Diariamente me llegan decenas de mensajes de spam a mis cuentas de correo con productos supuestamente milagrosos que me van a permitir mejorar mi salud, ofertas de productos informáticos, información sobre cursos y seminarios de superación personal e incluso promociones inmobiliarias. No sabría decir si recibo más o menos que hace un año, pero lo cierto es que la papelera normalmente está a rebosar.
En McAfee, en cambio, están convencidos de que el spam está disminuyendo de un tiempo a esta parte. Así lo reflejan en un informe que han realizado tras analizar la información que han recopilado en el último trimestre en el que indican que, en términos generales, tanto el malware como el spam han descendido, con la única excepción del malware creado para dispositivos móviles.


Para desgracia de Google, Android ha sido una vez más el sistema operativo que han escogido mayoritariamente los creadores de este tipo de programas, muy por delante de otras opciones como iOS, Symbian, Windows Phone o BlackBerry OS.

Pero que el número total de mensajes basura haya menguado no quiere decir que la amenaza sea menor que antes, puesto que en McAfee señalan que están observando un cambio en las estrategias de los spammers, que ya no se limitan sólo a enviar cantidades industriales de correos a todas y cada una de las direcciones que recopilan con la esperanza de que un pequeño porcentaje de los usuarios haga clic en los enlaces que contienen, sino que están utilizando métodos cada vez más complejos y sofisticados.
Asimismo, han detectado un aumento significativo en el número de botnets, es decir, en la cantidad de ordenadores infectados que son controlados remotamente por los autores de este tipo de malware y que envían, sin que lo sepan sus propietarios, troyanos como Cutwail o Lethic a los contactos presentes en las libretas de direcciones de sus clientes de correo.
Desde el 10 de diciembre está a la venta en Japón el Circle Pad Pro, un accesorio de diseño más que discutible que añade a la Nintendo 3DS un segundo stick analógico y dos gatillos adicionales, botones estos muy útiles para sacar el máximo partido a determinados juegos.
Aunque el lanzamiento generó inicialmente muchas críticas y alguna que otra burla debido a sus horrendas formas, lo cierto es que se está vendiendo muy bien, en buena parte porque el Monster Hunter Tri G es compatible con el mismo.
Claro que hay quien, tras comprarlo, no ha quedado excesivamente satisfecho con su funcionamiento. Tal es el caso del protagonista del siguiente vídeo, que ha decidido modificarlo e insertarle un mando de PlayStation, con el que ha conseguido jugar precisamente al Monster Hunter Tri G:
En Nintendo deben estar contentos con este fenómeno 
Graham Rudge, un estudiante canadiense de la Yukon School of Visual Arts, ha dado forma a esta calavera utilizando restos de placas base y altavoces de viejos ordenadores:
Echando la vista atrás vemos cómo en los últimos tiempos numerosos artistas han utilizado circuitos electrónicos para crear todo tipo de objetos. Sin ir más lejos, Gabriel Dishaw creó el año pasado unas zapatillas Nike Air Max+, el estudio de diseño Binary Design hizo lo propio con una mesa valiéndose de discos duros, placas base, tarjetas gráficas, módulos de memorias RAM, disipadores, conectores y demás componentes de viejos PCs e incluso Asus se apuntó a la moda en el 2009 recreando la figura de la Mona Lisa.
Estas últimas semanas, gracias a la amabilidad de la agencia de comunicación Grey, he tenido la oportunidad de probar concienzudamente el Samsung Galaxy Nexus, la tercera generación de la familia de smartphones que Google desarrolla cada año con la intención de ofrecer una experiencia Android auténtica, libre de las personalizaciones y añadidos a los que tan habituados nos tienen las operadoras de telefonía en la práctica totalidad de los terminales que comercializan.
Fabricado en colaboración con Samsung y sucesor del Nexus One y del Nexus S, he de decir que es un móvil que atrae las miradas de quienes lo contemplan por primera vez como no me había encontrado con ningún otro hasta ahora. En los días que lo he llevado encima, me ha llamado la atención que incluso los camareros de la cafetería a la que suelo acudir se han interesado en varias ocasiones por el mismo al verlo entre mis manos.
Sus considerables proporciones, la enorme pantalla que incorpora y sus formas ligeramente curvas contribuyen a que no pase desapercibido. Si colocamos un Samsung Galaxy Nexus, un Samsung Galaxy S II y un iPhone 4S uno al lado del otro sobre una mesa vemos que el primero es ligeramente más largo y ancho que su primo surcoreano pero bastante mayor que el smartphone de Apple.
Pese a su tamaño, los ingenieros de Google han conseguido contener su peso y hacer que sea sólo unos gramos más pesado que el Galaxy S II y, conviene señalarlo, algo más ligero que un iPhone 4S. Eso y su diseño muy fino contribuyen a que sea muy cómodo de transportar en el bolsillo, más incluso que otros móviles más pequeños, y a que prácticamente no notes que lo llevas encima.

Por lo que hace referencia a sus características técnicas, incorpora un procesador OMAP 4460 de doble núcleo desarrollado por Texas Instruments que funciona a 1,2 GHz, 1GB de RAM, una GPU PowerVR SGX540 de 307 MHz, una cámara de 5 megapíxeles con autofoco, otra en la cara frontal de 1,3 megapíxeles, cuenta con giroscopio, A-GPS, barómetro, brújula digital, sensor de proximidad, Bluetooth, Wi-Fi e incluye la tecnología Near field communication (NFC), que permite el intercambio de datos entre dispositivos que se encuentran separados por menos de 10 centímetros.
En la parte inferior dispone de un conector micro-USB y un jack 3.5 y el conjunto se complementa con 2 botones en los laterales, uno para subir y bajar el volumen y otro para encender y apagar el aparato. Extrañamente, no incorpora una ranura para tarjetas de memoria. La pantalla, una HD Super AMOLED de 4,65 pulgadas, presenta una resolución de 1280×720, tiene un ratio de contraste de 100.000:1, puede mostrar 16 millones de colores y dispone de una densidad de píxeles de 316, claramente por encima de los 218 ppi del Galaxy S II y muy cerca de los 326 ppi del iPhone 4S.
Es, sin lugar a dudas, el aspecto más destacado del Galaxy Nexus. He de reconocer que me ha dejado impresionado, no sólo por sus enormes dimensiones, sino también por la excepcional calidad de imagen que proporciona. Los colores son intensos, los negros marcados y los ángulos de visión superan con creces a los de la mayoría de smartphones del mercado, por lo que visionar vídeos, fotografías o, simplemente, navegar por Internet se convierte en una auténtica gozada.
El funcionamiento general es magnífico. Las aplicaciones que he probado, que van desde el gestor de correos hasta Google Maps, pasando por Twitter, Facebook, WhatsApp, el pronóstico del tiempo, Angry Birds, Google+ o WordReference se ejecutan sin ralentizaciones y las transiciones de una a otra son fluidas, mejor que en otros smartphones impulsados por Android que he podido probar. Ello se debe en buena medida a que el Galaxy Nexus, como ya sucediera en su momento con el Nexus S y el Nexus One, estrena una nueva versión del sistema operativo para dispositivos móviles de Google.
Concretamente, incorpora Android 4.0 Ice Cream Sandwich, que introduce una larga lista de novedades respecto a la rama 2.3 Gingerbread, entre las que destacan una importante mejora en el rendimiento, la presencia de botones virtuales en la interfaz de usuario, aceleración por hardware, una multitarea perfeccionada, un lavado de cara sustancial del corrector de texto, la presencia de widgets en una pestaña separada, permite realizar una captura de pantalla apretando los botones de bajar volumen y el de encendido, las carpetas se pueden crear arrastrando y soltando y da la posibilidad de acceder a las aplicaciones directamente desde la pantalla de bloqueo.

¿Os gusta mi perrita? 🙂
La cámara es, con diferencia, el aspecto más flojo del Galaxy Nexus. Hablemos sin ambajes: no está a la altura de un terminal por lo demás magnífico como éste. No es que sea una mala cámara, es que da la sensación de ser de una generación anterior, y lo que me resulta más intrigante es que Google tenía opciones de sobras entre las que elegir. Sin ir más lejos, el Samsung Galaxy S II incorpora una de 8 megapíxeles con un comportamiento claramente superior. Ni hablemos ya del iPhone 4S. De ahí que sea difícil de explicar que el que está llamado a ser, al menos hasta la llegada del Galaxy S III, el buque insignia de Android tenga una cámara similar a la de modelos de gama media.
El rango dinámico del sensor es bastante limitado, lo que conlleva que cuando las condiciones de visibilidad no son las óptimas, ya sea por exceso de luz o por falta de la misma, se produzca una pérdida considerable de detalles. Sólo cuando tomamos fotografías de día y en el exterior la calidad de las mismas está acorde con el smartphone que manejamos. Como detalles positivos, conviene destacar que se pueden grabar vídeos en 1080p, que tenemos la opción de añadir efectos, algunos bastante curiosos, y que el disparador es extremadamente rápido, lo que permite, llegado el caso, realizar varias fotografías por segundo sin problemas.
Antes de tenerlo entre mis manos, debo reconocer que uno de los aspectos que más dudas me generaba del Galaxy Nexus era la duración de la batería. Su inmensa pantalla me hacía prever que debería estar recargándolo continuamente. Estaba equivocado. Con sus 1.750 mAh, la batería ofrece un rendimiento excelente, muy superior al que creía de antemano.
Sometiéndolo a un uso intensivo, visionando un buen número de vídeos, accediendo al GPS, navegando de manera generosa por Internet, echando unas partiditas al Angry Birds, descargando programas del Android Market, realizando fotografías y con las aplicaciones de Twitter y Facebook siempre de fondo, la batería se puede estirar hasta casi un par de días. Si nos limitamos a realizar y recibir llamadas, enviar unos cuantos mensajes y consultar ocasionalmente nuestra cuenta de Twitter o Facebook, la duración puede irse a los 4 días. Unas marcas excelentes para un smartphone con unas características tan singulares como éste.
En los últimos meses había leído, casi por inercia, infinidad de artículos en medios muy diversos sobre el Samsung Galaxy Nexus, y la práctica totalidad coincidían en alabarlo, así que cuando me llegó la unidad de prueba sentía una enorme curiosidad por comprobar de primera mano si dichos elogios eran realmente merecidos o si, por contra, pecaban de cierta exageración.
Ahora, tras haberlo probado a conciencia durante varias semanas, no puedo más que atestiguar que nos encontramos ante un smartphone fantástico. La pantalla es magnífica, la batería tiene un rendimiento más que positivo y Ice Cream Sandwich es un sistema operativo intuitivo, muy fácil de manejar y que funciona a las mil maravillas, incluso para quienes no hayan utilizado nunca antes un terminal impulsado por Android.
No es, empero, un móvil perfecto. Como ya he apuntado más arriba, la cuestionable calidad de la cámara y la ausencia de una ranura para tarjetas microSD son puntos negativos que, en función del uso que cada cual tenga pensado darle a este dispositivo pueden decantar la decisión de compra hacia un lado u otro, pero que en cualquier caso no desmerecen un producto por lo demás redondo. ¿Que si es el mejor smartphone del mercado? Eso probablemente sea cuestión de gustos, pero lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que es el mejor que ha pasado nunca por mis manos.
13 de junio de 1936. Cientos de trabajadores de la naviliera alemana Blohm + Voss se encuentran reunidos frente al puerto de Hamburgo contemplando cómo se hace a la mar por primera vez el Horst Wessel, un bricbarca de 90 metros de eslora que han construido con sus propias manos en los astilleros de la compañía.
La embarcación ha recibido el nombre de Horst Wessel en honor de un nazi llamado de igual manera que falleció años atrás y al que el aparato propagandístico del partido ha elevado a la categoría de mártir.
Al solemne acto se presentan Adolf Hitler y Rudolph Hess, que son recibidos por los obreros con el tradicional saludo fascista. Sólo uno de ellos, un joven de 26 años que responde al nombre de August Landmesser, se niega a hacerlo y decide cruzarse de brazos ante la presencia de sus líderes.
Un fotógrafo presente durante la ceremonia, probablemente de manera casual, nos deja para la posteridad el gesto en una instántanea conocida popularmente con el título de El hombre cruzado de brazos en medio del saludo nazi que actualmente está expuesta en el centro de documentación «Topografía del Terror», en Berlín.
Antiguo militante del partido nazi, en 1935 Landmesser se había casado con Irma Eckler, una mujer de origen judío con la que tuvo 2 hijos, en una decisión que le costó que se le considerara culpable de deshonrar a la raza aria bajo las leyes raciales impuestas por el gobierno genocida germano.
En respuesta, Landmesser pasó de mostrar simpatías por los nazis a oponerse a los mismos, lo que explica que se negara a alzar su brazo derecho ante Hitler y Hess. Dos años más tarde, en 1938, fue detenido por la Gestapo y nunca más se supo de él. Lo que sí está documentado es que una de sus hijas fue enviada a un orfanato, mientras que a la otra la dejaron con su abuela paterna. Una historia de valentía con un final, como tantas otras veces, trágico.
Un alto tribunal británico ha dictaminado que tanto The Pirate Bay como los internautas que visitan la página y se descargan sus contenidos violan los derechos de autor de 9 compañías discográficas. Esta decisión, que presumiblemente implicará que en en las próximas semanas se bloquee el acceso al conocidísimo tracker en el Reino Unido, ha sido tomada en un juicio en el que no han estado presentes ninguno de los fundadores de TPB.
En sus conclusiones, el juez del caso ha subrayado que los propietarios de The Pirate Bay incitan o persuaden a sus usuarios a infringir los derechos de autor y que tanto los unos como los otros tienen como común objetivo conseguir material sobre el que no tienen la propiedad intelectual sin el permiso explícito de sus creadores.
Además, ha indicado que es irrelevante a este respecto que la web obtenga o no beneficios económicos de los millones de visitas que recibe puesto que es solidariamente responsable de las infracciones que cometen sus usuarios.
Telefónica, Virgin Media, TalkTalk, BSkyB, BT y Everything Everywhere, los operadores de acceso a Internet que se han presentado en este caso del lado de la defensa y que, dado el dictamen que se ha producido, presumiblemente se verán forzadas a cortar el acceso a The Pirate Bay en territorio británico, han emitido un comunicado conjunto en el que, como no podía ser de otra manera, explican que acatarán cualquier orden judicial que se les haga llegar pero que creen firmemente que estas drásticas decisiones deben venir acompañadas de alternativas legales que permitan a los internautas acceder a las canciones de sus artistas favoritos a un precio justo.
El 7 de diciembre de 1972, el Apolo 17 partió desde el complejo de Cabo Kennedy rumbo a la Luna en la que fue la undécima y última misión tripulada del programa espacial estadounidense que sólo 3 años atrás había permitido a Neil Armstrong y Edwin «Buzz» Aldrin convertirse en los primeros seres humanos en pisar la superficie de nuestro satélite.
A bordo viajaban el comandante Eugene Cernan, el piloto del módulo lunar y geólogo Harrison Schmitt y el piloto del módulo de mando Ronald Evans, que aterrizaron en la Luna el 11 de diciembre y permanecieron allí 3 días, 2 horas, 59 minutos y 40 segundos exactamente.
En ese breve espacio de tiempo realizaron 3 Actividades Extra-Vehiculares (AEV), cada una de las cuales de poco más de 7 horas. En uno de esos paseos, quien sabe si por placer o para despedirse de nuestro satélite, Schmitt se puso a cantar I was strolling on the Moon one day (que viene a significar Yo estaba paseando por la Luna un día) y acto seguido Cernan le siguió, tal y como se puede apreciar en el vídeo que encabeza este artículo.
Han pasado casi 40 años desde aquella misión, pero ningún otro astronauta ha vuelto a caminar por la Luna. Cernan, Schmitt y Evans fueron las últimas personas en hacerlo.
Los avances tecnológicos en el sector de la informática son tantos y se producen a tanta velocidad que, en ocasiones, casi sin que nos demos cuenta nos encontramos con que dispositivos que hace unos años utilizábamos de manera habitual han pasado a ser cosa del pasado.
Sin ir más lejos, hoy en día resultaría impensable que un grupo de música utilizase un disquete para promocionar un nuevo álbum que acaba de sacar al mercado cuando tiene a su alcance formas mucho más efectivas para hacerlo como Internet o soportes de almacenamiento de mayor capacidad como las memorias USB, los Blu-rays o incluso los DVDs.
En 1997, en cambio, todo era muy distinto y las tecnologías que os acabo de mencionar o no existían o apenas si estaban dando sus primeros pasos, así que cuando Radiohead lanzó su maravilloso OK Computer decidió distribuir una serie de disquetes que contenían un protector de pantalla relativo al álbum para ayudar a promocionarlo. Una decisión absolutamente lógica en su tiempo pero que vista ahora, en pleno 2012, puede que cause sorpresa a más de uno.