Investigadores de la Universidad Case Western Reserve de Ohio han diseñado unos circuitos electrónicos con los que han conseguido convertir melodías MIDI en señales que son enviadas a unas bobinas de Tesla para que interpreten, nota por nota y a su manera, temas musicales de todo tipo.
Tan convencidos están del potencial de su invento que han solicitado a artistas locales que les faciliten algunas de sus composiciones para tocarlas con estos peculiares instrumentos. De hecho, el próximo 11 de junio, en un acto que va a tener lugar en el Masonic Auditorium de Cleveland, van a ofrecer un concierto en directo con las melodías que les hayan hecho llegar.
Por lo pronto, y para ir abriendo boca, han subido este vídeo a YouTube con la versión que han creado del tema Poker Face de Lady Gaga:
A decir verdad, no me imagino al Circo del Sol Cirque du Soleil despidiendo a algunos de sus malabaristas para contratar los servicios de este ingenio mecánico capaz de hacer votear 5 bolas a la vez sin dejar que caigan al suelo, pero… todo se andará
No tan precisos como la máquina que os acabo de presentar pero más vistosos y espectaculares son estos quadrotores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich que hacen malabares (o lo intentan, vaya) con una bola de ping-pong 
El time-lapse, creado por José Francisco Salgado y Stephane Guisard, ha sido grabado en el Cerro Paranal con los 4 telescopios ópticos del Very Large Telescope (VLT) de fondo.
¿Nunca os habéis preguntado cómo se las ingenian en la mayoría de películas de ciencia ficción y de terror para crear esos inquietantes y tan característicos sonidos que retumban en momentos puntuales de las tramas y que contribuyen a mantener al espectador en tensión?
Pues bien, lo hacen con un instrumento musical construido en acero inoxidable que contiene una serie de varillas de longitud variable y que es conocido con el nombre de waterphone. Atentos al vídeo:
Inventado por Richard Waters, se ha utilizado en largometrajes como Matrix, Déjame Entrar, Star Trek: La Película, Dark Water o Tigre y Dragón.
Iniciativas para acabar con el spam ha habido muchas en los últimos años, pero la única realidad palpable que cualquiera que posea una cuenta de mail puede atestiguar día sí y día también es que el correo basura sigue ahí, vivito y coleando, y que no parece haber forma humana de frenarlo.
Se han detenido a spammers, a unos cuantos de ellos se los ha condenado a penas de prisión, se han intervenido sus servidores, acabado con los botnets que utilizaban para controlar redes de millones de ordenadores zombies desde las que enviaban los correos, pero el problema sigue ahí.
¿Existe pues alguna manera de acabar con esta plaga? Un estudio poco convencional que han llevado a cabo 2 equipos de científicos de la Universidad de California concluye que sí, que es posible, aunque para conseguirlo se debe poner el foco no tanto en los spammers sino más bien en las estructuras que tienen montadas para financiarse.
Para llegar a dicha conclusión, han creado unas cuentas de correo, las han difundido por Internet, han desactivado los filtros antispam que pudiera haber y durante 3 meses han ido recopilando casi mil millones de mensajes no deseados. Y más importante aún: han hecho clic en miles de ellos y han comprado los productos que anunciaban.
No es que se hubieran vuelto locos ni que quisieran contribuir con su dinero a aumentar las ganancias de estos delincuentes cibernéticos, sino que pretendían identificar las compañías a las que se realizaban los pagos, saber cuántas eran, dónde tenían su sede y quién las controlaba.
Tras gastar varios miles de dólares en la compra de 120 productos, han descubierto que el 95% de las transacciones se efectúan únicamente a 3 empresas: una afincada en la República de Azerbaiyán, otra en Dinamarca y una tercera en San Cristóbal y Nieves.
¿Llamativo, no creéis? En opinión de Stefan Savage, uno de los científicos que ha participado en el estudio, bastaría con que Visa, Mastercard y American Express se negaran a autorizar pagos a estas y otras compañías que colaboraran con los spammers para asfixiar económicamente el negocio ligado a los correos basura.
Falta, claro está, que unos y otros se pongan de acuerdo y remen en la misma dirección. Mientras eso no suceda, seguiremos recibiendo toneladas de spam día sí y día también. Y es que, como señala otro informe publicado recientemente, para que estos indeseables ingresen 100 dólares por la venta de Viagra deben enviar aproximadamente 12,5 millones de mensajes. Casi nada al aparato.
Estos días se ha cumplido el 6º aniversario desde que la beta de YouTube fue puesta a disposición de la comunidad internauta un hoy lejano mes de mayo del 2005. En el tiempo que ha transcurrido desde entonces ha experimentado un crecimiento asombroso que le servido para consolidarse como la 3ª página más visitada del mundo, sólo por detrás de Google y Facebook, y para acaparar unos números dignos de aparecer en el Libro Guinness de los Récords.
Coincidiendo con la efeméride, el equipo de YouTube ha dado a conocer algunas interioridades del servicio de vídeos por antonomasia que ponen los pelos de punta. Una de las más reseñables es que cada minuto que pasa se suben más de 48 horas de vídeos, un 37% más que hace 6 meses y el doble que el año pasado.
Pero si ese dato ya os ha dejado con la boca abierta, atentos al siguiente: este pasado fin de semana se visionaron, por vez primera, más de 3.000 millones de vídeos en un sólo día. Impresionante.
Tirando de la particular hemeroteca de Abadía, he comprobado que en julio del 2006 publiqué una breve nota sobre YouTube explicando, asombrado, que había rebasado la cota de 100 millones de vídeos diarios. Por entonces esa cifra se me antojaba descomunal. Cómo cambian las cosas 
Lo que por contra no ha variado son los números rojos de YouTube. Google lo compró en octubre del 2006 por 1.650 millones de dólares y todavía no ha conseguido que sea rentable. Y no será porque no lo haya intentado.
La última, y puede que por fin acertada, intentona de rentabilizar tan monstruosa inversión es el acuerdo que al que ha llegado el buscador con Sony Pictures Entertainment, Warner Brothers y Universal para ofrecer su inmenso catálogo de películas en streaming a través de YouTube.
A priori, y si ponen a disposición de los internautas una plataforma potente a través de la cual podamos acceder a una amplia variedad de largometrajes a un precio adecuado, ya sea mediante un modelo de suscripción o pagando una cantidad menor por cada visionado, puede funcionar. El tiempo lo dirá.
Para acabar, os dejo con un vídeo histórico. No por su calidad, humor o extensión, sino porque es el primero que llegó a los servidores de YouTube. Fue subido el 23 de abril del 2005 por Jawed Karim, uno de los cofundadores del servicio junto con Chad Hurley y Steve Chen, se grabó en el Zoo de San Diego y lleva por título ‘Me at the zoo’:
No hay nada como tener dinero a espuertas para poder contratar a quien sea, da igual el caché que tenga, para promocionar tus productos:
El vídeo lleva online desde el viernes 21, pero no me he enterado de su existencia hasta hace un ratito 🙂
En Eil Malk, una de las 340 islas que conforman la República de Palaos, existe un pequeño lago formado hace unos 12.000 años aproximadamente que tiene una superficie de 5,7 Km2 y una profundidad media de 30 metros. Números poco destacables que, empero, no han impedido que en los últimos años haya adquirido cierta relevancia, aunque no precisamente por sus dimensiones, sino por sus peculiares habitantes: las medusas.
De hecho, es conocido como el Lago de las Medusas en honor precisamente a estos organismos de apariencia gelatinosa que pueblan sus aguas. Las hay a millones, pero a diferencia de la mayoría de ejemplares que nos encontramos habitualmente en las playas, éstas no son tóxicas para el ser humano, de tal manera que es posible bucear entre ellas e incluso tocarlas sin peligro.
Y eso es precisamente lo que ha hecho Sarosh Jacob, un fotógrafo y aventurero que ha confeccionado este fantástico vídeo en el que ha recogido su experiencia nadando en este paradisíaco rincón del Océano Pacífico: