Lanzada por Nintendo el 15 de julio de 1983 en Japón y entre 1985 y 1987 en Norteamérica, Europa y Australia, la NES fue sin ningún género de dudas la consola más popular de los años ’80, alcanzó unas ventas globales de más de 60 millones de unidades y revitalizó un sector, el de los videojuegos, que no vivía su mejor momento en mercados como el estadounidense.
A pesar de sus limitaciones técnicas, de poseer un microprocesador de 8 bits, tan solo 2 KB de RAM interna, una unidad de procesamiento de imágenes a unos escasos 5,3 MHz y una paleta de únicamente 48 colores, los programadores y diseñadores de la época que trabajaron con ella fueron capaces de producir una amplia lista de videojuegos fantásticos, de clásicos imperecederos como Super Mario Bros, The Legend of Zelda, Metroid, Mega Man o Dragon Quest.
Todos ellos, como podéis ver, ambientados en mundos y escenarios de fantasía. Una circunstancia que a nadie debe extrañar ya que los sucesos reales y los acontecimientos históricos rara vez han sido utilizados como hilo argumental para dar forma a unos videojuegos que, sobre todo hace unos años, iban destinados casi exclusivamente a un público infantil.
Y es que, ¿cómo se las habrían apañado las compañías del sector de hace un cuarto de siglo para plasmar en un videojuego la actualidad de aquellos días? ¿Cómo habrían retratado, por ejemplo, las protestas de la plaza de Tiananmen, los playbacks de Milli Vanilli, la catástrofe de Chernobyl, las aventuras y desventuras de Patrick Swayze y Jennifer Grey en Dirty Dancing, la participación del equipo jamaicano de bobsleigh en los Juegos Olímpicos de invierno disputados en Calgary o la mente prodigiosa de Raymond Babbitt en Rain Man?
Veintimuchos años más tarde, en College Humor se han puesto a ello y con mucho humor y unas considerables dosis de mala leche han tratado de reflejar el aspecto que habrían tenido dichos videojuegos. El resultado que han obtenido es desternillante:
Feliz 2011
21 centros de educación primaria de la localidad surcoreana de Daegu se han avenido a participar en un plan piloto impulsado por el gobierno asiático merced al cual se han introducido en las aulas unos robots de 1 metro de altura y aspecto ovalado para que enseñen inglés a los pequeños alumnos en lugar de los profesores de carne y hueso.
El modelo de humanoide que se está utilizando para dar las clases responde al nombre de Engkey y ha sido desarrollado por el Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología (KIST). Una pantalla que muestra el rostro de una mujer de etnia caucásica hace las veces de cabeza y en lugar de piernas al uso cuenta con unas ruedas que usa para desplazarse por el aula y atender las peticiones de los estudiantes.
Cada unidad es controlada de manera remota por un maestro de inglés sito en las lejanas costas de Filipinas, que puede ver y oír a los niños mediante unas cámaras y micrófonos que incorpora el robot. ¿Que por qué se han escogido a docentes de este país, situado a miles de kilómetros de distancia de Daegu? Os lo podéis imaginar: sencillamente porque están dispuestos a trabajar por sueldos más bajos que sus colegas surcoreanos.
Pero además de actuar de vehículo de transmisión entre los profesores y los alumnos, los Engkey disponen de unas funciones integradas que les permiten cantar melodías infantiles mientras mueven los brazos. Sorprendentemente, representantes de la consejería de educación de la ciudad afirman que los niños no sólo no se asustan con estos androides sino que incluso se muestran más participativos y dejan de lado su habitual timidez para lanzarse a hablar inglés.
Estas mismas fuentes han dejado entrever que, en caso de que este proyecto obtenga unos resultados satisfactorios durante los próximos 4 meses, estudiarán la posibilidad de llevar nuevos Engkeys a zonas rurales del interior de Corea del Sur a las que los docentes extranjeros no suelen querer ir.
Además, se muestran eufóricos porque estos robots, a diferencia de lo que sucede con los humanos, no necesitan seguro médico, no cogen bajas por enfermedad y no abandonarán su puesto de trabajo en caso de que les llegue una mejor oferta de trabajo de Japón (!!).
El pasado 10 de noviembre, tan sólo 6 días después de que Kinect se pusiera a la venta, la empresa neoyorquina Adafruit Industries anunció que el hacker español Héctor Martín había creado los primeros drivers libres para Linux que permitían hacer uso de la cámara RGB y las funciones de profundidad del dispositivo de Microsoft.
Desde entonces, un gran número de programadores, ya sea a título individual o formando parte de grupos de trabajo en centros tan prestigiosos como el MIT, han comenzado a crear aplicaciones que permiten utilizarlo para algo más que para jugar. Sin ir más lejos, en el último mes han aparecido hacks que convierten a la persona que está frente a este gadget en un Jedi, que ofrecen la posibilidad de navegar por Internet al estilo Minority Report o con los que se puede tocar un piano virtual. Es sólo el principio.
Esta semana, sin ir más lejos, miembros del Institute for Creative Technologies de la Universidad del Sur de California han dado a conocer que han implementado una capa de software llamada Flexible Action and Articulated Skeleton Toolkit (FAAST) que facilita el control de videojuegos y aplicaciones mediante los movimientos del cuerpo en dispositivos como Kinect.
Y para demostrar el potencial de FAAST han creado una pequeña aplicación con la que se puede manejar el videojuego más popular del universo PC: World of Warcraft. Aunque se encuentra en una fase de desarrollo temprana y algunos de los movimientos que se deben hacer durante la partida parecen un poco forzados, ofrece unos resultados francamente llamativos:
El 8 de agosto de 1969, a eso de las 11:30 horas de la mañana, el fotógrafo Iain MacMillan captó con su cámara el momento en el que John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison cruzaban un paso de cebra de la calle Abbey Road ante la poco entusiasta mirada de un turista estadounidense llamado Paul Cole que casualmente se encontraba a unos metros de distancia:
Además de esta instantánea, MacMillan tuvo tiempo de realizar otras 5 antes de que el policía que les acompañaba abriera de nuevo el tráfico y los coches volvieran a ocupar la carretera, pero los miembros de la banda británica se mostraron encantados con ésta en concreto y la escogieron para que ocupara la portada del aclamado álbum Abbey Road, que se puso a la venta el 26 de septiembre de ese mismo año y que contenía temas como Come Together, Something o Here Comes the Sun.
Desde entonces, la estampa de la imagen ha sido fusilada, reversionada, reinterpretada y/o homenajeada en incontables ocasiones por parte de publicistas, artistas y aficionados de los Beatles, algunos con más gracia que otros, todo sea dicho. Hasta tal punto llega su fama que la mismísima NASA ha creado esta composición con los astronautas de la Expedición 26, que actualmente se encuentran en la Estación Espacial Internacional, cruzando una calle de manera similar a como lo hicieron los Beatles en la ya mítica fotografía:

Desde hace lo que en Internet vendría a ser una eternidad, la parte inferior-derecha de Abadía tiene un huequecito reservado para un bloque en el que de manera discreta pero machacona os voy recomendando los blogs que más sigo, los que más me gustan, los que me tienen enganchado.
Si sois habituales de esta santa -y por lo demás atea- casa, sabréis que un par de veces por año retoco la lista, añado los sitios que me han atrapado y elimino los que por una razón u otra he dejado de seguir. Dado que la última vez que la modifiqué fue allá por el mes de junio, esta mañana me he puesto manos a la obra y la he renovado.
Este es el listado que he preparado en esta ocasión:
Si un día me diera por confeccionar una lista con los videojuegos que más me marcaron de pequeño y que más horas de sueño me quitaron, The Legend of Zelda: A Link to the Past ocuparía probablemente el primer puesto de la tabla, seguido a cierta distancia por otros clásicos de la época como… ummm… Sonic (1 y 2), Super Mario Kart, Street Fighter II, Super Mario World, Streets of Rage 2, Super Probotector o Metroid.
Sobra decir que no fui el único que quedó embelesado por esta entrega que Shigeru Miyamoto y su equipo diseñaron a principios de los ’90 para la SNES. Ni el que más. Sin ir más lejos, un tipo que se hace llamar Roman DeNu ha cogido el videojuego Minecraft y ha dedicado la friolera de 109 horas a confeccionar, bloque a bloque, una reproducción extremadamente fiel de El Mundo de la Luz, el primero de los 2 mapas que incluía este título. Atención al vídeo:
Y cuidado, porque DeNu dice que está trabajando en una réplica de El Mundo Oscuro. Tiempo libre, por lo visto, le sobra
El 25 de enero del 2004, el vehículo de exploración espacial Opportunity aterrizó con éxito en la superficie de Marte. Desde entonces ha recorrido más de 26 Km sobre el planeta rojo, ha proporcionado a la comunidad científica información acerca del tipo de rocas presentes en su superficie, la distribución y composición de los minerales cercanos al punto en el que tomó tierra, ha calibrado y validado algunas de las observaciones realizadas por los instrumentos de la Mars Reconaissance Orbiter y ha aportado nuevos datos acerca de la atmósfera marciana.
Pero además, nos ha proporcionado imágenes maravillosas de Marte. Estampas que nunca antes habíamos tenido la oportunidad de observar. No al menos de una manera tan espectacular. Tal es el caso de la serie de fotografías que tomó el mes pasado durante un periodo de 17 minutos mientras el Sol se ponía sobre el horizonte y que la NASA ha unido para crear un vídeo de 30 segundos que nos permite contemplar cómo es una puesta de Sol en este planeta:
Si recordáis, hace un par de semanas os hablé de los quadrotores y de las pruebas tan sui géneris a los que algunos estudiantes de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich los someten para analizar el modo en que vuelan. Pues bien, estos mismos señores, dadas las fechas en que nos encontramos, han cogido uno de estos aparatos, lo han acercado a un teclado y han intentado que tocara una de las canciones navideñas por excelencia. ¿El resultado? Muy mejorable, para qué engañarnos
Feliz Navidad 