Esta semana ha venido cargada de noticias destacadas en el ámbito tecnológico. Este sector suele generar novedades sin parar, pero el ritmo al que han surgido durante los últimos siete días ha sido especialmente significativo.
Sin ir más lejos, Sony ha cerrado el estudio Bluepoint Games, responsable de remasters/remakes como Shadow of the Colossus o Demon’s Souls; Nintendo ha lanzado Xenoblade Chronicles X: Definitive Edition en la Switch 2; Google ha presentado el nuevo Pixel 10a; un reputado leaker ha asegurado que Square Enix podría estar trabajando en un remake de Chrono Trigger; se ha anunciado que Pokémon Edición Rojo Fuego y Pokémon Edición Verde Hoja llegarán la semana que viene a la eShop; Amazon se ha convertido en la empresa con los mayores ingresos del mundo; y, finalmente, ayer se anunció un Pokémon Presents especial para la semana que viene en conmemoración del 30º aniversario desde el nacimiento de esta franquicia.
Pero ninguna de esas noticias tiene, ni por asomo, la importancia ni, sobre todo, la trascendencia de la que se ha desvelado hace unas horas. Y es que, Phil Spencer, el CEO de Microsoft Gaming y la cara visible de la división de videojuegos de la multinacional estadounidense desde hace más de una década, ha anunciado que se va a retirar.
Por si eso no fuera suficiente, Sarah Bond, la hasta ahora presidenta de Xbox y la figura que parecía llamada a sucederlo en el futuro, ha presentado su dimisión. La expresión «noticia bomba» tiende a utilizarse en demasía para describir situaciones que no lo requieren, pero no es el caso de ésta. Microsoft está viviendo ahora mismo un auténtico terremoto.
Con esta decisión, Phil Spencer cierra una etapa de 38 años en el gigante norteamericano, en el que entró como interno a finales de los años ’80. Desde entonces, había ido escalando posiciones poco a poco que en 2015 se hizo cargo de las riendas de la división de videojuegos de Microsoft.
En los últimos años, su trayectoria se ha visto manchada por una serie de decisiones tan cuestionables como controvertidas. La más significativa, probablemente, haya sido su política de dejar de lado las exclusividades, algo que ha acabado por hundir las ventas de la Xbox Series X/S. Y es que, para qué comprar estas consolas si sus juegos van a salir también en la PlayStation 5 y la Nintendo Switch.
Sea como fuere, lo cierto es que Microsoft ha tardado poco en reaccionar a esta conmoción y, en cuestión de minutos, ha dado a conocer que Asha Sharma, la hasta ahora responsable de Microsoft’s CoreAI, va a sustituirlo como líder del departamento de videojuegos. Así mismo, Matt Booty, que actualmente llevaba las riendas de Xbox Game Studios, ha sido ascendido a presidente de Xbox en sustitución de Sarah Bond.
El nombramiento de Sharma se alinea con la apuesta inequívoca de Microsoft por la inteligencia artificial, que considera que va a estar presente en múltiples ámbitos de nuestro día a día en muy poco tiempo.
Una postura controvertida ésta que, unida al propio perfil de esta ejecutiva, va a provocar que se recrudezcan las críticas hacia su persona en cuanto tome decisiones que no se alineen con los gustos mayoritarios de los aficionados a los videojuegos. En los próximos años va a ganar mucho dinero, pero también va a estar en el ojo del huracán constantemente. No le envidio el puesto.
FOTOGRAFÍA: KOTE PUERTO




