La aparición y consolidación de las extensiones ha sido una de las mejores cosas que ha pasado nunca en el terreno de los navegadores, ya que los han dotado de nuevas funcionalidades y les han permitido ampliar sus posibilidades de manera similar a como han hecho las apps con los smartphones y tablets.
Los usuarios de Chrome o Firefox, por citar los dos ejemplos más representativos, hace años que tenemos la opción de instalar complementes que nos permiten descargar vídeos de YouTube, recibir notificaciones cuando nos llega un correo, consultar los tweets que publican nuestros contactos en Twitter o desactivar automáticamente el JavaScript de las webs que visitamos.
Pero en las últimas horas se ha descubierto que, además de las evidentes ventajas que presentan, el mundo de las extensiones también oculta una cara oscura, tenebrosa incluso. Y es que se ha destapado que empresas creadoras de malware están comprando algunos de estos plugins para Chrome y los están utilizando no sólo para mostrar anuncios de sus clientes en millones de ordenadores, sino también para modificar los resultados de las búsquedas que realizan dichos usuarios en Google y redireccionarlos a continuación a páginas de sus asociados.
Su modus operandi es siempre el mismo: una vez adquieren una extensión, la modifican para que muestre su adware y se aprovechan de que este navegador actualiza automáticamente las extensiones una vez salen nuevas versiones para distribuir sus códigos sin que la gente se dé cuenta.
Para evitar ser descubiertas, algunas de estas compañías configuran sus recién adquiridas extensiones para que no varíen su funcionamiento hasta varios días después de su instalación. Con ello buscan confundir a la gente para que sea más difícil de averiguar qué es lo que ocasione que el navegador, de repente, muestre tantos anuncios.
Puesto que la mayor parte de los desarrolladores no publican un registro de cambios en el que especifiquen los añadidos que han incorporado a sus extensiones y a que, además, no se pueden desactivar las actualizaciones automáticas en Chrome, no hay ninguna manera 100% efectiva de estar seguros de que en el futuro no nos vamos a llevar una desagradable sorpresa cuando uno de los complementos que tenemos instalados se actualice.
El panorama, como puedes ver, es ciertamente preocupante. Y más que lo será si nuevas empresas de adware se aprovechan de esta circunstancia y se lanzan a comprar más extensiones con el objetivo de distribuir publicidad y ganar dinero fácil. Esperemos que Google tome cartas en el asunto lo antes posible.
Corren malos tiempos en Intel, que ha anunciado que a lo largo del año va a despedir a un 5% de su plantilla, que actualmente está compuesta por 107.000 empleados a nivel global. Traducido a números concretos, ello quiere decir que 5.300 personas van a perder su puesto de trabajo en la empresa.
La noticia llega después de que las acciones del gigante estadounidense hayan experimentado un marcado retroceso tras conocerse su balance de resultados del último trimestre del año, que no han cumplido con las expectativas de los analistas debido a la crisis de la industria del PC, que acumula por primera vez en la historia 7 trimestres consecutivos de descensos en sus ventas.
Además de los despidos, Intel ha explicado que va a continuar con su reestructuración interna para adaptarse a los nuevos tiempos, marcados por la supremacía de los dispositivos móviles. En ese sentido, ha señalado que va a aumentar sus inversiones en áreas estratégicas como la de los centros de procesamientos de datos y en el desarrollo de chips eficientes de bajo consumo.
La situación de Intel no es novedad entre las empresas ligadas al mundo PC. Hewlett-Packard, por ejemplo, se va a ver forzada a desprenderse de más de 34.000 trabajadores como consecuencia, también, del difícil momento que atraviesan las ventas de ordenadores de sobremesa y portátiles. Dell, otra de las grandes firmas del sector, tampoco está como para tirar cohetes y, tras salir de la bolsa, ha confirmado que está adelgazando su estructura y despidiendo a miles de personas.
Mientras tanto, empresas como Qualcomm o Samsung Electronics viven una época dorada, ganan dinero a espuertas y ejercicio tras ejercicio aumentan su masa laboral debido a la extraordinaria demanda que existe entre los fabricantes de smartphones y tablets por sus chips basados en la arquitectura ARM.
Las elevadísimas cotas de polución que se han alcanzado una vez más en Pekín durante esta semana han provocado que los cielos de la capital china se hayan teñido de gris y sus ciudadanos sólo hayan podido contemplar el Sol a través de un gigantesco panel publicitario.
La pantalla ha sido la única manera de poder ver el astro rey en unas jornadas en que se han llegado a detectar hasta 671 microgramos por metro cúbico de partículas contaminantes en suspensión con un diámetro inferior a 2,5 micras, más de 25 veces por encima de los límites que la Organización Mundial de la Salud considera seguros para la salud humana.
Google es una compañía en constante crecimiento que actualmente cuenta en su plantilla con más de 40.000 empleados. Un imperio construido en base a la innovación que nos brinda productos como su buscador, Android, Google Maps o Gmail pero que, y esto no hay que olvidarlo, se financia de manera casi exclusiva gracias a los ingresos procedentes de los anuncios publicitarios que se muestran en sus servicios.
De ahí que la multinacional estadounidense sea la primera interesada en cuidar al máximo el correcto funcionamiento de su plataforma publicitaria para ofrecer a sus visitantes la mejor experiencia de navegación posible. Como parte de dicha estrategia, Google ha dado a conocer que en el último año ha eliminado más de 350 millones de anuncios que contravenían sus normas de uso.
Puesto en perspectiva, equivale a desactivar casi un millón de banners al día, que se dice pronto. En el transcurso del 2012, esa cifra ascendió a 220 millones, de manera que de un año a otro se ha producido un incremento del 50% en el número de anuncios vetados. Es evidente, por lo tanto, que han aumentado considerablemente los recursos técnicos y económicos destinados a limpiar AdWords de reclamos que molesten a los usuarios de sus servicios.
Asimismo, Google también ha confirmado que a lo largo del 2013 que acabamos de dejar atrás ha dado de baja a 270.000 empresas anunciantes. Producto de ese esfuerzo, la cifra de productos piratas que se han intentado vender en AdWords ha descendido un 82% respecto al ejercicio anterior al tiempo que las quejas por la presencia de dichos anuncios ha bajado un reseñable 78%.
Eso por lo que respecta a los anunciantes. En relación a la otra mitad de la ecuación, las webs y apps que muestran dichos banners, Google explica que en el 2013 ha vetado 3.000.000 de intentos de unirse a su red AdSense y ha colocado en la lista negra a 200.000 páginas que trataban de engañar a sus visitantes haciendo pasar los anuncios como contenidos o que les incitaban a hacer clic en los mismos para incrementar sus ingresos de manera artificial sin aportar beneficio alguno a las empresas que pagaban por publicitarse.
En esta misma línea se enmarca también el anuncio que hizo Google el viernes informando que en las próximas semanas solicitará a algunos internautas que cumplimenten una pequeña encuesta cuando cierren un banner que no les interesa. El objetivo último será obtener más datos que les permita determinar porqué no gustan determinados banners y mantener así su ecosistema publicitario limpio de malas prácticas.
Uno de los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional como miembro de la Expedición 30 tomó esta espectacular fotografía de la Península Ibérica y el norte de África en la que se observa la iluminación nocturna de ciudades como Madrid, Lisboa, Zaragoza, Murcia, Oporto, Valencia, Málaga, Sevilla, Granada, Ceuta o Melilla.
Más arriba, siguiendo el contorno de la Tierra, se divisa la luminiscencia en tonos verdes y dorados que causa la radiación ultravioleta cuando excita las moléculas de gas en la atmósfera superior. Al fondo, majestuosa, la Luna.
Comprender el motivo por el que determinados anuncios que muestra a través de su red publicitaria AdWords/AdSense desagradan a la gente. Con ese objetivo en mente, Google ha anunciado que durante las próximas semanas va a poner en marcha una iniciativa mediante la cual solicitará a algunos internautas que cumplimenten una pequeña encuesta cuando cierren un banner que no les interesa.

En la misma, se les solicitará que respondan porqué han cerrado el anuncio. Las opciones que ofrecerá, tal y como se puede observar en la imagen superior, serán las siguientes:
Ayúdanos a ofrecer mejores anuncios y dinos porqué cerraste el anuncio:
- No me gusta el contenido del anuncio.
- He visto este anuncio demasiado a menudo.
- Este anuncio cubre el contenido (de la web que visito).
Una vez se haya respondido esta primera pregunta, se mostrará otra pequeña encuesta en la que aparecerán las cuestiones que especifico a continuación:
¿Qué te pareció mal de este anuncio?
- El anuncio me distrae demasiado.
- No estoy interesado en lo que me ofrece.
- El anuncio puede contravenir las políticas de Google
Google afirma que los resultados que se obtengan de estas encuestas serán utilizados para entender porqué los usuarios silencian los anuncios (personalmente me parece obvio, pero vaya…
), para servir campañas publicitarias más ajustadas a los intereses de la comunidad internauta y para localizar a los anunciantes que se salten las normas de la compañía estadounidense.
Con el propósito de educar a la población en la tolerancia hacia quienes padecen deficiencias visuales, abogar por su integración y concienciar a todo aquél que se dé por aludido de la importancia vital que para estas personas supone ir acompañadas de sus respectivos perros guía allá donde van, sea un autobús, un taxi, una tienda de ropa o un restaurante, la Asociación Noruega de Ciegos y Deficientes Visuales ha rodado este fantástico anuncio en el que muestra a los espectadores que las supuestas molestias que puedan ocasionar estos canes no son nada si se las compara con las que tendrían que soportar si sus mascotas fuesen burros, ovejas, alpacas, toros, gansos o alces. Y es que, como reza el mensaje final, podría haber sido peor 
La nueva generación del HTC One parece que se va a poner a la venta a finales del mes de marzo, adelantándose de esta manera por unas semanas al lanzamiento del Samsung Galaxy S5, que con toda probabilidad se comercializará a partir de abril.
Así lo ha afirmado una fuente interna de la compañía, en cuyo seno confían que con esta estrategia conseguirán capitalizar la atención mediática y aumentar las ventas de su smartphone estrella a la espera de la salida de su gran rival asiático.
De acuerdo a esta filtración, el nuevo HTC One incluirá una pantalla de tamaño ligeramente superior a las 4,7 pulgadas que posee el modelo al que viene a sustituir, presumiblemente incorporará el esperado Qualcomm Snapdragon 805 y contará con una cámara trasera de doble sensor que mejorará el enfoque, la reproducción del color y la profundidad de campo de la que lleva el HTC One actual.
El diseño, en cambio, sufrirá pocas variaciones y seguirá manteniendo la línea estética del modelo al que viene a sustituir. En las próximas semanas, conforme se acerque su fecha de lanzamiento y se vayan anticipando más datos acerca de este smartphone, os iremos informando puntualmente de las novedades que vayan apareciendo.