Esta mañana, como suelo hacer habitualmente los fines de semana, he estado leyendo los diarios deportivos en busca de sensacionalismo barato redactado por periodistas pagados de sí mismos, que nunca se equivocan, que saben de fútbol más que nadie y que tratan a sus lectores como personas incapaces de pensar por sí mismas a las que se puede manipular con extrema facilidad. No sé exactamente el porqué, pero me gusta leerlos. Me río mucho.
Ni que decir tiene que cuando acudo a sus páginas no espero encontrar una obra cumbre de la prosa internacional. Soy consciente que lo más que hallaré será amarillismo e información de usar y tirar y me parece perfecto. Me conformo con que el texto en cuestión sea comprensible y no tenga excesivas faltas ortográficas.
No es el caso, desde luego, de un artículo titulado A rey muerto, rey puesto que está colgado a estas horas en la versión online del diario deportivo AS. Tras leerlo y releerlo varias veces para asegurarme que lo que tenía ante mis ojos era real y no fruto de mi retorcida imaginación, he llegado a la conclusión de que su autor (o quien haya colgado la crónica) faltó a clase los días en que en el colegio explicaron gramática y las normas básicas de acentuación y de puntuación en español. Ojo, puedo estar equivocado, pero la teoría es cuando menos plausible.
Copio y pego algunos párrafos del artículo de marras (he señalado en rojo algunos de los errores que he ido encontrando):
Los primeros minutos desviaron el tema central de estos días gracias a la mágia de Messi, que con sus jugadas hizó que el Nou Camp se centrará en el partido.
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Deco hizó una fuerte entrada a Adriano y poco después Zambrotta veía la amarilla cargando con el pecado del portugués.
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Y así se llegó el descanso, con Barcleona y Sevilla consumiendo los minutos tanteandose con el respeto de saber que ambos conjunto son recientes campeones y que un despiste lo podían pagar caro. Por cierto Adriano fue sustituido por Duda ya que no pudo sobreponerse a la fuerte entrada sufrida. Tras el descanso el público animó a su gente para que llegará el primer gol local y el Barcelona volvió a tomar la responsabilidad de llevarse los tres puntos. Y otra vez en las botas de Iniesta salió una de las mejores ocasiones azulgranas ya que dejó un balón en velocidad a Henry que el francés tampoco supo aprovechar, ni para psar ni para disparar a puerta.Justo después los locales tuvieron una nueva oportunidad ante un Sevilla desorientado y desconocido, pero Márquez mandó al poste el balón y se fue el rechace fuera de la meta defendida por Palop.
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Ya parecía imparable el Barcelona atacando sin cesar y con toda la artillería embistiendo la muralla sevillana. Se hizo justicia. Iniesta manda la pelota a Henry, este cambia a Messi, que fusila a Palop y marca el gol de «Dinho» ya que el argentino levantó los brazos en clara dedicatoria a el gran ausente. Con un Sevilla roto, llegó el penalti tonto de Poulsen a Giovani al saque de un córner, ya que el danés agarró al mexicano y el árbitro no dudo en pitarlo. Messi se llevó el honor de volver a marcar y volver a dedicarselo a su amigo. Esto borró a los sevillanos del campo.
Total, casi no hay faltas… Con lo poco que le habría costado pasar el texto por el corrector ortográfico del Word (o de cualquier otro programa informático) antes de publicarlo…
Poco a poco, las grandes cadenas de televisión norteamericanas están comprendiendo que Internet es un enorme mercado aún por explotar con el que pueden ganar mucho dinero a poco que hagan las cosas mínimamente bien. De ahí que, aun con ciertas reticencias por parte de no pocos de sus miembros, estén comenzando a explorar las posibilidades que les ofrece la Red y a plantear soluciones imaginativas para captar la atención de los internautas.
Sin ir más lejos, hoy se ha dado a conocer que la Fox ha llegado a un acuerdo con Apple para distribuir gratuitamente a través de iTunes los nuevos episodios de sus series de más éxito, entre las que podemos encontrar a Prison Break, American Dad, Bones o K-Ville.
No estamos ni mucho menos ante un caso único en la industria, ya que esta misma semana la Disney ha anunciado que permitirá la descarga libre de Perdidos y Anatomía de Grey a través del portal de AOL. Similar ha sido el movimiento de la NBC, que también dejará que los internautas puedan bajarse gratis los nuevos episodios de Héroes durante un plazo de una semana después de que hayan sido emitidos por la cadena.
¿Por qué ahora estas cadenas permiten la descarga gratuita de sus series? Es muy fácil de entender: estas promociones son temporales. Así pues, lo que pretenden es captar la atención tanto de los televidentes que nunca han visto un capítulo de estas series como de los que en un momento u otro vieron algunos pero que por el motivo que fuera se desengancharon y dejaron de seguirlas. Es decir, quieren que en cuanto den por finalizada este periodo de gracia aumente significativamente la audiencia televisiva de sus shows.
El objetivo a medio plazo que se plantean todos estas compañías de medios es conseguir que los internautas se acostumbren a pagar por descargarse los nuevos episodios de sus series favoritas o bien que vean como algo normal el visionarlas gratuitamente en sus ordenadores o dispositivos móviles con, eso sí, anuncios publicitarios incluidos.
Por desgracia para sus intereses, ambos modelos de negocio se han demostrado ineficaces hasta la fecha, ya que no existe todavía una demanda suficiente de estos contenidos en la Red, más aún cuando es muy sencillo acceder gratuitamente a cualquiera de estos espectáculos con infinidad de programas P2P.
Shared Stuff es el nombre con el que Google ha bautizado a su último proyecto, un marcador social con el que podemos compartir de manera muy sencilla y casi automática los enlaces de las páginas que más nos interesan con otros internautas que utilicen los servicios del buscador, con nuestros contactos a través del mail o con usuarios de redes sociales como Facebook, Digg, del.icio.us o Reddit.
Para comenzar a utilizarlo basta con tener una cuenta en Google, acudir a esta página y arrastrar el botón ‘Email/Share’ a nuestra lista de Marcadores/Favoritos (en función del navegador que utilicéis).
Una vez completados estos pasos, aparecerá un nuevo apartado en el menú de Marcadores de nuestro navegador que deberemos pulsar cada vez que accedamos a una página que queramos compartir por la calidad de sus contenidos. El sistema se encargará él solito de recopilar el título del artículo en cuestión, un extracto del mismo y la dirección de la web y sólo nos quedará hacker click sobre el botón ‘Share’ para completar el proceso.
Todos los links que guardemos se irán incorporando a una página individual que Google nos asigna por defecto y que puede ser consultada por otros usuarios. Este es el aspecto que tiene la mía tras jugar un ratito con el servicio:
No sé si es cosa del tiempo, de la época del año o de lo que sea, pero lo cierto es que esta semana varios directivos de compañías antivirus están copando las portadas de medios de comunicación norteamericanos especializados en las nuevas tecnologías con una serie de declaraciones que están dando mucho de sí.
Las más destacadas han sido las de Michael Murphy, vicepresidente de Symantec en Canadá, que ha apuntado que en futuro próximo los programas antivirus funcionarán a partir de unas listas blancas de programas seguros, y las de David DeWalt, CEO de McAfee, que en una conferencia celebrada en Tucson ha señalado que los perjuicios económicos que provocan los delitos online, valorados en 105.000 millones de dólares anuales, sobrepasan al dinero que mueve el tráfico mundial de drogas.
Para justificar esta aseveración ha apuntado directamente hacia los grupos que han conseguido adentrarse en las bases de datos de grandes grupos como Ameritrade, Citigroup o Bank of America y se han hecho con los datos personales de millones de sus clientes.
Estos actos han ocasionado pérdidas estimadas de 40.000 millones de dólares a las entidades afectadas, ya que además de la pérdida de credibilidad que han sufrido han debido hacer frente a las demandas judiciales que les han planteado sus propios usuarios, molestos ante la falta de seguridad de unas compañías a las que habían confiado información de carácter confidencial, cuando no sus ahorros.
A esta sangría económica hay que sumar las fuertes sumas de dinero que están teniendo que invertir los grandes conglomerados con presencia en Internet en materia de seguridad para evitar que la información personal de sus clientes pueda verse comprometida ante futuros ataques nuevamente.
No sé cómo lo veréis vosotros, pero a pesar de los datos que ha aportado el máximo responsable de McAfee, me parece que nos encontramos ante unas declaraciones alarmistas y un pelín -o un muchín- exageradas.
Durante la segunda mitad de los ’90 netscape.com fue uno de los portales más importantes de la Red. Avalado por el navegador del mismo nombre, era uno de los centros neurálgicos de la todavía joven red de redes y competía de tú a tú con Yahoo y AOL, los otros 2 gigantes del momento.
Gran parte de su fuerza se fundamentaba en el navegador Netscape, el más utilizado por aquellas fechas. Pero la aparición en escena de Microsoft y su Internet Explorer significó el principio del fin para Netscape, que fue incapaz de hacer frente a la competencia y vio como en sólo unos años pasaba de ser el browser de referencia a tener una cuota de mercado marginal en comparación con IE.
Desde entonces, y como tantos otros muertos vivientes de los primeros años de Internet (¿alguien se acuerda ahora de Altavista?) últimamente netscape.com había deambulado con más pena que gloria, convertido en un portal más de los muchos existentes que, eso sí, seguía manteniendo una importante cuota de usuarios, especialmente entre aquellos menos avezados, gracias a las cuentas de mail que ofrecía.
Pero en estas llegó Jason Calacanis, que tras convertirse en multimillonario con la venta de Weblogs Inc, la red de blogs que él mismo había fundado, recibió el encargo de AOL para hacerse cargo de netscape.com y tratar de revivir viejos laureles. De este hombre se esperaba -almenos yo lo esperaba- que aportara soluciones imaginativas, que sacara a Netscape de la vulgaridad en que se había instalado y que aumentara la popularidad, la visibilidad y las visitas del sitio.
La sorpresa llegó cuando Calacanis presentó el «nuevo» Netscape y nos encontramos ante un clon de Digg, el blog colaborativo sin control editorial más importante de Internet, pero con peor diseño. La idea era de por sí mala, aburrida y poco original y la reacción del público fue la que cabía esperar: estupor y cabreo tanto entre los usuarios habituales, que veían desaparecer de un plumazo las secciones que llevaban años visitando, como entre los lectores de blogs, que se encontraron con una copia de algo que ya existía.
Las declaraciones posteriores de Calacanis, lejos de calmar los ánimos, sólo sirvieron para enardecerlos aún más cuando explicó que tenía en mente contratar a los usuarios que más historias enviaban a Digg, Flickr, Reddit y Newsvine y pagarles un sueldo de 1000 dólares mensuales para que hicieran lo propio en netscape.com. Estos comentarios cabrearon al personal hasta tal punto que hubo quien incluso llegó a hackear el portal.
Con estos mimbres, la popularidad de netscape.com, lejos de mejorar, empeoró a marchas forzadas, ya que no logró captar la atención de los usuarios más avanzados y además vio cómo sus visitantes de toda la vida huían despavoridos ante el cambio tan radical que había experimentado el sitio. Tanto el proyecto en sí como la manera en que fue gestionado fueron un completo desastre.
La primera víctima de este desaguisado fue el propio Calacanis, a quien AOL abrió las puertas para que probara suerte en otros lares. Así las cosas, era sólo cuestión de tiempo que netscape.com abandonara su nuevo estado y volviera a adoptar una forma similar a la de meses antes.
El problema es que AOL lo ha hecho de la peor manera posible. En lugar de dotar al sitio de un diseño y de unos contenidos propios y diferenciados, se han limitado a copiar línea por línea las formas de aol.com con la única diferencia del color de la cabecera, que en el caso de Netscape mantiene el verde acuoso de la marca. Por no mantener no han mantenido ni el dominio del sitio, que desde ahora pasa a ser http://netscape.aol.com/. Una decisión que pone de manifiesto lo que para AOL significa este portal y el futuro que le espera: ninguno.
Desde el día de ayer está disponible para su descarga Firefox 2.0.0.7, una actualización de seguridad menor que corrige una vulnerabilidad presente en la versión 2.0.0.6 que permitía la ejecución de código a partir de los archivos de QuickTime.
Como siempre, la Mozilla Foundation ha liberado las correspondientes versiones para Windows, Mac OS X y GNU/Linux en más de 40 idiomas diferentes, incluyendo el castellano, catalán y euskera.
El número de virus, troyanos, gusanos y demás programas creados con la intención de poner en peligro la seguridad de los poseedores de un ordenador no hace sino aumentar a pasos agigantados cada año que pasa. Tal es así que en estos momentos la cantidad de software malicioso que se puede encontrar en Internet es muy superior al de las aplicaciones, llamémoslas, «normales» o «benevolentes».
Además, y por si esto no fuera suficientemente preocupante, la proporción no hace sino crecer en favor de los primeros. Sirva como ejemplo que durante los 6 primeros meses del 2007 Symantec ha hallado 212.000 nuevos códigos potencialmente peligrosos para la salud de nuestros ordenadores, una cifra que supone un aumento del 185% respecto a los datos recopilados en los últimos 6 meses del año pasado.
Esto ha llevado a Michael Murphy, vicepresidente regional de Symantec en Canadá, a efectuar unas declaraciones en las que ha sugerido que en los próximos años va a cambiar el paradigma de la seguridad informática que hoy damos por sentado.
En la actualidad, la función de los programas antivirus es detectar los virus, troyanos o spam presentes en un ordenador, avisarnos y, siempre que sea posible, eliminarlos. En cambio, lo que ha planteado Murphy es exactamente lo contrario: en su opinión lo que hará el software de seguridad del futuro será revisar las aplicaciones instaladas en nuestro PC para a continuación permitir que se ejecuten únicamente las que pertenezcan a una lista blanca que haya sido generada por un organismo independiente.
Visto así, la idea parece muy interesante, pero plantea una serie de inconvenientes difícilmente superables. Y es que, ¿qué pasaría con los cientos de miles de pequeñas aplicaciones poco o nada conocidas que han sido creadas por pequeñas empresas, grupos de programadores o particulares en su tiempo libre? ¿Quién se encargaría de la ardua tarea de revisar todos estos programas uno por uno para dar el visto bueno de cara a su inclusión en la tan manida white list? ¿Y todos los nuevos proyectos que fueran apareciendo? ¿Cómo pondrían en marcha un proceso que permitiera darlos de alta en esta base de datos rápidamente?
Son sólo algunas de las muchas incógnitas que plantearía la puesta en funcionamiento de un sistema como el que ha sugerido el vicepresidente de Symantec, y seguro que existen muchas más.
El 19 de septiembre de 1982 a las 11:44 horas de la mañana, Scott E. Fahlman, profesor de la facultad de informática de la Universidad de Carnegie Mellon, hizo uso por primera vez de los emoticonos 🙂 y 🙁 en un tablón de anuncios electrónico del centro educativo en el que se discutía acerca de cómo conseguir que los interlocutores supieran si los mensajes que se escribían en este tipo de redes eran en tono humorístico o no.
Poco podía imaginar Fahlman que su ocurrencia acabaría haciéndose muy popular en su Universidad, posteriormente en otros Campus y finalmente se extendería al resto del mundo con la aparición de Internet. En cualquier caso, lo cierto es que hoy se cumplen 25 años desde entonces. ¡Cómo pasa el tiempo!