Soy consciente que Windows Vista es una obra maestra de la programación moderna inmune a los fallos de seguridad, que carece de problemas de compatibilidad con el hardware de terceros y que además puede tirar en cualquier equipo de gama media-baja* pero, ¿qué os parecería instalar y ejecutar Windows 3.11 en el último sistema operativo de Microsoft?
Suena raro y extravagante, es verdad, pero es posible. De hecho, existen no uno sino varios programas que permiten hacerlo. Uno de ellos es DOSBox, un emulador que recrea un entorno similar al DOS de toda la vida y nos facilita la ejecución en ordenadores actuales de programas y videojuegos que en su momento fueron escritos para este sistema.
No todo es perfecto, ya que este software es un ávido consumidor de recursos, pero bueno, si sois usuarios de Windows Vista supongo que estaréis curados de espanto en este sentido
Dicho esto, aquí tenéis unas capturas del aspecto que luce Windows 3.11 ejecutado sobre Windows Vista, DOSBox mediante:



Tenéis más imágenes y a un mayor tamaño en Windows 3.11 on Vista!.
*: Mode ironic OFF
A principios de semana, un vídeo protagonizado por una chica que se subía sobre los soportes de 2 escaleras mecánicas y se ponía a dar vueltas y más vueltas sin caerse recorrió Internet a la velocidad del rayo. Por si todavía no la habéis visto, la grabación es ésta:
Ya en ese momento hubo quien adelantó que una horda de adolescentes con poco cerebro y nulo sentido del ridículo tratarían de emular la «hazaña» de la rubia con penosas consecuencias. Pues ayoma, macho, eres un crack 🙂
Fijaros el vídeo que han grabado unos chavales estadounidenses. No sé porqué, pero me da a mí que el protagonista va a ser el hazmerreír de sus compañeros durante unos días, semanas o meses:
La música está en crisis. Ese es el mensaje que día tras día, semana tras semana y mes tras mes repiten una y otra vez las discográficas y las entidades gestoras de los derechos de autor con la esperanza de sumar a la causa a algún despistado. Pero lo cierto es que, en contra de lo que predican, la música goza de una salud de hierro. Es más, nunca antes había sido tan popular ni había movilizado a tantos millones de personas.
Eso sí, el modelo de negocio está cambiando rápidamente. Cada vez se venden menos discos pero, en cambio, las cifras de asistentes a los conciertos en directo no paran de crecer año a año. Y lo van a seguir haciendo. El problema para los sellos musicales radica en que tradicionalmente, sus ingresos han procedido de la venta de compactos, mientras que la recaudación de las actuaciones en vivo ha ido a parar a los grupos.
La consolidación de Internet como medio de comunicación de masas, descentralizado y fuera del control de los mass media, está permitiendo que, poco a poco, los artistas noveles puedan darse a conocer entre sus potenciales seguidores sin la ayuda de las grandes discográficas. Es un fenómeno que, mucho me temo, ha cogido con el pie cambiado a las cabezas «pensantes» de la industria pero que está ahí para quedarse. De hecho, estoy convencido que cada vez va a ir a más.
La posibilidad de comunicarse directamente con el público, sin intermediarios, va a provocar un reajuste dramático para no pocos profesionales del sector que habían vivido la mar de bien durante décadas pero que se están encontrando, de la noche a la mañana, con que sus servicios ya no son necesarios. O al menos no tan necesarios, ni bien pagados, como antes.
Ante esta tesitura, y en lugar de evolucionar, de adaptarse a los tiempos que corren, las discográficas están tratando de mantener por todos los medios un modelo de negocio caduco, condenado a pasar a mejor vida más pronto que tarde. Buscan, con la inestimable ayuda de los políticos de turno y de su competente plantilla de abogados, compensar las pérdidas de ingresos por la venta de discos con nuevas e «imaginativas» fórmulas recaudatorias.
La última que se le ha ocurrido a la RIAA, una organización que aúna a los principales sellos musicales estadounidenses, ha sido enfrentarse a las radios norteamericanas y exigirles un aumento de las cuotas que les pagan por reproducir las canciones de sus artistas. Hasta ahora, las radiofórmulas debían hacer frente a unos pagos que supuestamente iban a parar a manos de los compositores de las obras, pero ahora la RIAA quiere que también abonen una cantidad, todavía por determinar, para los intérpretes.
Olvidan, o parecen hacerlo, que a pesar del auge de Internet y de los canales musicales de TV, las radios aún son una pieza fundamental para popularizar los nuevos singles que sacan al mercado. A ver cómo les sale esta jugada, pero en todo caso no acabo de ver claro que, en lugar de mimar a uno de sus baluartes más preciados, opten por morder la mano que les da de comer.
¿Qué porcentaje de la población mundial creéis que dispone de una conexión a Internet en estos momentos? Si trasladáramos esta pregunta a familiares y conocidos, me da la impresión que en no pocos casos la respuesta sería algo así como un «40 ó 50%». Lamentablemente, estarían equivocados. Muy equivocados.
De acuerdo a un informe que ha presentado Jupiter Research, de mantenerse las tasas de crecimiento actuales de la población internauta, en el 2012 habrá 1.800 millones de personas con acceso a la Red, lo que supondrá un incremento del 44% respecto a las cifras que se manejan hoy en día. Es decir, de aquí a 4 años un 25% del total de habitantes de la Tierra se conectarán a la Red normalmente.
Los países en los que más aumentará la penetración de Internet serán, cómo no, China, Rusia, India y Brasil, las 4 economías emergentes más importantes del momento. En el África subsahariana, mientras tanto, la cosa no irá tan bien. Ni de lejos, vaya. Es lo que hay 
El vídeo es obra de la gente de Alguna pregunta més, un programa de humor (muy bueno) de TV3 🙂
Con tan solo 21 añitos, la cantante británica Joss Stone ha dado un disgusto a la industria discográfica internacional efectuando unas declaraciones que a buen seguro no habrán gustado lo más mínimo a los grandes sellos musicales.
Y es que ante la pregunta de «qué le parece la piratería en Internet», la chica no ha tenido ningún problema en afirmar lo siguiente:
Me parece grandiosa, me encanta. Me parece brillante, y te voy a decir el porqué: la música debe ser compartida. El negocio de la música cambió. La única parte que no me gusta de la música, es el negocio que hay detrás. Si la música es libre, entonces no hay negocio y es sólo música.
Así pues, me encanta. Pienso que debemos compartir la música. Alguien compra un disco, lo graba y lo comparte con sus amigos. No me importa como lo escuche siempre y cuando lo escuche. Al fin y al cabo, después vienen a mis conciertos y lo pasamos en grande.
Aquí tenéis el vídeo con las manifestaciones que ha realizado ante la pregunta del periodista argentino Federico Wiemeyer:
Estamos tan acostumbrados a escuchar las soflamas anti-Internet y anti-P2P de la práctica totalidad de los artistas nacionales e internacionales, que resulta poco menos que un milagro encontrarse con alguien que se salga del discurso oficial y demuestre que es capaz de tener un opinión razonada y propia. Un 10 para Joss Stone.
El ISP japonés OCN, perteneciente al grupo NTT Communications, ha decidido que a partir del próximo 1 de agosto impondrá a sus clientes un límite para la subida de datos durísimo, salvaje, injustificable y excesivo, se mire como se mire. «Sólo» les dejará subir diariamente 30 GB de información con sus conexiones de 100 Mbps simétricos
Un «escándalo», vaya, que se ve mitigado ligeramente por el hecho de que seguirá sin haber ningún límite para las descargas. Es decir, que los internautas nipones podrán continuar bajando lo que consideren oportuno a velocidades de vértigo pagando una cuota de 29 euros mensuales. Como veis, estamos ante un atropello mayúsculo que, espero, dé lugar a manifestaciones multitudinarias en Tokio o Kioto en defensa de los derechos humanos.
Para que os hagáis una idea, el Duo ADSL 1 Mb de Telefónica cuesta 29,90 euros/mes + IVA + Mantenimiento de Línea y tenemos un límite de descarga mensual de 20 Gb, pasado el cual la operadora rebaja automáticamente la velocidad de navegación hasta los 256 Kb. Lo mismito, vaya. En fin… me río por no llorar 