Si hay un país que está apostando desde hace años por la robótica, ése es Japón. Pero no sólo invierten grandes sumas de dinero en crear androides con aspecto humano, sino que también lo hacen en otro tipo de robots menos espectaculares pero tan o más curiosos.
Buena muestra de ello es el prototipo que se presentó el mes pasado en la exposición Tokyo Fiber Senseware, que tuvo lugar en Milán: un pequeño robot autónomo diseñado por Panasonic para limpiar el suelo que utiliza un paño recubierto con nanofibras super-absorbentes capaces de capturar partículas que las aspiradoras convencionales no pueden eliminar.
Fukitorimushi, que es como se llama el robot, emite un haz de luz azulado mientras busca zonas sucias. Una vez da con ellas, el color cambia a rojo y comienza su labor de limpieza. Al acabar, la máquina retorna al punto desde el que ha partido para recargar su batería.
Las fibras de este robot tienen un diámetro de unos 700 nanómetros, 7.500 100 veces menos que un cabello humano. Han sido creadas por Teijin Ltd, una compañía téxtil que asegura que pueden absorber aceite y partículas de polvo de menos de una micra de diámetro.
De momento, claro está, es sólo un prototipo. A decir verdad, me extrañaría sobremanera que algún día se acabara poniendo a la venta, aunque cosas más raras se han visto 
En breve, las películas de ciencia ficción no serán los únicos sitios en los que podremos ver pantallas futuristas semi-transparentes y enrollables con capacidades multimedia. Y es que investigadores de la corporación japonesa de radio y televisión NHK (Nippon Hoso Kyokai) han desarrollado una pantalla OLED flexible de 5,8 pulgadas que puede mostrar imágenes en movimiento en color.
El prototipo, que puede trabajar a una resolución de hasta 213 x 120 píxeles, no ha entrado aún en fase de producción dado que presenta ciertos fallos propios de una tecnología que está dando sus primeros pasos. Así, son habituales los píxeles muertos y las líneas que muestran un único color en toda su extensión. Los problemas, como podéis imaginar, provienen precisamente de la propia naturaleza flexible de estos dispositivos, que provoca que algunas conexiones se rompan.
Cabe remarcar que en el CES que se celebró en Las Vegas a principios de año, Sony ya mostró otra pantalla OLED flexible de 2,5 pulgadas y una resolución de 160 x 120 píxeles que también tenía fallas similares a las de ésta otra. La carrera por ser los primeros en lanzar esta tecnología entre el gran público, qué duda cabe, ha empezado.
Desde la semana pasada, quienes paseen por los alrededores del Museo de Arte Contemporáneo de Sidney tienen la posibilidad de contemplar una nueva obra: The Tissue Tree, un árbol singular que se ha erigido utilizando casi 1.000 metros de seda y que, entre otras cosas, dispone de 700 flores desde las que los visitantes pueden extraer libremente pañuelos, también de seda.
Este es el anuncio que ha preparado la agencia estadounidense Goodby, Silverstein & Partners por encargo de Adobe para dar a conocer las virtudes de CS4 y mostrar lo que en teoría se puede conseguir con este software y el equipo necesario. Es extremadamente imaginativo, brillante y también… cómo decirlo… ¿»raro»?. Es, en cualquier caso, digno de ver:
Visto en WTF Adobe, I don’t even know what to say.
Ver para creer. Google ha desarrollado un algoritmo para determinar cuáles de sus 20.000 empleados podrían ser más proclives a abandonar la empresa para irse a la competencia. Todavía en fase de pruebas, el programa analiza información procedente de entrevistas y encuestas realizadas por los trabajadores, comprueba sus sueldos, toma en consideración lo que piensan de ellos sus propios compañeros, consulta la carga de trabajo que tienen y emite un dictamen.
Suena a ciencia ficción, pero directivos de Google han confirmado al Wall Street Journal que el software ya ha identificado correctamente a empleados que se sentían infrautilizados, uno de los motivos clave que esgrimen quienes deciden dejar el buscador en busca de nuevos retos profesionales.
Lejos de lo que pudiera parecer, la función del algoritmo no es poner en marcha una caza de brujas 2.0, sino detectar a tiempo problemas que en condiciones normales acabarían derivando en la pérdida de capital humano de alta calificación para la empresa. No es un tema menor: en los últimos meses ingenieros y creativos de primer orden se han ido hacia las start-ups de moda, Facebook y Twitter.
Laszlo Bock, miembro del departamento de recursos humanos de Google, ha declarado que esta aplicación ayuda a la compañía a introducirse en la cabeza de sus trabajadores y saber qué es lo van a hacer a nivel laboral incluso antes de que ellos mismos lo sepan. ¿No os recuerda esto a Minority Report y a la unidad de Pre-Crimen?
Claro que si Google es capaz de hacer esto con sus propios trabajadores, ¿qué no podría hacer con las toneladas y toneladas de información que tiene sobre los millones de internautas que utilizamos a diario su buscador, GMail, Google Maps, Chrome, AdSense/AdWords, Picasa, Google Earth, Blogger, Google Talk, YouTube, Google News, DoubleClick, Google Reader, FeedBurner o Google Latitude? Da un poco de miedo, ¿no creéis?
A raíz de la fotografía que he publicado esta semana de un cartel situado en el Aeropuerto Wilson de Kenia en el que se avisa que no se pueden subir pistolas, rifles, flechas, cuchillos, bates de béisbol ni punzones a los aviones, he recordado que hace un par de años, cuando estuve unos días en Nueva York, me encontré con un rótulo de similares características, aunque esta vez en una oficina de correos en pleno Manhattan.
En esta ocasión, se recordaba a quienes fueran a enviar una carta que no podían introducir en las mismas sustancias inflamables, gases tóxicos, veneno ni material radioactivo. Como poco, surrealista:
Como podéis comprobar, la fotografía no es lo mío. Definitivamente, he hecho bien en dedicarme a otros temas 
A mediados del 2007, casi un año después de que Google comprara YouTube por 1.650 millones de dólares, las estadísticas indicaban que los usuarios de este servicio subían 6 horas de vídeos cada minuto; poco después ya eran 8 horas; luego 13; en enero del 2009 esa cifra había ascendido hasta las 15 horas de grabaciones caseras cada 60 segundos. Esta semana Ryan Junee, product manager de YouTube, ha confirmado que ya son 20 horas. O lo que es lo mismo: 28.800 horas al día.
Los números que maneja el servicio de vídeos por antonomasia son de otro mundo. Es la 3ª página más visitada del mundo, sólo por detrás de google.com y yahoo.com, su tráfico crece y crece a un ritmo vertiginoso y hace palidecer hasta a gigantes como Live, Facebook o MySpace.
Pero los años pasan y Google sigue sin poder rentabilizar este portal. Es más, estoy convencido que se conformarían con cuadrar mínimamente los números y evitar las pérdidas multimillonarias que ejercicio tras ejercicio muestran los balances de resultados de YouTube. ¿Algún día lo conseguirán?
Antes estaba convencido de que sí, pero cada día que pasa soy más escéptico. No soy el único: la revista Time sitúa a YouTube como uno de los mayores fracasos de los últimos años. Quizá no sea para tanto, pero no deja de ser preocupante que uno de los proyectos más exitosos de la breve historia de Internet sea incapaz de ganar dinero.
Sony ha comunicado a través de una de sus portavoces que la alianza estratégica que mantiene en el ámbito de la telefonía móvil con Ericsson va a necesitar de una inversión extra de al menos 100 millones de euros para poder continuar adelante.
Este anuncio se produce una semana después de las palabras que pronunció el director financiero de la compañía, Nobuyuki Oneda, quien ya apuntó que quizás deberían conseguir una suma importante de dinero en forma de créditos bancarios o con inversiones procedentes de terceras empresas para mantener a flote a esta división.
De entrada, Sony Ericcson ha dado a conocer que a lo largo de este año recortará 1 de cada 5 puestos de trabajo para ayudar a mejorar su situación económica y cuadrar las cuentas en un periodo en el que la demanda de sus nuevos terminales se ha contraído a consecuencia de la crisis global.