El 17 de diciembre de 1997, Jorn Barger utilizó por primera vez el término weblog para referirse a su diario personal en Internet. A buen seguro que entonces no sospechaba que, con el paso de los años, ese vocablo de nuevo cuño al que acababa de dar forma se iba a convertir en uno de los más populares de la Red.
El 16 de diciembre de 1947, los investigadores de los entonces prominentes Laboratorios Bell John Bardeen y Walter Houser Brattain, conjuntamente con el físico William Bradford Shockley, crearon el primer transistor que obtuvo ganancia. Sesenta años después, no cabe duda que nos encontramos ante uno de los avances más importantes del siglo XX, ya que sobre él se ha cimentado toda la evolución que se ha producido en las últimas décadas en torno a la electrónica.
El transistor que fabricaron era de punta de contacto, y constaba de una base de germanio, que podía ser de tipo N y del tipo P, sobre la que se apoyaban dos puntas metálicas que constituían el emisor y el colector. La corriente de emisor era capaz de modular la resistencia que se «veía» en el colector. La fotografía que os muestro a continuación es de una réplica que se conserva del transistor que desarrollaron en 1947:
Su fabricación no era precisamente sencilla, ya que las puntas se tenían que ajustar a mano y el conjunto resultaba muy frágil y ruidoso, por lo que pronto fue sustituido por el transistor de unión, inventado en 1948 por el propio Shockley, puesto que éste último era más resistente y fácil de producir.
Radios, televisores, hornos, ordenadores, teléfonos móviles, reproductores de audio y vídeo, impresoras, fotocopiadoras, equipos de rayos X… toda la electrónica de consumo y la informática no habrían sido posibles tal y como las conocemos hoy en día sin el descubrimiento del transistor. De ahí su vital importancia. Sirva este pequeño artículo para rendirle mi particular homenaje 
La empresa Troll Touch ha desarrollado una pantalla táctil que funciona integrada en los iMac de Apple, tanto en los modelos de 20» como en los de 24». El resultado obtenido es sorprendente:
Manejar un ordenador de última generación mediante un stylus o con nuestros propios dedos no creo que sea especialmente práctico, pero desde luego caro lo es y mucho. Y es que quienes quieran hacerse con uno de estos juguetes deberán rascarse el bolsillo más de lo habitual. Este es el listado de precios en función del modelo que se escoja:
El desarrollo de aplicaciones caseras para el iPhone que llevan más allá las posibilidades de este móvil está en pleno auge, lo quiera o no Apple. Buena prueba de ello es que un tipo ha implementado por su cuenta un programita que permite grabar imágenes de vídeo con este teléfono:
Hasta aquí las buenas noticias. Lo malo del asunto es que la aplicación está todavía muy verde y, por el momento, sólo permite grabar 5 segundos de vídeo a unos escasos 10 fps, generando un archivo que se almacena directamente en la memoria interna del iPhone. La cosa promete, eso sí.
En la SGAE, esa entidad ¿sin ánimo de lucro? que representa a buena parte de los «artistas» españoles y que tanto queremos por estos lares, parece que andan algo nerviosillos después que el Senado votara mayoritariamente el martes en favor de la eliminación del canon que esta organización pretende aplicar sobre soportes tan variados como CDs, DVDs, teléfonos móviles, impresoras, fotocopiadoras o reproductores de MP3 portátiles.
La postura que han adoptado estos representantes elegidos democrácticamente en elecciones libres no ha gustado lo más mínimo en la sede de la SGAE, que en boca de su presidente y máximo ejecutivo, Eduardo ‘Teddy’ Bautista, ha mostrado su malestar. Lo ha hecho a través de una entrevista que ha concedido al diario El País en la que, entre otras perlas, ha dicho cosas como ésta:
Esta polémica es gratuita. El canon está firmado y fijado. No tiene freno, no hay marcha atrás.
Dicho de otra manera: que en su opinión da igual lo que digan o hagan los políticos porque la cosa está vista para sentencia. O eso piensa él, claro:
Se llegó a un consenso mayoritario, y eso tiene que ir a misa. Sólo queda que el Gobierno firme la orden ministerial donde se dice cuánto se debe pagar por cada aparato. Y se habrá acabado la polémica.
Por cierto, también ha tenido un momento de agradable recuerdo para con los internautas. Sí, para ti, para mí y para todos aquellos que se conectan a la Red de vez en cuando. ¡Qué ilu!. ¿Y qué ha dicho de nosotros? Bueno, nos ha llamado «radicales», pero eso es lo de menos. Una nimiedad sin importancia alguna. Lo importante es que este adalid de las buenas formas, este ser maravilloso que ha hecho tanto por el desarrollo de la humanidad, este genio sin igual, ¡ha pensado en nosotros! Lo reconozco, estoy emocionado
Rogers Communications Inc es un operador de cable canadiense al que hasta esta semana casi nadie fuera del país norteamericano conocía. Eso ha cambiado, y de qué manera, después que ArsTechnica haya recogido en un artículo que este ISP está testeando un software que se encarga de insertar un código javascript en todas y cada una de las webs que visitan sus clientes para que en la parte superior de las mismas aparezca un mensaje con publicidad o información de esta empresa de telecomunicaciones.
Como consecuencia, algunos de sus abonados están teniendo que soportar mensajes intrusivos en los que se les advierte que están a punto de superar el límite de ancho de banda que tienen contratado con Rogers Communications Inc mientras tratan de visitar sus páginas favoritas. Aquí tenéis un ejemplo de lo que os acabo de comentar (haced click en la imagen para verla a tamaño completo):
No cabe duda que el ISP canadiense está jugando con fuego: corre el riesgo de que una parte de sus clientes, cansados de este tipo de prácticas, se den de baja del servicio contratado y, además, no sería de extrañar que Google o cualquier otra empresa con intereses en la Red pueda llevarles ante los tribunales por modificar la forma en que se muestran sus portales y exigirles compensaciones millonarias.
Pero más allá de todas estas consideraciones, una cuestión me viene a la cabeza. Es muy simple. ¿Estaríais dispuestos a que Telefónica, Orange, Ya.com, Ono, Jazztel o cualquier otro operador de telecomunicaciones mostrara publicidad en las páginas que visitáis a cambio de una rebaja -digamos del 50%- en el precio que pagáis por vuestra conexión a Internet?
El spam es un fenómeno que lejos de solucionarse, está cada vez más enquistado y supone un problema mayor para particulares y empresas. No sólo no desciende el número de mails fraudulentos que circulan por la Red, sino que su porcentaje sobre el total de los correos enviados aumenta año tras año. Es un hecho irrefutable.
Démosle un vistazo sino a los datos: en el 2001, sólo el 5% del correo era spam; tres años después, ese porcentaje ya era del 70%; en el 2005, rozaba el 85%; en el 2006, alcanzó la barrera del 90%; en el último año, ya se ha situado alrededor del 95%. Todos estos son datos que he encontrado en el último informe que ha presentado Barracuda Networks.
En mi caso particular, y por más que en el servidor utilizo SpamAssassin y en mi ordenador tengo preconfiguradas cientos de reglas en Thunderbird para identificar el correo no deseado, a diario se me cuelan en la bandeja de entrada no menos de 10 mensajes basura de los cientos -a veces miles- que me envían. Incluso en las cuentas de GMail, que no hace tanto parecían invulnerables a esta lacra, cada vez me encuentro con más spam.
Con estos mimbres encima de la mesa, y dado que nada indica que a nivel internacional se vaya a poner en marcha una legislación con pies y cabeza que trate de frenar el correo basura, la cosa no hará sino empeorar en los años venideros. Y pensar que en enero del 2004 Bill Gates predijo que en sólo 2 años el spam sería cosa del pasado…
Recopilar errores raros y absurdos de Windows se está convirtiendo en todo un clásico de Abadía. Desde mensajes que nos avisan de que «no tenemos permiso para ver los permisos pero podemos cambiar los permisos» (sic), hasta informes que muestran archivos de tamaño negativo, pasando por advertencias en las que se nos informa que se necesitarán 67 años para copiar un archivo de 1,03 GB. Son sólo unos cuantos de los muchos ejemplos que he ido recopilando en el blog últimamente.
Ahora, y gracias a Gizmodo, paso a mostraros una nueva tanda de errores que, cuando menos, resultan bastante extraños. Aquí los tenéis:




