Si alguien pensaba que el anuncio más raro jamás realizado por Microsoft fue aquél que protagonizó un joven e histriónico Steve Ballmer ataviado como un vendedor del teletienda en el que hablaba a toda pastilla mientras trataba de vendernos las novedades y ventajas de Windows 1.0 estaba muy equivocado. Hay, al menos, uno mucho más insólito en el haber de la multinacional del software. Concretamente, de su división japonesa.
Un castillo, una gran mesa repleta de comida y 2 comensales reunidos a la misma. Con esos ingredientes nació el siguiente anuncio para promocionar Windows 3.1:
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