El 15 de enero de 1962, IBM presentó la computadora 7094, diseñada para ser utilizada en aplicaciones científico-tecnológicas de la época que requirieran de un gran poder de cálculo. En septiembre de ese mismo año se puso a la venta y sucedió definitivamente al modelo 7090, que llevaba en activo desde finales de 1958 y al que superaba ampliamente en rendimiento.
Pero si hoy os hablo del IBM 7094 no es por la potencia que tenía, ni por los casi 3 millones de dólares que costaba, ni por su tamaño, sino porque fue la primera máquina sobre la que se consiguió crear y modular una voz sintética. El logro fue obra de los programadores John Kelly, Carol Lockbaum y Max Mathews, que realizaron una versión de la canción Daisy Bell que había compuesto Harry Dacre en 1892.
El resultado que obtuvieron fue éste:
Las personas que descargan música de Internet son también las que más canciones compran, ya sea en los comercios habituales o en tiendas online. Así lo atestigua una encuesta realizada por Ipsos MORI que se ha publicado hace unas horas y que arroja datos tan interesantes como que los usuarios de redes P2P gastan un 75% más en música que aquellos que afirman no utilizar jamás este tipo de aplicaciones.
De acuerdo a la información que se ha facilitado, los internautas que según las discográficas están haciendo tanto daño al sector invierten una media de 86 euros anuales en música, 37 euros más que los consumidores que no recurren a programas como BitTorrent o eMule.
Pero, ¿cómo se explica un resultado en apariencia tan contradictorio? Mark Mulligan, de Forrester Research, nos saca de dudas. Descargan más por el mismo motivo que también compran más: porque les gusta más la música que al resto.
Peter Bradwell, miembro del think-tank Demos que ha revisado el estudio, va más allá y explica que tanto los políticos como la industria deben comprender de una vez por todas que la forma en que se consume música ha cambiado y que hoy en día los usuarios demandan precios más bajos y un acceso más cómodo y rápido.
No es la primera ocasión en que se presenta un estudio que pone en entredicho las afirmaciones que artistas, sociedades gestoras de los derechos de autor y sellos musicales nos vienen repitiendo machaconamente desde hace años. Y es que en el mes de abril, la Norwegian School of Management BI dio a conocer un informe que contenía conclusiones muy similares: esto es, que los internautas que acuden a aplicaciones P2P son también los que más música compran.
Aunque sólo hace unas semanas que Rock Band salió para el iPhone, ya hay quien ha tenido tiempo de sobras para diseñar una máquina que, aparentemente, puede superar los retos que propone el juego de Electronic Arts como sólo los profesionales son capaces de hacerlo. Vale, admito que no es el artefacto más bonito del mundo, pero parece que cumple su cometido
Desde hace unas horas ya podemos descargar desde los servidores de Mozilla la primera beta de Firefox 3.6. Viene de la mano del motor de renderizado Gecko 1.9.2 y está disponible, como siempre, para Windows, Mac OS X y GNU/Linux.
Entre las mejoras más destacadas que incluye, conviene reseñar que permite a los usuarios cambiar la apariencia del navegador con un sólo click. Asimismo, dispone de una función que nos avisa cuando alguno de los plugins que tenemos instalado se ha quedado desfasado, una característica que ha nacido para evitar que tengamos problemas de seguridad y de estabilidad en el futuro.
Además, ofrece soporte para HTML5 y CSS 3. Otra de las nuevas funcionalidades que llama mucho la atención es que permite arrastrar archivos desde la carpeta en que nos encontramos hasta el navegador, algo muy útil si por ejemplo queremos subir un fichero a una página web.
Por otra parte, en Mozilla aseguran que en esta beta han mejorado la velocidad de ejecución de aplicaciones web basadas en JavaScript y que el programa arranca más rápidamente. Para dispositivos que dispongan de un acelerómetro -¿móviles aparte, sabéis de alguno?- es capaz de detectar la orientación de la pantalla. Si lo descargáis y lo probáis, indicad en los comentarios qué tal os funciona 
Lo confieso: me cuesta horrores levantarme por las mañanas. Sí, ya sé que muchos me diréis que eso es normal y que le pasa a todo el mundo, pero no es un consuelo. Con lo bien que se está en la camita, especialmente ahora que nos vamos acercando al invierno…
No os debe extrañar pues que haya dedicado unas cuantas entradas en Abadía a una serie de despertadores que han sido diseñados con bastante mala leche para conseguir que la gente como yo se ponga en pie como un rayo en cuanto oiga sonar la alarma.
Hoy os voy a hablar de un modelo llamado Mr Wake que he encontrado en Make y que ha sido creado por un tal Vadim Ryazanov. Este buen hombre ha cogido su despertador, lo ha metido en un cochecito y ha incorporado un sensor de infrarrojos para detectar los objetos que se aproximan. El propósito es malvado a más no poder: en cuanto el vehículo descubre que algo se acerca, comienza a moverse hacia la dirección contraria 
Así, si tratamos de desconectar la alarma medio en sueños extendiendo la mano, el fracaso está asegurado. La única forma efectiva de poner fin al infernal ruido pasa por levantarse, quitarse las legañas de los ojos, desperezarnos, cortar el camino al maldito carricoche y parar el despertador 
Siguiendo las instrucciones de la artista Katy Webster, decenas de alumnos procedentes de diversas escuelas y de un centro para discapacitados de la localidad galesa de Wrexham han coloreado 82 baldosas del centro comercial Eagles Meadow y han dado forma a una copia gigantesca del cuadro más famoso de Leonardo da Vinci, la Mona Lisa.
La obra, que tiene una anchura máxima de 17,5 metros y ocupa un área aproximada de 240 metros cuadrados, ha sido creada con el objeto de recaudar dinero para el hospicio que la organización caritativa Hope House mantiene en la zona y que anualmente necesita de unos 4 millones de libras procedentes de donaciones para cubrir los gastos derivados del tratamiento de los menores.
Nunca lo hubiera dicho, pero hoy en día aún existen países en los que se venden vídeos VHS e incluso compañías que sacan nuevos modelos ante la demanda de los consumidores. Tal es el caso de JVC, que hace sólo unas horas ha presentado el DR-BH250, un aparato todo en uno que integra un reproductor y grabador de Blu-ray, DVD y vídeo VHS.
Dispone asimismo de un disco duro de 250 GB, un puerto USB, una entrada HDMI y un lector de tarjetas SD/SDHC. Además, es posible copiar las películas, documentales o programas de televisión que tengamos grabadas de un formato a otro. El DR-BH250 se va a poner a la venta en Japón a principios de noviembre a un precio estimado de 1.400 dólares. JVC no ha querido conformar si lo comercializará en el resto del mundo. Compradores seguro que no le faltarían.
Los aerodeslizadores futuristas que tantas veces hemos visto reproducidos en películas, series, cómics y libros siguen siendo hoy en día, qué duda cabe, pura ciencia ficción. Desde hace medio siglo hay grandes vehículos de este tipo que surcan ríos y mares de todo el globo llevando a bordo pasajeros o material militar, pero no ha sido hasta hace relativamente poco tiempo que han comenzado a proliferar los modelos de carácter lúdico concebidos para ser conducidos y disfrutados por una única persona.
Uno de esos artefactos es el Airboard. Diseñado por Kevin Inkster, fue utilizado en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Sidney y años después se ha convertido en el primer aerodeslizador de uso individual en comercializarse. Su base tiene un diámetro de 1,6 metros, se sustenta unos 20 cm sobre el nivel del suelo, puede alcanzar una velocidad máxima de 25 Km/h y funciona ininterrumpidamente un máximo de 1,5 horas si se carga hasta los topes el depósito de gasolina.
Para girar, el conductor -¿o lo llamamos piloto?- tan sólo debe inclinar su cuerpo hacia la dirección a la que se quiere dirigir. En otro orden de cosas, conviene señalar que puede desplazarse sobre superficies lisas de hormigón, asfalto o césped, pero no sobre el agua, arena o terrenos pedregosos. El bicho parece bastante divertido de conducir… para quien esté dispuesto a pagar 14.000 dólares, que es lo que cuesta el Airboard. Lástima de precio 