viven de la generación de contenidos multimedia han presionado al buscador para que incorporara algún sistema de filtrado que pusiera las cosas más difíciles a quienes suben masivamente vídeos protegidos por derechos de autor.
A sabiendas de que en la era de la información ninguno de estos agentes puede permitirse el lujo de renunciar a la audiencia millonaria de YouTube, Google ha ido postergando sistemáticamente la implantación de un sistema que se encargue de controlar y, llegado el caso, eliminar los vídeos que no cumplan los requisitos legales que le demandan los mass media.
La actitud de Google tiene su explicación: si pone en liza un filtrado demasiado estricto corre el riesgo de molestar a buena parte de los usuarios de YouTube, que podrían migrar a cualquiera de los innumerables servicios de compartición de vídeos existentes. De ahí que haya alargado en el tiempo tanto como ha podido la adopción de medidas en este sentido.
Pero la presión ejercida en los tribunales por Viacom, que posee canales tan conocidos como la MTV, algunas discográficas e incluso las ligas de fútbol profesionales europeas, ha obligado a Google a dar una fecha concreta para la aparición del tan esperado sistema de filtrado.
Llegará en septiembre, y se encargará de inspeccionar los vídeos que se suben a los servidores de YouTube y determinar si son aptos o, por contra, atentan contra los derechos de autor de sus legítimos propietarios. Veremos cómo funciona y si contenta a los generadores de contenidos y a los internautas. Difícil lo tiene.
A partir de ahora, cada fin de semana aprovecharé para recopilar en una entrada los artículos de la blogosfera que más me hayan llamado la atención en los siete días precedentes. Aquí tenéis la primera entrega:
Mirad con atención la siguiente imagen:
¿No os da vueltas la cabeza? ¿Cómo han conseguido crear ese efecto? Muy sencillo: añadiendo a la imagen 2 ojos y 1 boca extra y alargando la nariz y las facciones.
PD: Imagen extraída de Wonderful Info.
He visto muchos tatuajes en mi vida, pero hasta la fecha no había dado con ninguno en el que apareciera el mensaje que Windows muestra cuando se cuelga. Impagable

Vía | Digg.
Ayer dediqué una entrada a la absurda polémica que se ha generado en el Congreso de EEUU después que algunos de sus miembros criminalizaran este mismo martes a los programas P2P, acusándolos de poner en peligro la seguridad nacional de la tierra del tío Sam.
Tal y como os conté, la persona sobre la que cayeron todos los palos fue Mark Gorton, fundador y presidente de Lime Wire, a quien acusaron de haber creado una aplicación que podía exponer al país a amenazas externas puesto que había convertido a los ordenadores en peligrosas armas contra la seguridad de Estados Unidos.
No sé si este cúmulo de descalificaciones sin sentido hicieron mella en su moral o si simplemente quiso poner su santo culo a buen recaudo, pero el caso es que en una intervención que realizó a posteriori, Gorton se despachó con unas declaraciones que no tengo ninguna duda de que habrán agradecido la RIAA, la MPAA y nuestra admirada SGAE.
¿Por qué digo esto? Básicamente porque este señor abogó porque los ISP, los proveedores de acceso a Internet en román paladín, implementen filtros que eviten que los internautas podamos acceder a contenidos protegidos por derechos de autor sin tener lo correspondiente autorización de sus propietarios.
En otras palabras, Gorton mantiene ahora que las operadoras de Internet deberían transformarse en un todopoderoso Gran Hermano digital y ejercer de censoras de la Red para así controlar a qué páginas accedemos, qué leemos, vemos o escuchamos y, por supuesto, qué nos descargamos.
¿Absurdo? ¿Retrógado? ¿Incoherente? ¿Incompatible con el respeto a la privacidad? Pues sí, todo eso y más. Pero es lo que ha espetado el mandamás de Lime Wire ante el Congreso de los Estados Unidos. Sólo espero que no le hagan ni puñetero caso, aunque no me extrañaría lo más mínimo que alguno se tomara en serio tales afirmaciones teniendo en cuenta que dentro de la clase política norteamericana habitan especímenes capaces de decir cosas como éstas:
El mes pasado, el Discovery Channel decidió cambiar la fisonomía habitual de uno de sus edificios durante la celebración de la semana del tiburón. El resultado fue el siguiente:


Afortunadamente, los cambios son reversibles, algo de lo que no pueden presumir otras «obras de arte» como ésta o éstas otras.
Los políticos tienen, por lo general, mucho tiempo libre, lo que en ocasiones les lleva a ocupar sus horas de ocio con tareas poco menos que absurdas. Sólo así se entiende que el congreso estadounidense dedicara el día de ayer a debatir el problema que según ellos pueden llegar a suponer las redes P2P para la seguridad nacional.
Los congresistas norteamericanos temen que los funcionarios puedan estar compartiendo a través de estos programas, y sin saberlo, documentación confidencial y secretos de estado que podrían acabar en manos de gobiernos extranjeros, terroristas u organizaciones criminales. En este sentido, se están planteando la posibilidad de impulsar reformas legales que impidan o minimicen este trasvase de información altamente sensible.
Cómo se enfocarán estos posibles cambios es poco menos que imposible de saber a estas alturas, aunque me gustaría pensar que se llevarán a cabo de manera racional y teniendo en cuenta la realidad actual de las cosas. En este sentido, espero que no tengan en cuenta las estupideces que ha proferido Jim Cooper, del partido republicano.
Este señor calificó ayer al director general de Lime Wire como «uno de los directivos más ingenuos» con los que había tratado en su vida, para acusar a continuación a su compañía de haber creado un software que podía poner en peligro al país. No contento con ello, este pintoresco representante político no sintió rubor alguno al afirmar que este programa P2P había convertido a los ordenadores en peligrosas armas contra la seguridad de Estados Unidos. ¡Toma ya!
Lo mejor del caso es que todas estas soflamas catastrofistas y poco menos que apocalípticas vienen provocadas porque Lime Wire no avisaba a sus usuarios de que al instalarlo se compartían los archivos situados en carpetas como «Mis Documentos», en la que en no pocas ocasiones se suele guardar todo tipo de información personal.
Claro que en lugar de formar al personal para que sea consciente de los riesgos que puede llegar a entrañar instalar este tipo de software sin tener los conocimientos adecuados, algunos políticos norteamericanos han preferido lanzar el grito al cielo y proclamar las maldades de la tecnología. Llegados al extremo, ¿no sería más práctico, útil y sencillo prohibir a los funcionarios que tuvieran acceso a información confidencial utilizar este tipo de programas en sus ordenadores en lugar de decir estas tonterías?
Que todo este follón se haya armado por algo tan nimio puede parecer tragicómico, pero es que la realidad a veces lo es. Especialmente cuando se pone al frente de áreas de gran responsabilidad a inútiles sin formación alguna pero que son expertos en lucir con simpar elegancia trajes que les pagamos los demás con nuestros impuestos.
Aquí tenéis una recopilación de imágenes que ilustran cómo ha evolucionado la interfaz gráfica de Windows desde sus inicios hasta la actual versión, Vista.
Windows 1.0
Windows 2.0

Windows 3.0

Windows 3.1

Windows NT 3.1

Windows 3.11

Windows 95

Windows NT 3.51

Windows 98

Windows NT 4.0

Windows 2000

Windows XP

Windows Vista
