El respeto a las marcas registradas y a sus logotipos es un tema que no se estila mucho en Egipto, de ahí que uno pueda entrar en un supermercado de El Cairo y encontrarse con aperitivos de queso de Google. Bueno, en realidad no son de Google, sino de una empresa que, ante la pasividad de los órganos supervisores correspondientes, ha decidido dotar a su gama de productos de un nombre con más… «gancho» 

Claro que Google no es la única multinacional ligada a las nuevas tecnologías que se ha encontrado en una situación similar. En el país árabe, sin ir más lejos, se vende un ketchup llamado Windows 

El artista estadounidense Robbie Schoen siente una especial predilección por las guitarras, hasta el punto de que en los últimos años ha diseñado más de una decena de modelos, a cada cual más estrafalario, en los que ha incrustado monopatines, señales de tráfico, una tablero de güija e incluso una antena parabólica.
Pero de entre todas sus creaciones, hay una que destaca por encima de las demás: el Millennium Fender, un bajo que incorpora una reproducción del Halcón Milenario, la nave más famosa de Star Wars:

Por cierto, a pesar de haber creado tantas guitarras, Robbie Schoen no sabe tocar este instrumento. Cosas que pasan 
El 1 de noviembre de 1952, a las 07:15 horas de la mañana, la isla Elugelab, situada en el atolón Enewetak (Islas Marshall), desapareció de la faz de la Tierra junto con los animales y plantas que poblaban sus tierras. Minutos más tarde su lugar pasó a ser ocupado por un gran cráter de 1,9 Km de diámetro y 50 metros de profundidad, resultado de la primera prueba con una bomba termonuclear de fusión que realizó Estados Unidos.

Apenas 90 segundos después de la explosión, Ivy Mike, que es el sobrenombre que se dio a esta bomba, creó una bola de fuego de 5,2 Km de diámetro, una nube de hongo de 17 Km de altura, liberó una energía de 10,4 megatones (750 veces más que en Hiroshima) y generó temperaturas de hasta 15 millones de grados, similar a la que se estima que hay en el núcleo del Sol.

Poco después de la gigantesca detonación, el físico Edward Teller, uno de los más ardientes defensores del desarrollo de la bomba de hidrógeno, supo desde su despacho en la Universidad de Berkeley (California), que la prueba había concluido «satisfactoriamente». No hizo falta que nadie le llamara para comunicárselo. El sismógrafo con el que contaba el prestigioso centro académico en el que impartía clases fue quien le avisó, tras detectar las ondas de choque que habían atravesado a toda velocidad el Océano Pacífico, recorriendo miles de kilómetros, producto de la colosal y mortífera explosión.

Si os ha interesado este artículo, os recomiendo que le echéis una ojeada a cualesquiera de los siguientes:
Si no lo veo, no lo creo. Chris Phipson, Tyler Halliwell, Leda Kat, Dennis Price, Mark Kelso, Shannon Ocean, Dave Sterling, George Kemper, Heath Flor, Anthony Dunne y Kevin Walker, 11 entusiastas seguidores de El Señor de los Anillos y de las construcciones de Lego han dedicado un año entero e incontables horas a recrear la Tierra Media con los bloques de la conocida empresa de juguetes danesa.
Habéis leído bien: la Tierra Media, el continente de fantasía en el que transcurren las aventuras y desventuras de Frodo, Gollum, Legolas, Sam, Aragorn, Boromir, Gandalf, Galadriel, Saruman, Théoden, Gimli y demás personajes salidos de la pluma de J. R. R. Tolkien.
Pieza por pieza, con una combinación de dedicación, pasión, conocimientos y paciencia que personalmente me parecen de otro mundo, han montado réplicas extremadamente detalladas de Hobbiton, la aldea de Bree, Rivendel, las minas de Moria, Isengard, la torre de Orthanc, Edoras, el Abismo de Helm, la ciudad de Osgiliath, Minas Morgul, Morannon, el Monte del Destino y la torre de Barad-Dur.
El resultado que han obtenido es increíble. Atentos a las imágenes:









Comparada con esta magna obra, la Torre Oscura de Mordor construida con Lego de la que os hablé la semana pasada no deja de ser el trabajo de un «principiante» 
Todavía estoy con la boca abierta. Este increíble videoclip ha sido dirigido por Romain Glé y Thomas Séon. De fondo suena High Hopes, tema compuesto por el grupo francés Team Ghost. La combinación de las imágenes y la música es, sencillamente, formidable.
La irrupción de Google Chrome con su estética minimalista, avanzadas características técnicas y rapidez endiablada ha trastocado para siempre el reparto de papeles dentro de un sector, el de los navegadores web, en el que Internet Explorer y Firefox parecían los únicos actores llamados a ser protagonistas.
Todavía le queda mucho para alcanzar la popularidad de estos últimos, pero a tenor de los datos que mes a mes publican empresas como NetMarketShare o StatCounter está acortando las distancias a pasos agigantados. En los últimos 12 meses, sin ir más lejos, el porcentaje de usuarios que lo utilizan de manera habitual se ha casi doblado, pasando del 7,5% de agosto del 2010 al 13,11% actual.
El principal perjudicado de la irrupción de este navegador está siendo Internet Explorer, que en idéntico periodo de tiempo ha perdido casi un 7% del mercado, bajando del 60,48% de hace un año al 53,68% de estos momentos.
El panorama es desolador para Microsoft, tanto por los resultados globales como por el hecho de que IE9 no está siendo adoptado en la medida que cabría esperar, hasta el punto de que es la versión de Internet Explorer menos utilizada. Estar disponible únicamente en Windows Vista y Windows 7 no ayuda lo más mínimo, pero aun así en Redmond deberían plantearse cómo es posible que a estas alturas IE8 aún tenga una base de usuarios 5 veces superior.
Pero si las aguas bajan revueltas en el gigante del software estadounidense, Firefox tampoco está como para tirar cohetes. Tras más de un quinquenio de crecimiento ininterrumpido, la aparición de Chrome primero frenó en seco su mejora y ahora le está restando popularidad, aunque a una escala menor. Traducido en cifras, vemos cómo en el último ejercicio ha perdido algo más de un punto porcentual, pasando del 22,9% al 21,67% que posee a día de hoy.
Mientras tanto, en una galaxia muy lejana, ajenos a lo que sucede en el resto del universo, Safari y Opera siguen a lo suyo. Esto es, el primero creciendo de manera sostenida y el segundo manteniendo una cuota de mercado muy escasa y, si acaso, tendente a la baja.
Aventurero, presentador de televisión y antiguo miembro de las Fuerzas Especiales del Reino Unido, Bear Grylls ha saltado a la fama gracias a la serie Man vs. Wild, que en España emite Cuatro bajo el título de El último superviviente, en la que muestra a los espectadores cómo sobrevivir en parajes inhóspitos alejados de la civilización comiendo, cuando es necesario, gusanos, peces vivos, alacranes, enormes larvas e incluso bebiéndose su propia orina.
El programa, aunque no deja de ser pura ficción, ha tenido una gran acogida allá donde se ha estrenado, ha convertido a Grylls en una celebridad y le ha permitido escribir libros, acudir a multitud de programas, presentar otros y dar charlas motivacionales.
Es más, ahora incluso le ha servido para protagonizar un videojuego (también ficticio) con la estética característica de los RPGs de Super Nintendo gracias a la imaginación de la gente de College Humor. Os dejo con el vídeo que han preparado 🙂
La cima de una colina a las afueras del pequeño pueblo esloveno de Jamnik, con los Alpes Julianos al noreste y los Alpes de Kamnik y de la Savinja al este, es el hogar de la Iglesia de San Primo y Feliciano, una construcción que cuando las condiciones climatológicas así lo quieren, da la sensación de surgir de entre las nubes: