En el CERN, el mayor laboratorio de investigación de física de partículas del mundo, han creado un pequeño refugio en el que se da acogida a unos dispositivos que durante muchos años han sido compañeros inseparables de viaje de los investigadores que allí trabajan pero que con el paso del tiempo, el kilometraje que han soportado y los cambios tecnológicos se han visto abocados al retiro: los modestos y a la vez imprescindibles ratones de los ordenadores 

Situado en uno de los jardines que hay a la entrada del Centro de Computación de dicha institución, proporciona un espacio confortable a resguardo de la intemperie en el que los viejos ratones pueden disfrutar de su merecida jubilación.

Un centro de acogida realmente original/peculiar/friki para una institución única en la que, entre otros muchos hitos, Tim Berners-Lee implementó a principios de los años ’90 el primer navegador web utilizando para ello una computadora NeXTcube bajo el sistema operativo NeXTSTEP.

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