Ordenadores 14 mayo, 2009

Toshiba Dynabook SS-RX2, el primer portátil con un disco SSD de 512 GB

La evolución que están experimentando los discos SSD está siendo espectacular. Cuesta de creer, pero hace apenas un año y medio, la mayor parte de los portátiles que apostaban por esta tecnología disponían de sólo 8 GB de capacidad de almacenamiento.

Quién lo diría viendo el nuevo modelo que acaba de presentar Toshiba, el Dynabook SS-RX2, el primer equipo de su categoría que integra un disco SSD de 512 GB. Los tiempos avanzan que es una barbaridad, que diría aquél.

El Dynabook SS-RX2 es un portátil ligero, pensado para quienes necesitan llevarlo consigo allá donde vayan. Dispone de una pantalla de 12,1 pulgadas, un procesador Core 2 Duo, tiene un grosor de 25 mm y pesa sólo 1,095 Kg.

Hasta aquí lo positivo. Las malas noticias son que:

  1. Por el momento únicamente se vende en Japón.
  2. Su precio es prohibitivo. Quien quiera hacerse con él deberá desembolsar 4.400 dólares, que al cambio actual vienen a ser unos 3.300 euros.

La «culpa» es del disco SSD de 512 GB, que actualmente cuesta él solito unos 1.500 dólares. Ya se sabe, el que quiere una novedad debe pagarla sonrisa

P2P 13 mayo, 2009

La industria del entretenimiento británica pide que se desconecte a los usuarios P2P

La Asamblea Nacional francesa dio luz verde ayer a la puesta en marcha de una nueva legislación que va a permitir desconectar de la Red a aquellos usuarios que descarguen repetidamente contenidos sujetos a derechos de autor sin que sea necesaria la autorización de un juez.

El mes pasado ya se llevó a cabo una votación en la misma cámara para aprobar esta ley, pero la ausencia de un elevado número de diputados del partido de Sarkozy -seguro que estaban trabajando duramente en otros temas- permitió que la oposición les tumbara la propuesta. Esta semana, ya con todos los políticos bien aleccionados y en sus escaños, han conseguido su propósito.

Es, qué duda cabe, una gran victoria para las discográficas y los estudios de cine. Además, la aprobación de este texto va a tener consecuencias inmediatas en forma de nuevas presiones por parte de la industria del entretenimiento de otros países hacia sus políticos locales para que copien las medidas del ejecutivo francés y les otorguen el poder necesario para dejar sin Internet a todo aquellos usuarios que consideren que bajan canciones o películas de las redes P2P.

De hecho, en el Reino Unido, diversos sellos musicales y cinematográficos se han unido en una coalición para solicitar precisamente eso, arguyendo -como siempre- que más del 50% del tráfico web de las islas está copado por las descargas desde los programas de pares y que tal circunstancia diezma las arcas de los artistas y hace que se pierdan puestos de trabajo.

Por su parte, los ISPs han hecho público un comunicado en el que advierten que las supuestas pruebas que pueda aportar la industria del entretenimiento para inculpar a sus clientes por descargar contenidos protegidos no tienen validez jurídica, ya que, como se ha demostrado en varias ocasiones, estos métodos yerran el tiro en demasía.

¿Qué pasará en España? Con la que está cayendo, ¿se atreverá el PSOE a implantar un modelo similar al francés a corto plazo siguiendo los postulados de la flamante nueva ministra de cultura González-Sinde? Si lo hace, ¿eliminará antes el canon? De ser así, ¿qué pasará con los vividores a los que ahora tan bien les va pero que sin canon que llevarse a la boca deberían ponerse a vender discos, algo que no han hecho en la vida? En fin, muchas preguntas que el tiempo resolverá.

Publicidad 12 mayo, 2009

¿Es factible un uso responsable de AdBlock Plus?

AdBlock Plus se ha convertido en la extensión más famosa de Firefox, la más descargada y, claro está, la que más recelos genera entre los editores de páginas web, ya que a día de hoy la publicidad es el mejor y, me atrevería a decir, casi el único método para rentabilizar un proyecto medio en Internet.

Con Firefox siendo el navegador de cabecera para más del 20% de los internautas y AdBlock Plus ganando seguidores semana tras semana, lejos quedan los días en que sólo una exigua minoría de usuarios conocían este complemento. Y esto no ha hecho sino empezar. La situación, qué duda cabe, se está tornando preocupante para quienes quieren ganarse la vida en la Red.

Los internautas tenemos el derecho de utilizar cuantas extensiones consideremos oportunas en nuestro navegador, sirvan estas para descarganos los vídeos de YouTube, para ver los últimos mensajes de nuestros contactos de Twitter o, como es el caso que nos ocupa, para bloquear los anuncios de los sitios que visitamos.

Internet no es como la televisión o la radio, medios ambos en que los consumidores no tenemos más remedio que tragar con los, en ocasiones, interminables bloques de anuncios que nos pasan cada 15 minutos. En la Red podemos bloquear algunos o todos los banners con que nos topamos. Eso no quita que al final, como tantas otras vecen, acaben pagando justos por pecadores.

Gran parte de la culpa del éxito de AdBlock Plus reside en el exceso de publicidad con que nos obsequian incontables portales por todos conocidos. Tanto es así que en ocasiones, su uso deja de ser un derecho y se convierte poco menos que en una obligación. No querría caer en la exageración, pero cuando visito las webs de algunos diarios me da la sensación de que en lugar de información ofrecen publicidad y entre medio aprovechan para colar alguna noticia.

La explotación que de la publicidad se hace en la Red dista mucho de ser perfecta, pero una cosa está clara: es la única manera que existe para monetizar una web normal. Claro que siempre que alguien osa plantear esta problemática, no falta quien, tirando de demagogia, arguye ante la mirada complaciente de la mayoría de los lectores, que estamos ante un modelo de negocio fallido, acabado y que se deben buscar alternativas.

Quienes así opinan no tienen en cuenta que, por ejemplo, el 99% de los ingresos de Google, una de las compañías que todos asociamos con la innovación, el desarrollo y las nuevas tecnologías en general, proceden precisamente de la publicidad. Y que sin ella no podría continuar en pie.

AdBlock Plus, y las variantes que de este software van a aparecer en los próximos años, están para quedarse. Oponerse a ello es absurdo. Así pues, ¿qué hacer?. ¿Es posible conjugar los intereses de los internautas -bloquear los anuncios molestos- con los de las empresas, autónomos y editores web en general que desean ganar dinero con sus proyectos online? No es fácil, desde luego.

Aunque los usuarios tienen la posibilidad de desactivar manualmente AdBlock Plus en los sitios que ellos elijan, las estadísticas demuestran que la inmensa mayoría, una vez lo instalan y escogen un filtro por defecto, se olvidan de él y dejan que bloquee los anuncios de todas las webs que visitan.

En este sentido, Wladimir Palant, el creador de ABP, ha escrito una entrada en su blog en la que ha planteado posibles soluciones a esta disyuntiva. Porque igual que hay películas buenas y malas, libros apasionantes y otros soporíferos, videojuegos mejores y peores, canciones que escucharíamos infinidad de veces y algunas que nos cansan apenas comienzan, también hay webs que hacen un uso racional y respetuoso con sus visitantes de la publicidad y otras que no.

La propuesta de Palant pasaría por incorporar un meta tag en la cabecera de las webs que supuestamente contienen anuncios no intrusivos. AdBlock Plus consultaría a continuación el historial de navegación del usuario y, en caso de que comprobara que es un habitual de esa página, mostraría una notificación de este estilo:

Nuevas opciones en AdBlock Plus

Si el usuario hiciera click sobre la opción ‘What would it look like?’ se abriría una nueva ventana en la que se vería la página con publicidad y a continuación aparecería un cuadro de diálogo en el que se ofrecería la opción de escoger entre seguir bloqueando los banners o permitir que aparecieran.

Es una propuesta interesante, aunque falta por ver las reacciones que provocaría en caso de que se implementara y, tanto o más importante, el porcentaje de internautas que accederían a visionar la publicidad de sus sitios preferidos como forma de compensarles por el trabajo que realizan.

Vídeos 12 mayo, 2009

Creando una obra de arte en 3D sobre el asfalto

Nacido en la ciudad alemana de Mülheim an der Ruhr el 10 de julio de 1968, Edgar Mueller es un pintor que se sale de lo común. Desde hace más de una década ha recorrido Europa pintando obras de arte sobre el asfalto que, contempladas desde el lugar correcto, crean la ilusión de estar realizadas en 3D.

Aunque su nombre es muy probable que no os suene de nada -de hecho, a mí me ocurría lo mismo hasta hace unos minutos- estoy convencido que muchos habréis visto imágenes de sus ‘cuadros’ en innumerables webs. De hecho, alguna que otra vez le he dedicado una entrada en Abadía a sus creaciones.

Hoy vuelvo a referirme a él porque he dado con este vídeo, grabado en las calles del pueblo irlandés de Dun Laoghaire en agosto del año pasado, en el que se puede ver el proceso que sigue Mueller para llevar a cabo sus obras. Vale la pena:

Google 12 mayo, 2009

Google sabe más de ti que tu madre

Con esta rotundidad se ha expresado Kevin Bankston, abogado de la Electronic Frontier Foundation especializado en temas relacionados con la privacidad en Internet, para referirse al enorme poder que está atesorando el buscador. Y puede que no le falte razón.

Fijaros sino. De entrada, Google sabe qué buscamos y cuándo lo hacemos; gracias a sus programas publicitarios puede conocer las páginas que visitamos normalmente y la actividad que realizamos en ellas; si además usamos Chrome podría tener acceso a todas y cada una de las webs que introducimos en la barra de direcciones; más aún, si también tenemos una cuenta de GMail es evidente que guarda nuestros correos en sus servidores; si somos usuarios de Google Latitude puede saber dónde estamos; si utilizamos de Google Maps, podría tener constancia de los lugares a los que nos interesa llegar; con YouTube dispone de una herramienta magnífica para elaborar un historial de los vídeos que vemos; y qué decir de Picasa, el software fotográfico de la compañía que incluye tecnología para el reconocimiento facial de quienes aparecen en las imágenes; es más, si usamos los servicios de Google Books, en teoría también puede saber qué leemos, cuánto tardamos en hacerlo e incluso qué fragmentos nos interesan especialmente.

Google siempre ha dejado muy claro que en ningún caso utiliza la información personal que tiene en su poder para hacer negocio, ni la vende, ni la recolecta sin permiso, ni muestra anuncios basados en estos datos sin que el usuario lo sepa. No hay porqué no creerles. Pero no me negaréis que asusta ponerse a pensar todo lo que, teóricamente, puede llegar a saber esta empresa de nosotros.

El desastre Nedelin El desastre Nedelin
Historias, Top 11 mayo, 2009

El desastre de Nedelin

El 26 de octubre de 1960, el Comité Central del Partido Comunista de la URSS ordenó que se publicara en los periódicos del país un escueto comunicado en el que se informaba que el Mariscal en Jefe de Artillería Mitrofan Nedelin había perecido en un accidente aéreo. No se dieron más detalles. No fue hasta 29 años después cuando se supo la verdad. Esto es, que el militar soviético había muerto en la mayor catástrofe relacionada con la explosión de un cohete jamás acaecida: el desastre Nedelin.

Por aquél entonces, Nikita Khruschov, máximo dirigente de la URSS entre 1953 y 1964, esperaba ansioso la finalización de un proyecto que se había llevado con el máximo secreto posible y que estaba llamado a aumentar aún más si cabe el potencial militar de la Unión Soviética en unos años en que la Guerra Fría estaba en su máximo apogeo.

En aquellos tiempos, los misiles con capacidad para llevar bombas nucleares debían ser cebados durante 3 ó 4 horas justo antes de su lanzamiento, por lo que en un hipotético escenario de guerra el plazo de respuesta ante los ataques del enemigo no habría sido inmediato.

Ese escenario, creía Khruschov, iba a pasar a mejor vida una vez se finalizara el desarrollo del nuevo juguete que había diseñado el científico Mikhail Yangel: el cohete R-16, un artefacto revolucionario que, se suponía, se podría cebar con meses de antelación y tenerlo así siempre a punto en caso de necesidad.

La gestión del proyecto fue encargada a Mitrofan Ivanovich Nedelin, quien con la ayuda del propio Yangel trabajaron sin cesar día y noche para tenerlo listo el 7 de noviembre de 1960, día en que se iba a celebrar el aniversario de la Revolución Bolchevique.

El 23 octubre pusieron en la rampa de lanzamiento del Cosmódromo de Baikonur un prototipo del R-16 sobre el que un equipo formado por unas 200 personas comenzó a realizar las últimas modificaciones previas al lanzamiento, previsto para 3 días más tarde.

El combustible que iba a utilizar el R-16 contaba con una mezcla de ácido nítrico e hidracina. Estos compuestos tenían la ventaja de que eran almacenables a temperatura ambiente y producían ignición en cuanto entraban en contacto con el carburante. Por contra eran extremadamente tóxicos y corrosivos. Tanto que con el tiempo se les ha conocido como el Veneno del Diablo.

Desgraciadamente, el peligro que suponían para la salud de los trabajadores que se encontraban en Baikonur nunca fue la máxima preocupación de Nedelin. En su mente, la prioridad número 1 era satisfacer al aparato del Partido Comunista, con Khruschov a la cabeza, y efectuar el lanzamiento del prototipo el 26 de octubre fuera como fuera.

Conforme pasaban las horas y se acercaba el día D, decenas de problemas se acumularon. El más grave fue una fuga de ácido nítrico que se había detectado en la base del cohete y que, no pudiendo ser reparada convenientemente, debería haber conducido a la cancelación temporal del lanzamiento y a la evacuación del personal que allí se encontraba.

No fue eso lo que decidió Nedelin. Es más, envió a más técnicos a la base del R-16 para que sellaran las pérdidas. Pero algo falló. De repente, el cohete explotó, matando en el acto a todo aquél que se encontraba a su alrededor. La deflagración hizo que la parte superior del misil se viniera abajo y derramara aún más combustible, multiplicando aún más si cabe la virulencia de las llamas.

En el accidente perecieron ingenieros, técnicos, personal militar y el propio Nedelin. Los informes oficiales de la URSS hablan de 90 bajas, aunque algunas estimaciones elevan el número hasta las 200. Las cifras comúnmente aceptadas son de unas 120 muertes.Las imágenes de decenas de personas huyendo de la explosión, algunas en llamas, son estremecedoras:

Imágenes 8 mayo, 2009

Tremendo error con el Photoshop

Por lo visto, los encargados de elaborar el cartel promocional para la película alemana In July todavía no tienen muy claro cómo funciona un espejo. Eso o el Photoshop no es lo suyo: