En la primavera de 1995, los editores de la revista mensual británica especializada en música, moda y cultura The Face le enviaron un fax a Stephen Hawking para preguntarle si existía alguna fórmula matemática que explicase los viajes en el tiempo. Su intención era publicar la respuesta del afamado científico en el número especial que iban a sacar en mayo, coincidiendo con el 15º aniversario del nacimiento de la publicación.
Unos días más tarde, el que probablemente sea el físico teórico más conocido de nuestros días les hizo llegar el siguiente fax de vuelta en el que, con cierta sorna, despejó cualquier duda que estos pudieran tener acerca de este tema:
Traduzco a continuación el contenido de la carta:
UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE
Departamento de Matemáticas Apicadas y Física Teórica
Silver Street, Cambridge, Inglaterra CB3 9EW
S. W. Hawking, CBE, FRS
Profesor titular de la Cátedra Lucasiana de Matemáticas
FAX
De: Sue Masey, asistente personal del profesor S. W. Hawking
Para: Johnny Davis
Número de Páginas: 1 (incluyendo ésta)
Fecha: 6 de abril de 1995
Gracias por su reciente fax. No tengo ninguna ecuación para viajar en el tiempo. Si la tuviera, ganaría la Lotería Nacional cada semana.
S. W. Hawking.
Diariamente, millones de personas en todo el mundo utilizan sus mecheros para encenderse un cigarrillo. Un gesto común al que, probablemente, casi nadie presta demasiada atención pero que visto con una cámara súper lenta se convierte en un proceso espectacular:
En la última década muchas cosas han cambiado en Internet, empezando por el número de personas que se conectan habitualmente a la Red, que ha aumentado desde los apenas 570 millones que había en el 2002 hasta los más de 2.200 millones de la actualidad; en estos 10 años el número de páginas web se ha multiplicado casi por 200; de ser unas prácticas desconocidas para el público, las redes sociales se han convertido en visita obligada para millones de personas e Internet Explorer ha pasado de ser el líder hegemónico de los navegadores a tener una cuota de mercado que a día de hoy se sitúa por debajo del 40%.
Estos y muchas otros hechos que han acontecido en Internet desde el 2002 hasta nuestros días han quedado recogidos en la siguiente infografía que han realizado en Best Education Sites. Sin más, te dejo con la misma:
Antes de nada, échale una ojeada al siguiente vídeo:
Como puedes ver, en apariencia el helicóptero se sustenta en el aire y se desplaza de un sitio a otro sin mover las palas de su rotor principal. Evidentemente, eso es imposible… al menos en la vida real. Asi pues, ¿dónde está el truco?
¿Estamos ante un montaje cutre similar a los que por ejemplo realizan cada cierto tiempo algunos diarios deportivos españoles tomando a sus lectores por tontos de remate? ¿El helicóptero en realidad jamás voló ese día y lo que en realidad vemos es una miniatura añadida con posterioridad en posproducción?
No exactamente. Lo que en realidad sucede es que para esta grabación la velocidad de obturación de la cámara se ha sincronizado con la frecuencia de rotación de las palas del helicóptero, creando la falsa sensación en el espectador de que éstas no se mueven, cuando sí lo hacen.
Dos investigadores de Harvard llamados George Whitesides y Stephen Morin han creado un pequeño robot de silicona que tiene la particularidad de que puede cambiar de color y mimetizarse con el entorno en el que se encuentra.
El desarrollo está siendo financiado gracias a los fondos aportados por DARPA, la agencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos responsable del desarrollo de nuevas tecnologías para uso militar que en los últimos años ha aportado cuantiosos fondos a empresas e instituciones académicas para que trabajen en propuestas innovadoras como es el caso de Cheetah, el robot cuadrúpedo más rápido del mundo, Petman, un androide que camina casi como un ser humano, o AlphaDog, un gigantesco autómata de 4 patas que puede saltar, subir cuestas, transportar cargas de casi 200 kilogramos o mantener el equilibrio incluso después de recibir empujones.
El prototipo que están refinando los profesores de la reputada universidad de Cambridge (Massachusetts) equipa una capa de vasos capilares que son usados para hacer circular fluidos o aire alrededor de la unidad. En el siguiente vídeo se puede observar precisamente cómo se le inyecta un líquido oscuro para conseguir que su apariencia se vea modificada y se asemeje a la del terreno que pisa:
En su actual estado de desarrollo, el robot necesita estar conectado permanentemente a una unidad externa mediante unos tubos con los que se le suministra el aire para avanzar a una velocidad máxima de 40 metros por hora y el líquido para cambiar de color. La idea de los responsables de este proyecto, claro está, es que en un futuro pueda ser autónomo y ser utilizado en labores de vigilancia en espacios públicos sin ser advertido.
El porcentaje de la superficie terrestre que durante las épocas estivales se ve afectado por olas de calor extremo se ha disparado en las últimas décadas, pasando de un porcentaje inferior al 1% en los años anteriores a 1980 a un preocupante 13% en la actualidad.
La variación es de tal magnitud y se ha producido en un periodo de tiempo tan corto que James Hansen, un científico de la NASA, ha realizado en colaboración con Makiko Sato y Reto Ruedy un estudio titulado Perception of climate change en el que concluye que eventos como el tórrido verano que tuvimos que soportar en Europa en el 2003, en Rusia en el 2010 o en Texas en el 2011 son consecuencia directa del calentamiento global.
Tan categórica afirmación ha generado una gran controversia entre la comunidad científica internacional y, en especial, entre los escépticos del cambio climático, que apuntan que para llegar a una conclusión de ese tipo es necesaria una muestra estadística mucho más amplia que la utilizada por Hansen.
Éste, por contra, sostiene que su estudio presenta datos irrefutables, como es el hecho de que entre 1951 y 1980 sólo el 0,2% de los continentes estuvo sometido a unas temperaturas que pudieran considerarse como particularmente extremas, mientras que entre el 2006 y el 2011 esa cifra ha llegado a picos de hasta el 13%.
Aunque el texto ha sido publicado hace sólo unas horas, no han tardado en aparecer partidarios y detractores de las conclusiones que del mismo se extraen. Entre los primeros se encuentra Andrew Weaver, un climatólogo de la Universidad de Victoria en la Columbia Británica que se muestra favorable a relacionar el incremento súbito del número de olas de calor con el calentamiento global.
Otros científicos, en cambio, no opinan de la misma manera y sostienen, como es el caso de Claudia Tebaldi, que aunque los datos recopilados por Hansen son sólidos, no existe una evidencia lo suficientemente sólida que permita proclamar, sin atisbo de duda, que la mano del hombre está detrás del reciente aumento de las temperaturas.
Observa atentamente esta imagen durante unos segundos:
Bajo un fondo de color grisáceo, nos encontramos con dos círculos ligeramente deformados. A primera vista, da la sensación de que alguien los haya trazado a mano y no le hayan quedado demasiado bien, ¿no es así?
Bien, pues aunque no lo parezcan, puedo asegurarte que estamos ante dos círculos concéntricos absolutamente perfectos. Es nuestro cerebro quien, por la combinación y posicionamiento de los colores, se niega a aceptarlo.
He aquí la prueba 

Vía | Todd Roy | Circles Optical Illusion.
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