Basándose en un chiste gráfico que lleva varios años circulando por Internet, alguien ha elaborado una tarta de cumpleaños dirigida, imagino, a un programador

La imagen de la que parte es la siguiente:

Traducción libre:
La excusa número 1 del programador para holgazanear:
«Mi código está compilando»-¡Eh! Volved al trabajo
-¡Compilando!
-Oh. Continuad entonces
Rebuscando en los archivos de Abadía, he dado con más tartas dedicadas a quienes se dedican al noble arte de la programación. Las hay de todos los sabores y para todos los gustos:




Genial, visionario, carismático, creativo, soñador y excéntrico. Todo eso y mucho más fue Nikola Tesla, un ingeniero eléctrico y mecánico nacido en Smiljan (actual Croacia) el 10 de julio de 1856 que ha pasado a los anales de la historia, entre otras muchas cosas, por sus revolucionarias invenciones en el campo del electromagnetismo y por ser uno de los mayores promotores de la electricidad comercial. Murió solo y arruinado -como tantos otros genios- el 7 de enero de 1943 en un hotel de Nueva York víctima de un ataque al corazón. Tenía 86 años.
De entre las muchas predicciones que realizó acerca de cómo sería la tecnología y los dispositivos que se desarrollarían en el futuro, esta semana se ha conocido una que, si no me equivoco, no se había revelado hasta la fecha. Se produjo en el transcurso de una entrevista que concedió al New York Times en 1909 y que publicó posteriormente la revista Popular Mechanics. Hablando sobre la evolución de las comunicaciones sin cables, Tesla profetizó lo siguiente:
Traduzco el último párrafo de la columna de la izquierda:
Pronto será posible para un hombre de negocios de Nueva York, por ejemplo, dictar instrucciones y que éstas aparezcan escritas en Londres o en otro sitio. Podrá realizar una llamada desde su despacho y hablar con cualquier suscriptor de teléfono del mundo. Sólo será necesario llevar un instrumento barato no más grande que un reloj que permitirá a su portador escuchar en cualquier parte del mar o de tierra firme a distancias de miles de kilómetros.
Increíble, ¿no creéis? 
Vía | Nikola Tesla predicted mobile phones in 1909 | Nikola Tesla’s Uncanny Cellphone Prediction.
Este es el divertido cartel que los propietarios de una tienda de juguetes han puesto en la estantería que tienen dedicada al universo Star Wars para advertir a los aficionados de esta saga que no deben jugar con los sables de luz si no los van a comprar:
Traducción libre:
Atención joven Padawan
Aunque la fuerza te acompañe…
A cualquiera que se capture jugando/blandiendo/luchando con los sables de luz se le requerirá que se marche a una galaxia muy muy lejana…¡Y cualquier desperfecto deberá ser pagado!
Ayer publiqué 2 entradas en Abadía: en una os hablaba de la ilusión óptica que había creado el artista argentino Leandro Erlich en una piscina simulada; en la otra ofrecía invitaciones para Spotify. En la primera habéis escrito 2 comentarios; en la segunda 110. Menuda sorpresa. Si no ofrezco algún tipo de regalo, rajo de Apple -cosa que me encanta, ya lo sabéis- o publico un artículo con una imagen llamativa, no hay quien os haga comentar
En fin… lo prometido es deuda. Aquí tenéis la lista con los 20 agraciados a los que Jma y un humilde servidor os vamos a enviar las invitaciones para que podáis disfrutar de Spotify. Eso sí, como ‘venganza’, aquellos ganadores que no dejen un comentario de agradecimiento en esta entrada durante las próximas 24 horas se quedan sin ellas 
Un vieja Atari 2600 que tiempo atrás dejó de funcionar y a la que se la ha añadido un interruptor, una docena larga de sus mejores videojuegos y las carátulas de dichos cartuchos. Son los materiales fundamentales que se han utilizado para dar forma a la Atari Lamp, una lámpara que rinde homenaje a una de las consolas que más ha contribuido a popularizar el ocio electrónico en los hogares de medio mundo:
Vía | Awesome Atari Lamp.
Hace un ratito, mientras editaba el perfil de mi cuenta de Spotify me he dado cuenta de que tengo 10 invitaciones para repartir, así que… he decidido distribuirlas entre los lectores de Abadía. Si queréis una, tan sólo tenéis que escribir un comentario en esta misma entrada indicándolo. En caso de que seáis muchos los interesados, las sortearé. Mañaña a esta misma hora daré los nombres de los ganadores.
Ah, y no olvidéis de escribir una dirección de correo electrónico válida en el campo correspondiente para que pueda contactar con vosotros 
Actualización: Jma se ha ofrecido amablemente a facilitar otras 10 invitaciones de Spotify a los que escribáis un comentario en esta entrada. Así pues, en total vamos a repartir 20 invitaciones. No está nada mal, ¿verdad? 
No, las personas que veis en la fotografía no están de pie bajo el agua ni aguantan la respiración mientras nos contemplan como si tal cosa. Sí es cierto que se encuentran en el fondo de una piscina, pero no de una normal. Es una instalación creada por el artista argentino Leandro Erlich para el Museo de Arte de Kanazawa en cuya parte superior hay dispuestas 2 láminas de cristal acrílico separadas por una fina capa de agua que genera la falsa ilusión al espectador que observa desde arriba de que, efectivamente, se trata de una piscina convencional.

Los visitantes al museo que así lo deseen pueden acceder al interior de esta piscina simulada y caminar por su interior. Tienen así la ocasión de examinar con sus propios ojos las entrañas de la instalación y, de paso, generan en los espectadores que hay encima de ellos la sensación de que están caminando, charlando, haciendo fotos y riendo bajo el líquido elemento.
Sucedió la semana pasada en Raleigh, Carolina del Norte. Una pareja volvía a casa cuando de pronto se toparon con la desagradable sorpresa de que a unos metros de la carretera por la que circulaban se estaba formando un tornado: