El vídeo, que ha sido grabado por el investigador mexicano Raúl González, muestra cómo una colonia de hormigas beben de una gota de jarabe de granadina hasta no dejar ni rastro de la misma. En el proceso, fijaos cómo sus abdómenes se hinchan conforme los van llenando de alimento de manera similar a cómo les ocurre a las hembras de mosquito tras picar a una persona y chuparle la sangre.
Este trabajo ha obtenido una mención de honor en el certamen Nikon Small World in Motion que cada año convoca la conocida marca de cámaras japonesa. Tanto los vídeos de los 3 ganadores como los del resto de menciones destacadas los podéis encontrar siguiendo este enlace.
El retrato que tenéis sobre estas líneas es especial, no sólo por su parecido con la realidad, el colorido que exhibe o la atención por los detalles, sino especialmente por la plataforma sobre la que se ha pintado: un iPad.

Es obra del artista estadounidense David Jon Kassan, que en ocasiones únicamente con sus dedos y en otras con la ayuda de un pincel electrónico llamado Nomad Brush es capaz de recrear sobre la pantalla del tablet de Apple formas y caras con una gran fidelidad.

En el siguiente vídeo podéis comprobar cómo realiza sus dibujos. A destacar además que en el mismo utiliza un iPad de primera generación, por lo que a saber de lo que será capaz de hacer con el nuevo iPad y su pantalla de 2048 x 1536 píxeles:
En el área protegida de Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn, en plenos Alpes suizos, y a 3.571 metros sobre el nivel del mar, se alza el edificio que el hombre ha construido a mayor altura en Europa: el Observatorio Astronómico Sphinx.
Debe su nombre a la montaña homónima sobre la que se halla, cuya cumbre se encuentra unos metros más arriba, a 3.571 metros de altura. Fue levantado en el año 1950 con el propósito inicial de efectuar mediciones meteorológicas y para acceder al mismo se debe tomar un ascensor que parte de la estación de Jungfraujoch, situada a 3.454 metros.
En la actualidad su privilegiado asentamiento es aprovechado por los científicos para llevar a cabo investigaciones en el campo de la física y la astronomía, aunque también se han realizado estudios sobre geología, glaciología, geomorfología, botánica y zoología.
Battlefield 3 es, sin lugar a dudas, uno de los juegos más avanzados gráficamente de la actualidad y la apuesta de Electronic Arts para hacer frente a la todopoderosa saga de Call of Duty. Su desarrollo ha costado más de 50 millones de dólares y la productora estadounidense ha anunciado que va a invertir otros 100 millones para promocionarlo, unas cifras de vértigo que, por otra parte, recuperará con creces dado que ya ha confirmado que durante su primer mes a la venta se distribuyeron nada más y nada menos que 12 millones de copias.
Es un videojuego que, tanto por su aspecto como por el dinero que se ha destinado a su concepción, vuelve a poner de relieve la fuerza que ha adquirido una industria que factura más que los estudios de cine y las discográficas. Lejos quedan los tiempos de las consolas de 8 bits, en los que con presupuestos mucho más modestos se creaban títulos con aquellos gráficos tan pixelados y unas melodías simples pero molonas que se componían con un simple teclado.
Bueno, puede que no tan lejos, puesto que como podéis ver en el vídeo alguien ha grabado una partida de Battlefield 3, le ha eliminado el sonido y en su lugar ha añadido los sonidos y las bandas sonoras de los videojuegos de NES Contra, Top Gun, Journey to Silius y Batman. El resultado que ha obtenido es, como habréis podido comprobar ya si lo habéis visionado, sorprendente por la sensación tan extraña que produce contemplar una producción de hoy en día con la musiquita y los efectos de videojuegos de hace 25 años 🙂
Diez interminables horas. Es el tiempo que dura este vídeo, en el que lo único que vas a encontrar es a Darth Vader respirando. Si alguien es capaz de visionarlo, o mejor dicho, de escucharlo entero, merece que George Lucas en persona acuda a su casa y le rinda un homenaje. Eso si es que después de una experiencia tan traumática sigue en sus cabales
En la película Armageddon, Bruce Willis, Ben Affleck, Steve Buscemi y compañía son enviados por la NASA a un enorme asteroide que amenaza la Tierra y consiguen destruirlo tras hacer explotar una bomba atómica en la que ha sido una de las mayores fantasmadas de la historia de Hollywood, que ya es decir. ¿O quizá no?
Científicos del Laboratorio Nacional de los Álamos, un centro dependiente del Departamento de Energía de los Estados Unidos que emplea a más de 9.000 trabajadores, cuenta con un presupuesto anual de 2.200 millones de dólares y en cuyas instalaciones se realizan investigaciones centradas en el diseño de armas nucleares, han estudiado en un supercomputador cuán efectivo sería detonar un arma nuclear de 1 megatón contra un cuerpo rocoso de 500 metros que se encaminara hacia nuestro planeta.
La simulación que han llevado a cabo indica que el estallido fragmentaría el asteroide en un cúmulo de partes de menor tamaño que supondrían un riesgo muy inferior para la vida en la Tierra incluso en el caso de que impactasen contra la misma. Unos resultados alentadores, más aun si se tiene en cuenta que en el modelo en 3D que han analizado con la ayuda de los 107.264 procesadores y 221,5 terabytes de memoria del supercomputador Cielo se ha supuesto que la bomba explotaría en la superficie del asteroide y no en su interior como en el filme dirigido por Michael Bay.
Existen numerosos vídeos en YouTube en los que se pueden contemplar los múltiples despegues que han protagonizado los transbordadores espaciales de la NASA, pero ninguno (o al menos ninguno que yo haya visto) es comparable a éste. Lo que lo convierte en especial, lo que lo hace único, es el soberbio sonido que incorpora, que te hace sentir casi como si estuvieras en la plataforma de lanzamiento.
Las imágenes del ascenso han sido grabadas desde los cohetes aceleradores sólidos, la pareja de grandes cohetes situados a los lados del tanque externo de combustible que utilizaban las lanzaderas espaciales estadounidenses cuando aún estaban en activo durante los dos primeros minutos de vuelo con motor.
Este vídeo forma parte de la edición especial para DVD y Blu-ray de Ascent: Commemorating Space Shuttle, un documental que recoge los mejores momentos de las misiones STS-114, STS-117 y STS-124 y que pretende ser un homenaje a los hombres y mujeres que hicieron posible el programa del transbordador espacial.
Científicos de la Universidad de Rochester y de la Universidad Estatal de Carolina del Norte han conseguido enviar por primera vez un mensaje utilizando un haz de neutrinos, unas partículas subatómicas sin carga, con una masa extremadamente pequeña, equivalente a una milmillonésima parte de la de un átomo de hidrógeno, y que se desplazan a una velocidad cercana a la de la luz.
La prueba se ha realizado en las instalaciones que el Laboratorio Nacional Fermi tiene a las afueras de la localidad de Batavia, cerca de Chicago. El mensaje, que se ha enviado en código binario utilizando 1s y 0s, ha atravesado 240 metros de piedra y tras llegar a su destino ha sido traducido por un ordenador que ha constatado que la palabra que se quería transmitir, neutrino, se ha recibido correctamente.
En el Fermilab los científicos han tenido acceso al acelerador de partículas Tevatrón, el segundo mayor del mundo tras el Gran Colisionador de Hadrones, y han podido crear un haz de neutrinos de alta intensidad acelerando protones alrededor de su anillo de 6,3 kilómetros de circunferencia para hacerlos chocar finalmente contra una lámina de carbono.
Dan Stancil, profesor de ingeniería informática en la Universidad de Carolina del Norte y uno de los autores del estudio, ha explicado que con los neutrinos sería posible comunicar dos puntos cualesquiera de la Tierra sin tener que recurrir a satélites, puesto que estas partículas, a diferencia de las ondas electromagnéticas, pueden atravesar la materia sin interactuar apenas con ella.
De hecho, se calcula que se necesitaría un bloque de plomo de una longitud de 9,46 billones de kilómetros para detener la mitad de los neutrinos que lo atravesaran. Tan es así que, teóricamente, una vez esta tecnología alcance un mayor grado de madurez podremos comunicarnos con alguien situado en la cara oculta de la Luna o de otro planeta, puesto que los mensajes que enviaremos podrán llegar directamente a su destinatario sin impedimento alguno.
Las posibilidades son inmensas, pero conviene remarcar que aún serán necesarios muchos años de intenso trabajo antes de conseguir integrar estos avances en dispositivos que puedan ser utilizados más allá de instalaciones con un coste multimillonario como el Fermilab.