¿Cómo se podría conseguir que la gente, de un día para otro y de manera voluntaria, separara en mayor medida los residuos que genera y luego los depositara en sus contenedores correspondientes? Haciendo que el proceso fuera divertido, claro.
Este contenedor de vidrio que han transformado en una especie de máquina arcade añadiéndole unas lucecitas y un panel en su parte superior es una buena prueba de ello. Tras los cambios, los promotores de la iniciativa han logrado que los vecinos del barrio lo usen el doble de lo que venía siendo habitual:
El vídeo forma parte de la campaña The Fun Theory que ha ideado la agencia DDB Stockholm y que cuenta con el patrocinio de Volskwagen. Son los mismos que el mes pasado modificaron las escaleras de una estación de metro de Estocolmo y las convirtieron en un piano gigantesco para que los pasajeros dejaran de utilizar las escaleras mecánicas y subieran a pie:
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