Adobe ha anunciado que la próxima versión de su paquete de herramientas para el retoque digital Creative Suite, que incluye programas como Photoshop, Illustrator, InDesign, After Effects, Premiere o Dreamweaver, se podrá adquirir únicamente mediante un servicio de suscripción online.
Disponible a partir del 17 de junio, quienes quieran utilizar esta nueva entrega de CS van a tener que pagar una cuota mensual que irá desde 24,59 euros a cambio de un uso limitado de las funcionalidades incluidas hasta los 86,09 euros que las empresas deberán desembolsar para que sus trabajadores tengan acceso completo al conjunto de programas.
Para enfatizar el cambio trascendental que va a dar al modelo de comercialización de su producto estrella, la empresa californiana ha decidido cambiar también el propio nombre de la suite, que a partir de ahora pasará a llamarse Adobe Creative Cloud.
Conviene señalar, eso sí, que de manera temporal, y por un periodo todavía por definir, quienes así lo deseen podrán seguir comprando copias individuales de la pronto sustituida Creative Suite 6, aunque ya se ha dado a conocer que esta herramienta no va a recibir futuras actualizaciones que la doten de más y renovadas características.
Este pasado domingo los ciudadanos de Islandia fueron convocados a las urnas para elegir al equipo de gobierno que deberá gestionar el futuro del país durante los próximos años. Como han reproducido infinidad de medios de comunicación e imagino que ya habrás leído en la prensa o visto en los informativos de televisión, los habitantes de este pequeño estado devolvieron al poder al Partido Progresista, el mismo al que en el 2008 habían desbancado tras hacerlos responsables del desastre financiero que se llevó por delante el sector financiero local.
Pero si hoy dedico estas líneas a las elecciones generales islandesas no es porque esté particularmente interesado en los resultados que se han producido, ni en los juegos de alianzas que surgirán en próximas fechas entre las formaciones más votadas, sino por la fotografía que he colocado en la parte superior del artículo.
Fue tomada el domingo en el preciso momento en el que Jón Gnarr, el alcalde de Reikiavik, depositaba su voto vestido de Caballero Jedi. No es broma. La imagen es auténtica. Aunque cueste de creer, se presentó con este fantástico uniforme al colegio electoral 
Una fotografía que roza el surrealismo y que sería impensable en ningún otro lugar pero que en Islandia es posible debido a que en el 2010 los ciudadanos de la capital del país otorgaron la vara de mando al partido satírico Best Party, que tenía como cabeza de cartel a este cómico, muy popular entre los islandeses.
No es la primera vez que Gnarr se disfraza desde que es alcalde de Reikiavik. Sin ir más lejos, en la marcha del Orgullo Gay que se celebró en las calles de la ciudad poco después de su elección, no tuvo inconveniente en vestirse de Drag Queen y en otras ocasiones ha aparecido con una máscara de Darth Vader tapando su rostro o con una gorra de Santa Claus. Todo un personaje 
La crisis económica y la constatación por parte de la ciudadanía de que la época de vacas gordas hace tiempo que quedó atrás están popularizando proyectos que basan su funcionamiento en ofrecer a sus clientes apreciables descuentos en una amplia gama de bienes de consumo y servicios pensados para todos los gustos y bolsillos.
Ejemplo de ello son las webs de ofertas del día. Ideadas inicialmente como un medio para facilitar a sus visitantes cupones para restaurantes, han crecido rápidamente y en la actualidad permiten comprar teléfonos móviles, perfumes, ropa, servicios de cosmética, habitaciones de hotel, ordenadores, libros y prácticamente cualquier producto que a uno se le pueda pasar por la cabeza.
Este tipo de sitios no son los únicos que están prosperando en los últimos tiempos. También lo están haciendo los outlets online que venden directamente, y durante periodos limitados, artículos con precios rebajados respecto a los que tendrían en comercios tradicionales.
Las previsiones que manejan los economistas indican que la salida a la crisis está desgraciadamente muy lejos todavía. No parece aventurado sostener pues que la confluencia de factores tales como las estrecheces económicas de una parte cada vez más importante de la sociedad y la constatación por parte de unos y otros de que es posible adquirir tablets, smartphones u ordenadores tradicionales a precios muy atractivos van a impulsar aún más si cabe a este tipo de empresas.
La cuestión es: ¿qué cambios y adaptaciones deberán efectuar las tiendas físicas de toda la vida para competir contra este nuevo tipo de propuestas que basan su funcionamiento en las ventajas que aportan las nuevas tecnologías y que, precisamente gracias a éstas, cuentan con la posibilidad de poder ser consultadas en cualquier momento del día por un volumen de clientes potencialmente elevadísimo?
No dispongo de la respuesta a esta ni a otras preguntas similares, pero algo deberán hacer a no demasiado tardar, especialmente en algunos sectores, si quieren seguir siendo una opción válida para los consumidores.
En el Condado de Nye, a sólo 105 km al noroeste de la ciudad de Las Vegas, se halla el Emplazamiento de pruebas de Nevada, una reserva de 3.500 km2 de desierto y terreno montañoso en la que desde 1951 el Departamento de Energía de Estados Unidos ha venido realizando ensayos con armas atómicas de manera periódica.
Se estima que en los más de 60 años transcurridos desde que el 27 de enero de 1951 el ejército norteamericano detonase una bomba nuclear de 1 kilotón, se han llevado a cabo más de 900 tests con armamento atómico en esta zona, 828 de los cuales han sido subterráneos.
El más notable de todos ellos fue posiblemente el conocido como Test Sedan, cuyo propósito era estudiar hasta qué punto era factible utilizar bombas nucleares para remover gigantescas cantidades de roca de manera casi instantánea y facilitar de esta manera la creación de obras civiles tales como canales, minas o puertos. A tal efecto, el 6 de julio de 1962 se hizo explotar una bomba de 104 kilotones a varios metros de profundidad.
La prueba fue un desastre: la deflagración desplazó más de 12 millones de toneladas de tierra, eso es cierto, pero también oscureció el cielo en un radio de 8 kilómetros, generó ondas sísmicas equivalentes a un terremoto de 4,75 grados en la escala Richter y, por encima de todo, generó una lluvia radiactiva que afectó a 8 condados colindantes y expuso a los peligros de la radiación nuclear a más de 13 millones de ciudadanos estadounidenses. Para el recuerdo de curiosos y turistas dejó un cráter de 390 metros de anchura y 98 de profundidad, el mayor que ha provocado jamás una explosión nuclear.

Con el transcurrir de los años, la huella de los cientos de tests nucleares se ha dejado sentir en la fisonomía de esta inhóspita región del medio oeste de Estados Unidos. Tal y como muestra la fotografía superior, decenas y decenas de cráters formados mayoritariamente por el hundimiento del terreno tras el estallido de sucesivas bombas subterráneas se acumulan uno al lado del otro en este paraje de aspecto inquietante, casi marciano.
Pero la estampa postapocalíptica que ofrece es el menor de los problemas para los habitantes que tuvieron la desgracia de crecer en sus cercanías. Según un informe publicado por el New England Journal of Medicine en 1979, las muertes por leucemia entre niños menores de 14 años entre 1959 y 1967 fueron significativamente superiores a la media, especialmente en aquellas zonas que recibieron mayores concentraciones de lluvia radiactiva.
La constatación científica de las consecuencias para la salud pública de las pruebas nucleares realizadas durante décadas llevó a que miles de personas tomaran conciencia de su situación y se organizasen en demandas colectivas para reclamar compensaciones multimillonarias al gobierno estadounidense.
Hasta la fecha han prosperado 16.852 demandas, que han supuesto el pago de 1.797 millones de dólares. Una suma muy significativa que, sin embargo, no podrá devolver la vida a aquellas personas que murieron prematuramente víctimas de enfermedades relacionadas con el exceso de radiación nuclear que recibieron durante años.
No tienen la anchura de las Cataratas Victoria o del Iguazú, ni tampoco la imponente altura del Salto Ángel, pero su ubicación en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, su relativa cercanía a grandes urbes como Nueva York, Filadelfia, Boston o Toronto y su aparición en numerosas películas de Hollywood han convertido a las Cataratas del Niágara en, probablemente, los saltos de agua más conocidos internacionalmente.

Las 3 cascadas que la componen han sido retratadas en innumerables ocasiones hasta el punto de que se han convertido en una estampa reconocible a nivel popular, pero lo que es muy posible que nunca hayas visto es la silueta que captan de la misma los satélites de observación terrestre desde centenares de kilómetros de altura gracias al potente instrumental con el que van equipados.

Si es tu caso, echa un vistazo a las imágenes que he incluido en este artículo. Todas ellas han sido captadas este tipo de satélites y permiten contemplar las Cataratas del Niágara desde una perspectiva poco habitual pero igualmente espectacular.
Desde hace muchos años, la práctica totalidad de los artículos que los blogs tecnológicos publican sobre los teléfonos móviles están dedicados a analizar las características, diseños y/o aplicaciones disponibles para smartphones como los iPhone, Samsung Galaxy, Nokia Lumia, HTC One, BlackBerry o LG Optimus.
Son los modelos que más atención suscitan entre los aficionados a las nuevas tecnologías, los que más visitas atraen y los que más dinero mueven. Pero resulta que, contrariamente a lo que podría pensarse, los modelos que más se han vendido hasta ahora en el mundo no han sido los smartphones, sino los teléfonos móviles tradicionales.
Y destaco el hasta ahora porque de acuerdo a un informe presentado por IDC, en el primer trimestre del 2013 se ha producido por primera vez un vuelco y los fabricantes han vendido más unidades de teléfonos inteligentes que de aquellos que incorporan funcionalidades más básicas.
Concretamente, entre enero y marzo de este año los smartphones se han hecho con un 51,6% del mercado, mientras que sus hermanos pequeños se han tenido que conformar con el 48,4% restante. En conjunto, ha sido un buen periodo para las empresas del sector, que a pesar de la crisis económica que afecta a buena parte del planeta, han comercializado 420 millones de unidades, un 4% más que en las mismas fechas del año anterior.

Samsung ha consolidado su posición como mayor fabricante mundial de móviles después de despachar 115 millones en estos 3 meses, lo que supone una subida del 22,9% respecto al 2012. En segunda posición se encuentra Nokia, que ha vendido 61,9 millones (un 25,1% menos que el año precedente), seguida de Apple con 37,4 millones (un 6,6% más que 12 meses antes), LG con 15,4 millones (un 12,4% más) y ZTE con 13,5 millones (un 16,5% menos).
A pesar de la multimillonaria inversión que está acometiendo desde hace años y del respaldo incondicional (y no precisamente gratuito) de Nokia, Microsoft no está consiguiendo que los consumidores se interesen por Windows Phone, un sistema operativo que en la inmensa mayoría de mercados ostenta una cuota muy por debajo del 10%.
Pero afortunadamente para los intereses de la multinacional estadounidense, las dificultades que está teniendo para afianzar su sistema operativo en el sector de los smartphones no se están repitiendo con Windows 8 y Windows RT en el campo de los tablets.
Así lo asevera el último informe que ha hecho público la firma Strategy Analytics, en el que se apunta que en los apenas 6 meses que han transcurrido desde el lanzamiento de W8 y RT Microsoft ha conseguido ya un 7,5% del mercado, que traducido en números son 3 millones de tablets vendidos.

Un porcentaje muy significativo que tiene su explicación en el masivo apoyo que dichos sistemas operativos están recibiendo por parte de fabricantes como HP, Dell, Samsung, Asus o Lenovo. Una situación que contrasta, y de qué manera, con la negativa que la mayor parte de estas mismas empresas han mostrado una y otra vez a desarrollar smartphones innovadores basados en Windows Phone 8.
Sea como fuere, y a pesar de los esperanzadores resultados de Microsoft, los sistemas operativos que dominan con absoluta rotundidad el sector de los tablets siguen siendo iOS y Android. Sin ir más lejos, Apple ha vendido en el primer trimestre del año 19,5 millones de iPad y iPad Mini, mientras que los dispositivos Android comercializados han llegado hasta los 17,6 millones de unidades.

Las cifras de ventas de unos y otros son espectaculares, y más que lo van a seguir siendo próximamente, ya que todas las previsiones realizadas hasta la fecha ponen de manifiesto que la popularidad de estos gadgets no hace sino crecer día a día en gran parte del mundo. Buena prueba de ello es que en los 3 primeros meses del año pasado se despacharon 18,7 millones de este tipo de tablets, mientras que en el mismo periodo del 2013 se han vendido 40,6 millones.
Una subida estratosférica del 117% que explica el enorme interés y las gigantescas sumas de dinero que empresas de la talla de Apple, Google y Microsoft, así como los fabricantes con los que trabajan codo con codo, están destinando para mejorar sus productos y conseguir que los consumidores los adquieran en detrimento de las propuestas de sus rivales.
El artista francés Bernard Pras es un maestro de la anamorfosis, que consiste en la proyección distorsionada de una imagen que el espectador sólo puede observar correctamente si se coloca en un punto concreto especificado por su autor. Hace un par de semanas traje a Abadía una fotografía que recogía una de sus obras: una habitación repleta de ropa que si era contemplada desde un emplazamiento específico adoptaba la forma de un rastafari.

Hoy vuelvo a hablar de Pras porque he hallado estas otras representaciones absolutamente brillantes que ha realizado a lo largo de los años. Como puedes ver, en las mismas ha retratado con su peculiar estilo las figuras de genios como Albert Einstein o Salvador Dalí y cuadros como El Grito de Edvard Munch.

En el siguiente vídeo se muestra el proceso que sigue este artista plástico para dar forma a sus singulares obras: