Esta noche he modificado la plantilla de Abadía y he incluido unos botones dotados de contadores para que podáis compartir cómodamente los artículos que escribo en vuestras cuentas de Twitter, Facebook y Google Buzz.
Hacía tiempo que venía dándole vueltas a la cabeza acerca de cómo conseguir una mayor integración del blog con las redes y marcadores sociales más utilizados en nuestros días, pero no fue hasta que vi el magnífico trabajado que ha realizado José Cuesta en Maikelnai que me decidí a dar el paso e incluir algo parecido aquí.
De entrada me hubiera gustado colocar también un botón de Menéame que indique los votos conseguidos por los artículos que son meneados, pero no he encontrado ninguno que me gustara especialmente. Hay varios plugins para WordPress… pero es que Abadía no corre bajo WP, sino Zikula. Si conocéis de algún script interesante, decídmelo 
¿Echáis en falta algún otro botón que lleve a sitios que uséis habitualmente? En caso de ser así, os agradeceré un montón que me lo indiquéis en los comentarios. Estoy abierto a vuestras sugerencias.
El 13 de julio del 2004, el vuelo de la compañía de bajo coste AirTran Airways partió de Atlanta en dirección a Orlando en lo que se suponía iba a ser un viaje rutinario. No fue así. Poco después del despegue, un pasajero que contemplaba el paisaje por una de las ventanillas que daban al ala izquierda del aparato descubrió con una mezcla de estupefacción y pavor que la cubierta del motor número 1 se estaba desprendiendo.
La reacción del resto del pasaje en cuanto tuvieron noticia de lo que sucedía debió ser todo menos alegre. Rápidamente, la circunstancia fue advertida a los auxiliares de vuelo y estos se la comunicaron al piloto, que decidió dar media vuelta, volver al aeropuerto de Atlanta del que habían partido y realizar un aterrizaje de emergencia que, afortunadamente, llevó a término sin mayores problemas. No pasó nada, pero podría haber acontecido una catástrofe si uno de los paneles, tras desprenderse de la turbina, hubiera topado por ejemplo con la cola del avión.
Tras más de 1 año de deliberaciones, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte, un organismo que se encarga de investigar las causas de los accidentes automovilísticos, de aviación y marinos en Estados Unidos, determinó que el deficiente mantenimiento por parte de la compañía encargada de esta labor fue la causa de que una parte de la cubierta se separara del resto del cuerpo del aparato durante el despegue.
Venga, vamos allá. Recordad, eso sí, que para que os enviemos las invitaciones debéis dejar un comentario en esta entrada durante las próximas 24 horas. Si no lo hacéis os quedáis sin Spotify. En el primer sorteo, 5 ganadores no lo hicieron y perdieron su código de activación; en el segundo le pasó a otros 4. ¿Cuántos serán esta vez?
Sin más preámbulos, aquí tenéis los nombres de las personas que en breve van a poder disfrutar de Spotify 
En principio, este será el último sorteo de invitaciones para Spotify que organice en Abadía. Al menos, claro está, que alguien se ponga en contacto conmigo por mail y se ofrezca a ceder una parte de sus códigos de activación entre los lectores del blog. A mí ya no me quedan más. Los pocos que tenía los repartí entre vosotros hace un par de semanas 
Definitivamente, mayo es el mes de Spotify en Abadía. Hace 15 días sorteamos 20 invitaciones entre los lectores del blog; la semana pasada, otras 12; y como no hay 2 sin 3, en esta ocasión, y gracias a la amabilidad de Fesja, vamos a hacer lo propio con 10 nuevos códigos de activación para Spotify.
¿Qué debéis hacer para conseguirlos? Muy fácil. Tan sólo debéis dejar un mensaje en esta entrada. Así de sencillo. Tenéis tiempo hasta mañana al mediodía. A esa hora publicaré otro artículo en el que daré a conocer los nombres de los ganadores.
Ah, y como siempre os recuerdo, no olvidéis de escribir una dirección de correo electrónico válida en el campo correspondiente. Si no lo hacéis, ya me diréis cómo me pongo en contacto con vosotros en caso de que os toque. ¡Suerte! 
Pertrechado frente al tristemente célebre Eyjafjallajökull con una Canon 5D Mark II como única compañera de viaje, el fotógrafo y realizador islandés Sean Stiegemeier tomó entre el 1 y el 2 de mayo pasados estas fantásticas imágenes del volcán de nombre impronunciable mientras lanzaba a la atmósfera toneladas y toneladas métricas de cenizas:
De fondo suena el tema Kolniður, incluido en el último disco de Jónsi, el cantante y líder de la maravillosa banda de post-rock Sigur Rós.
Informativo de la cadena de televisión estadounidense WGN TV, sita en Chicago. Una vez relatadas las noticias locales y nacionales, el presentador da paso al bloque sobre la actualidad allende las fronteras de EEUU y comienza a explicar que en Sudáfrica ha surgido una agria polémica en relación con el Mundial de Fútbol que se disputará allí este verano. En ese momento, el equipo del programa pone de fondo un mapa del mundo para que los espectadores se sitúen. El ‘pequeño’ problema es que colocan a este país en… ¡¡¿¿Sudamérica??!!
Y hasta aquí, amiguitos, la clase de geografía del día, cortesía de nuestros afables compañeros de la WGN TV 
Luego no me extraña que por Internet pululen mapas del mundo en el que, de manera humorística, se refleje el desconocimiento absoluto que una parte de la sociedad estadounidense tiene acerca de todo cuanto acontece fuera de su territorio 


Intermedio de un partido de fútbol americano que enfrenta a los Golden Bears de la Universidad de Berkeley contra los Cougars de la Universidad de Washington State en el estadio California Memorial Stadium. Mientras los espectadores aprovechan para tomarse un tentempié, charlar con los amigos y comentar las mejores jugadas de la primera mitad, una banda de música hace acto de aparición en la cancha.
Una vez están todos colocados en sus posiciones, toman aire y comienza el espectáculo. Una tras otra van repasando las melodías de videojuegos clásicos mientras representan coreografías que recuerdan a sus modos de juego o logotipos. De entrada, sus miembros simulan una partida al Pong, luego se convierten en bloques del Tetris, acto seguido se transforman en el dragón de Mortal Kombat, a continuación en el símbolo de la trifuerza de Zelda y acaban jugando una partida al Mario Bros. Sencillamente fantástico:
Y yo que pensaba que era imposible encontrar una banda de música que no tocara Paquito el Chocolatero…
A mediados de los años ’80, casi un cuarto de siglo antes de que Amazon revolucionara el sector editorial para siempre con el Kindle, ya había empresas que comercializaban libros electrónicos. Tal es el caso de la cadena de tiendas de artículos electrónicos Radio Shack, que sacó un modelo que se podía conectar a los ordenadores de la época y disponía en sus páginas de áreas táctiles con las que se podía interactuar presionándolas.
El libro, al que cómo no llamaron Electronic Book, incluía 6 paquetes de software que se podían cargar mediante una cinta o disquete y que permitían realizar actividades básicas relacionadas con la música, la astronomía, la programación o las matemáticas.
Bien es cierto que el libro no disponía del diseño ni de las prestaciones de los lectores actuales, pero visto con la perspectiva que nos proporcionan los años de evolución tecnológica que han transcurrido desde entonces, resulta entrañable. Y el anuncio, ochentero a más no poder, sensacional 
Vía | Radio Shack’s 1986 electronic book | The Electronic Book, Radio Shack 1986.