En 5 años, las conexiones de banda ancha realizadas desde dispositivos móviles superarán a las que se lleven a cabo desde ordenadores de sobremesa convencionales. Así lo afirma la empresa Analysys Mason en un informe en el que recoge que para finales del 2014 habrá en Europa 148 millones de conexiones de alta velocidad que accederán a la Red mediante las tecnologías 3G y 4G.
Se estima que hasta esa fecha el crecimiento anual de este sector va a ser cercano al 46%. Son unas cifras espectaculares que se verán favorecidas por el desembarco de millones de usuarios ocasionales que, eso sí, optarán mayoritariamente por las suscripciones de prepago. Tal circunstancia supondrá una cambio muy significativo en relación a los hábitos de uso actuales, en los que las modalidades de contrato son las más comunes.
De entrada, se me hace difícil de imaginar que en tan solo un lustro vayan a cambiar tanto las cosas hasta el punto de que las conexiones móviles -hoy en día caras, de mala calidad y, por tanto, escasas- se conviertan en un producto utilizado por la mayoría de la población, pero… cosas más difíciles se han visto.
De hecho, Vodafone ha anunciado en el Mobile World Congress que se está celebrando esta semana en Barcelona que antes de que acabe el 2009 ofrecerá 20 megas de banda ancha móvil. Se les ha olvidado de especificar, claro está, el precio, las zonas donde comercializará estas velocidades o los límites de descarga que mucho me temo que impondrá, pero por algo se empieza 
Corría el año 1854 cuando Antonio Meucci, un ingeniero italiano que había emigrado a Estados Unidos, construyó un teléfono rudimentario para conectar la oficina en la que trabajaba con su dormitorio, en el que reposaba su esposa, aquejada de reumatismo. Como no disponía de los 250 dólares necesarios para patentar el invento, envió los planos y materiales a una empresa para que los estudiaran, pero no les prestaron la menor atención (¡unos genios, oiga usted!).
Años después, la información cayó en manos de Alexander Graham Bell, que se sirvió de la misma para desarrollar su teléfono y patentarlo en 1876. Para él fueron el dinero, la fama y la gloria. Tanto es así que no fue hasta el 11 de junio de 2002 cuando el congreso de los Estados Unidos aprobó la resolución 269 que reconocía que el inventor no fue Bell sino Meucci.
Como imaginaréis, a mediados de la década de 1860, poca gente, por no decir casi nadie, podía siquiera imaginar que fuera posible hablar con otras personas situadas a decenas o incluso centenares de kilómetros. Este extracto, que pertenece a una noticia publicada en un periódico de Boston en 1865, da fe de ello:
Un hombre de unos 43 años de edad llamado Joshua Coppersmith ha sido arrestado por intentar obtener financiación de personas ignorantes y supersticiosas exhibiendo un artefacto que según él puede conducir la voz humana a cualquier distancia mediante cables metálicos. Al instrumento lo llama «teléfono», tratando de imitar obviamente a la palabra «telégrafo» y ganarse la confianza de aquellos que conocen el éxito de este último aparato. Las personas bien informadas saben que es imposible transmitir la voz humana a través de cables, tal y como se puede conseguir con los puntos y los guiones gracias al código Morse. Las autoridades que han detenido al criminal deben ser felicitadas y se espera que el castigo llegará pronto y será el adecuado, de manera que servirá como ejemplo para otros delincuentes sin remordimientos que se enriquecen a expensas de sus semejantes.
Más allá de que, efectivamente, Joshua Coppersmith fuera un trilero que trataba de engañar al personal para ganar dinero fácil, lo destacable es la incredulidad que muestra el autor del texto ante la supuesta «barbaridad» que trataba de vender el acusado. A saber la de cosas que hoy consideramos imposibles y que en un futuro no muy lejano se considerarán completamente normales…
Con un presupuesto de tan solo 500 dólares y con el permiso explícito de Valve, los hermanos David e Ian Purchase han creado esta versión cinematográfica del universo Half-Life.
Quién sabe, quizá en un futuro próximo algún estudio de Hollywood se decida a llevar a la gran pantalla la historia de esta mítica saga de videojuegos. Sólo espero que si tal circunstacia acontece no escojan como director a Uwe Boll
Quién lo hubiera dicho hace no demasiado tiempo, pero a día de hoy 5 de los 10 vídeos más vistos de la corta historia de YouTube son videoclips de Avril Lavigne, Chris Brown, Rihanna, Leona Lewis y Alicia Keys. Pero no sólo los grandes artistas y las discográficas inundan el popular servicio de Google con sus grabaciones.
Hay otro tipo de cortos musicales, menos conocidos pero bastante más frikis, cuya presencia está aumentando rápidamente en los últimos meses: los que internautas de todo el mundo elaboran con bloques y figuras de Lego para rendir homenaje a sus grupos musicales favoritos. Ni que decir tiene que no cuentan con grandes presupuestos ni son espectaculares visualmente. Eso sí, son de lo más curiosos.
Os traigo unos cuantos que he ido encontrando (hay muuuchos más, basta con que hagáis una búsqueda en YouTube):
Además de para observar cualquier rincón del planeta con todo lujo de detalles mientras estamos comódamente sentados delante de nuestros ordenadores, Google Earth se está revelando como una magnífica herramienta para localizar a personas en situaciones delicadas y hasta para encontrar tesoros ocultos desde hace cientos de años.
Al menos eso es lo que asegura Nathan Smith, un músico de Los Angeles que unos días atrás, mientras observaba a vista de pájaro Aransas Pass, un canal de agua marina del estado norteamericano de Texas que separa las islas Mustang y St. Joseph, descubrió una forma extraña cerca de Barketine Creek que cree firmemente que se corresponde con los restos de una goleta española que fue hundida en 1822 en El Refugio.
Tras consultar con varios expertos, Smith considera que el valor actual del navío y de los objetos que pueda contener asciende a unos 3.000 millones de dólares. Tan seguro está de su descubrimiento que ha contratado a un bufete de abogados para que le asesoren en este tema, que puede dar mucho de sí.
De entrada, la zona donde supuestamente reposa el barco forma parte de una finca privada que pertenece un tal Morgan Dunn O’Connor, pero la legislación norteamericana establece que, independientemente de quien sea el propietario de un tramo fluvial, si éste es navegable el tesoro será para la primera persona que lo encuentre.
Los representantes legales de la familia O’Connor no han perdido el tiempo y han declarado a la cadena de televisión ABC News que consideran ofensivo que alguien pueda afirmar que en sus tierras hay oculto un navío y que pretenda quedárselo sin tener más prueba que una imagen no demasiado clara conseguida con Google Earth.
Pero aquí no acaba el entuerto. El estado de Texas ya ha dejado muy clarito que, en el improbable caso de que en esas aguas haya sumergido un barco se lo quedarán ellos, que no está la cosa como para ir renunciando a tal cantidad de dinero. El mes que viene, el juez David Hittner dictará sentencia. Como veis, la historia da para una telenovela de las «buenas».
Llevábamos tiempo hablando de ella y hoy, por fin, ya está aquí: Mozilla ha liberado la primera pre-alpha de Fennec, la versión móvil de Firefox, pensada para ser utilizada en smartphones que funcionen bajo Windows Mobile.
Por el momento se ha confirmado que es compatible con el HTC Touch Pro, aunque desconozco si también se ejecutará en otros modelos del fabricante taiwanés. En todo caso, podéis descargárosla desde este enlace.
Si alguno de vosotros tiene pensado instalarla, conviene que tengáis en cuenta que se trata de un producto en un estado de desarrollo muy temprano y que, por tanto, es muy posible que se cuelgue más de la cuenta y que tenga más de un apartado mejorable. Tenéis mucha más información acerca de esta versión de Fennec en la entrada que ha escrito Brad Lassey, un desarrollador de Mozilla.
Para la Exposición Universal que se celebró en Osaka en el año 1970, Sanyo llevó al certamen una serie de máquinas con unas formas y unas prestaciones realmente espectaculares, más propias de las obras de ciencia ficción, que venían a reflejar cómo los departamentos de diseño e ingeniería de la firma japonesa creían que iban a ser los dispositivos del futuro.
Uno de los prototipos que mostraron, quizá el más original de todos ellos, fue la Bañera Ultrasónica. Con una estética muy acorde a los cánones de la época, suponía un primer acercamiento a lo que en el mañana imaginaban que podía llegar a ser un artefacto que nos limpiaría en produndidad y nos haría masajes en un proceso completamente automatizado que duraría unos 15 minutos.
El diseño, desde luego, tenía sus inconvenientes. Uno de los más evidentes era que la abertura para acceder al interior de la bañera estaba situada a 2 metros de altura, por lo que era necesario utilizar una escalera. Mirad el siguiente vídeo (está en un perfecto japonés pero las imágenes hablan por sí solas):
El funcionamiento del aparato era el siguiente: una vez seleccionada la temperatura del agua deseada, la persona debía entrar en la bañera y se iniciaba un procedimiento que constaba de 5 minutos con agua caliente, otros 3 de masaje con chorros a alta presión y a continuación unas ondas ultrasónicas se suponía que debían encargarse de generar burbujas de agua que eliminarían la suciedad de la piel para dejarla como nueva. Finalmente, se daba inicio al secado automático mientras un flujo de rayos infrarrojos y ultravioletas destruían los posibles gérmenes que aún pudiera haber.

Sobra decir que este prototipo nunca salió a la venta. Y es que, cualquiera se metía dentro 
En ocasiones, las sugerencias que Google nos ofrece cuando estamos realizando una búsqueda son ciertamente curiosas:
En cambio, si introducimos la misma expresión en castellano, la única sugerencia que el buscador nos ofrece es bastante más… ¿normal/previsible?

Cosas de Google 