La lucha de las discográficas por mantener su negocio a salvo de invitados no deseados no es un fenómeno nuevo. Es más, viene de muy lejos. Prueba de ello es este artículo que se publicó en el New York Times el 13 de junio de 1897 en el que se relataban los esfuerzos de la industria musical de aquél entonces por atajar la venta ilícita de canciones que tenían registradas:
Os he traducido, a mi manera, una parte del artículo:
«Piratas canadienses» es como los representantes de la industria musical denominan a las editoriales que están inundando esta nación, señalan, con ediciones falsas de las últimas canciones populares sujetas a derechos de autor. Utilizan el correo para llegar a los compradores, y los miembros de la American Music Publishers’ Association afirman que como consecuencia de ello el negocio de la publicación legítima de música en Estados Unidos ha caído un 50 por ciento en los últimos doce meses.
Sus indagaciones han revelado que la totalidad de las piezas más populares han sido pirateadas, a pesar del hecho de que tienen derechos de autor, y están siendo vendidas por editores desconocidos a un precio de entre 2 y 5 céntimos por copia, mientras que las composiciones originales se venden a entre 20 y 40 céntimos por copia.
Los editores legítimos estiman que se grabaron y vendieron 5.000.000 de copias en el mes de mayo. T. B. Harms, un editor musical, nos dijo ayer que la American Music Publishers Association celebró la semana pasada una conferencia que duró 3 días, y un comité ha sido designado para combatir la piratería. Dicho comité está compuesto por Isidore Witmark, T. B. Harms y H. W. Gray.
Si habéis visitado Google esta mañana os habréis encontrado con que su logotipo habitual ha sido sustituido por éste otro. La particularidad del mismo reside en que el nombre del buscador está escrito en Código Morse, un sistema de representación de letras y números mediante señales emitidas de forma intermitente que patentó Samuel Finley Breese Morse, de quien hoy se cumplen 218 años desde su nacimiento.
Este fin de semana, además de actualizar el CMS que impulsa a Abadía a una nueva versión, he aprovechado para poner al día una serie de artículos que con el paso de los meses tenían vídeos que ya no funcionaban o datos desfasados. Son los siguientes:
Tras meses y más meses de pruebas y después de un sinfín de frustraciones, acabo de finalizar la migración de Abadía desde PostNuke 0.764, el CMS que ha impulsado al blog desde hace años, a Zikula 1.1.1. Se trata de una nueva versión ampliada y corregida de PN, más completa y adaptada a los tiempos que corren, y que aporta grandes mejoras que iréis viendo próximamente.
De entrada, os resumo algunos de los cambios de Abadía:
Por contra, con la migración a Zikula se han perdido los comentarios de los últimos días. Por lo demás, y aunque he comprobado una y mil veces todos los apartados de Abadía, es posible que todavía haya alguna cosilla que no funcione correctamente. Si os encontráis con que algo no va como debiera, hacédmelo saber por favor y trataré de solucionarlo lo antes posible.
No quiero acabar esta entrada sin agradecer a los miembros de Zikula.org por la ayuda que me han prestado en estos últimos meses y especialmente a Mateo Tibaquirá, sin cuyos conocimientos e infinita paciencia no podría haber resuelto con éxito la migración de Abadía 😉
YouTube RealTime es el nombre de una nueva funcionalidad que se ha activado a un número limitado de usuarios y que todavía está en periodo de pruebas gracias a la cual se puede saber en todo momento si nuestros contactos están conectados, qué vídeos están viendo o los últimos comentarios que han efectuado. Las notificaciones se muestran mediante una barra de navegación que se encarga de mantenernos informados mientras estemos en YouTube.

Como ha venido haciendo con GMail durante años, estas nuevas características de YouTube sólo están disponibles mediante invitación. Claro que, y aquí viene lo bueno, cada persona que recibe una tiene a su vez la posibilidad de invitar a otras 25. Así pues, y si Google no corta el grifo, a no mucho tardar un porcentaje significativo de sus usuarios ya gozarán (¿gozaremos?) de sus ventajas.
La idea es francamente buena. Saber qué están viendo nuestros contactos nos va a permitir descubrir un sinfín de vídeos de los en condiciones normales nunca habríamos sabido nada. De hecho, lo que me extraña es que hayan tardado tanto en implementar esta funcionalidad 




Tenéis más imágenes y de mayor tamaño en 30 amazing environment ads for Earth Day.
La industria del entretenimiento tiene en su punto de mira a The Pirate Bay y al resto de sitios con torrents que permiten descargar contenidos sujetos a derechos de autor. Pero, ¿por qué no inician también acciones judiciales contra Google, desde cuyas páginas se pueden encontrar fácilmente todo tipo de películas, series y canciones? Básicamente por esto:
Dicho de otra manera: porque Google es mucho más grande, tiene mucho más dinero, más poder, más influencia y acceso a más y mejores abogados que ellos. Y además tiene la razón de su parte, claro está.
Por cierto, acaba de aparecer The Pirate Google, un buscador de torrents que utiliza el motor de Google para localizar películas, series, música, etc. No creo que aguante mucho tiempo en pie antes de que las discográficas o el propio Google lo cierren, así que aprovechad para probarlo antes de que sea demasiado tarde 
Os resumo la escena: un chaval coge su cámara de vídeo, la planta en la vía del tren enfocando en la dirección por la que se aproxima un tren, se coloca en medio y filma el momento en el que el convoy pasa por encima suyo. Hay que estar loco…
Visto en Do Not Attempt This. Ever.