La Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) es una sonda espacial de la NASA que desde hace casi 4 años explora la Luna desde una órbita situada sólo 50 Km sobre su superficie. Aunque cada día tiene la oportunidad de contemplar hasta en 12 ocasiones cómo la Tierra se eleva sobre el horizonte de nuestro satélite, rara vez lo hace, puesto que está ocupada mapeando el terreno y estudiando zonas de aterrizaje para futuras misiones.
Pero el pasado 1 de febrero, mientras se aproximaba al polo norte de la Luna, fijó temporalmente su mirada en el espacio con el objeto de realizar observaciones de la exosfera y recalibrar su instrumental. Fue durante ese breve intervalo cuando el módulo Lunar Reconnaissance Orbiter Camera (LROC) que incorpora captó el momento preciso en que la Tierra se alzaba, majestuosa, por encima del cráter Rozhdestvenskiy y tomó esta instantánea que muestra cómo un turista espacial vería nuestro planeta si se encontrase sobrevolando el satélite.
Con el aumento constante de la oferta de contenidos en HD que nos ofrecen los canales de TDT, las plataformas de televisión de pago, los discos Blu-ray o las descargas digitales, cada vez resulta más útil el tener en casa un dispositivo que nos permita disfrutar de las películas o de los partidos de fútbol con la mayor calidad de imagen y sonido posible.
Para estos cometidos, la nueva generación de proyectores que están saliendo al mercado presentan ventajas a tener muy en cuenta respecto a los televisores LCD. Buen ejemplo de ello es el Acer P1500 que he tenido la ocasión de probar, un proyector de excelentes prestaciones que se adapta a las necesidades del usuario promedio.
Por un precio que no llega a los 650 euros, reproduce contenidos a una resolución nativa de 1920 x 1080 píxeles y nos permite proyectar 150 pulgadas tanto en 2D como en 3D en cualquier pared sin mayores problemas gracias a la potencia luminosa de 3000 lumens con la que emite. Unas características estas que hacen que ofrezca un grado de inmersión inalcanzable para un TV convencional.
Dispone de un contraste de 10000:1 y su óptica de apertura es tal que desde 3 metros de distancia proyecta imágenes de 2,5 metros de anchura. Un tamaño que, a no ser que invirtamos miles de euros en la compra de un televisor de 100 pulgadas, no vamos a obtener con un LCD. Es, como dice un amigo, lo más parecido que existe a ver una película en el cine… pero sin tener que salir del salón de casa.

La ficha que facilita el fabricante indica que el periodo de vida de la lámpara tipo OSRAM es de 4000 horas (5000 si lo configuramos en modo ECO), de manera que dándole un uso normal debería durarnos años. Un detalle, este último, de considerable importancia dado que sustituir una lámpara nos puede salir por cerca de 150 euros.
Uno de los aspectos que suele generar cierta preocupación entre quienes están interesados en un proyector es el ruido del aparato cuando está en funcionamiento. En el caso del Acer P1500 el ventilador emite unos apenas perceptibles 32 dB (26 dB en modo ECO). A modo comparativo, el MacBook Air llega hasta los 44,8 dB cuando ejecuta algún programa que requiere de una gran potencia de cálculo.
Dicho esto, es conveniente señalar que los proyectores no están pensados, al menos a día de hoy, para sustituir a los televisores convencionales, sino para complementarlos. A modo de ejemplo, si lo que queremos es ver un canal de la tele mientras comemos y el salón está iluminado, lo mejor es encender el LCD o plasma de toda la vida.
Pero si podemos tener la habitación a oscuras y queremos disfrutar de una sensación cercana a la que se consigue en el cine, no hay nada como desplegar la pantalla retráctil del proyector, sentarnos cómodamente y ponernos a ver una película a un tamaño de 150 ó 200 pulgadas. Una experiencia que, por poco más de 600 euros, podemos lograr ahora mismo gracias a un proyector como el referido Acer P1500 o a otros de similares características que están apareciendo en el mercado.
Un joven piloto ha subido a un amigo con miedo a volar a una avioneta Alpha 160a para, según dice, tratar de ayudarle a hacer frente a sus temores y ha grabado con una cámara situada en el frontal de la cabina la reacción que experimentaba mientras ejecutaba maniobras acrobáticas como rizos, toneles o barrenas. Los gritos despavoridos y las miradas aterrorizadas se han sucedido una y otra vez J
El artista estadounidense Pat Acton ha construido una réplica a escala 1/26 de la Estación Espacial Internacional con un material muy poco común: palillos. Montañas de palillos. Tantos como 282.000, que ha unido entre sí con el equivalente a 30 litros de pegamento.

La obra, de más de 4 metros de longitud, le ha llevado 1.950 horas de trabajo y hace gala de un grado de detalle verdaderamente remarcable dado los elementos con los que ha sido concebida.

Muestra de ello es que no sólo copia el aspecto exterior de la Estación Espacial Internacional, sino que abriendo unas trampillas se accede a unos habitáculos internos que reflejan la apariencia de los módulos reales en los que conviven los astronautas.

Para dotar al conjunto de más verosimilitud incluso, Acton ha dado forma también a un transbordador espacial a escala que se puede acoplar a la Estación Espacial Internacional de forma similar a como sucede (o sucedía hasta que fueron retirados por la administración estadounidense) en la realidad.

La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) ha dado a conocer una iniciativa en la que está trabajando para poner coto en las décadas venideras a los problemas energéticos que padece el país asiático: la instalación de parques solares en el espacio. La ambiciosa propuesta recoge que los paneles se pondrían en órbita geoestacionaria alrededor de distintos puntos del planeta para facilitar la recolección de la energía procedente del astro rey durante las 24 horas del día..
Estas plataformas, situadas a 36.000 kilómetros de altitud, captarían la radiación solar y la transmitirían en forma de microondas a unas estaciones situadas en tierra firme que las convertirían en electricidad. Los físicos e ingenieros de la JAXA consideran que en el año 2030 podrían tener listo un sistema viable comercialmente de 1 Gigavatio si cuentan con una financiación adecuada.
Los desafíos que implica un proyecto de estas características son colosales, dado que una granja solar capaz de producir 1 GW tendría forzosamente un tamaño de varios kilómetros y un peso superior a las 10.000 toneladas métricas. Para construir una estructura de este tipo, ponerla en órbita y gestionarla se deberían mejorar además los conocimientos actuales sobre la transmisión de energía sin cables, el transporte y construcción de estructuras gigantescas en órbita y, finalmente, la generación y control de la energía en el espacio.
De ahí que Susumi Sasaki, un veterano investigador de la JAXA, haya manifestado al respecto que aunque la envergadura del plan lo convierte en un reto no sólo a nivel tecnológico sino también económico, los dividendos que puede ofrecer a las generaciones futuras son grandiosos.
En su opinión, si se consiguiera desplegar una flota de satélites diseñados para recopilar energía solar, la humanidad en su conjunto dispondría de energía casi ilimitada y se pondrían fin a los conflictos que desde hace décadas emergen de manera regular en diversas regiones del planeta por el control de los recursos energéticos.
Los beneficios para la salud del planeta también serían extraordinarios, ya que estas granjas solares en el espacio permitirían prescindir de instalaciones para la generación de energía eléctrica que desprenden grandes cantidades de partículas contaminantes a la atmósfera o que suponen un riesgo potencial muy grave para la población como las centrales nucleares o las termoeléctricas de ciclo convencional.
En el año 2005, SanDisk lanzó al mercado su primera tarjeta de memoria en formato microSD. Tenía una capacidad de almacenamiento de 128 MB. Casi una década más tarde, el sector de las nuevas tecnologías ha vivido una (r)evolución tecnológica de tal calibre que recientemente esta misma compañía ha empezado a comercializar un modelo de 128 GB que permite grabar películas, fotografías, apps móviles y todo tipo de datos en una unidad del tamaño de una uña. Un gigantesco avance que queda perfectamente reflejado en la imagen que encabeza este artículo, en la que se pone de manifiesto el tremendo progreso técnico que se ha dado en tan breve intervalo de tiempo.
El ejército noruego está realizando pruebas con el Oculus Rift con el objeto de que la tecnología que incorporan estas gafas de realidad virtual permitan a los soldados que conducen sus tanques mejorar el campo de visión que tienen cuando se encuentran el interior de estos vehículos blindados.
A tal efecto han situado 4 cámaras en cada uno de los costados de un tanque y las han conectado a un módulo Oculus Rift. La idea es que el conductor que se halla en el interior del tanque, que en condiciones normales tendría una perspectiva limitada del entorno por el que circula, se ponga las gafas y pueda observar el exterior casi como si estuviera fuera.
Asimismo, han desarrollado un software que permite mostrar datos en la pantalla del Oculus Rift más propios de un videojuego de guerra como, por ejemplo, la pendiente del terreno que se va a atravesar o un mapa de la zona en cuestión. En el siguiente vídeo se muestra el proyecto que están implementando con estas innovadoras gafas:
Por primera vez desde que Microsoft saliese a bolsa en el año 1986, Bill Gates ha dejado de ser el máximo accionista individual de la compañía. Así lo revela este documento publicado por la U.S. Securities and Exchange Commission (SEC), una agencia del gobierno estadounidense encargada de regular los mercados financieros, en el que se recoge que Gates vendió la semana pasada 4,6 millones de títulos, por lo que el montante total de valores que posee en la multinacional estadounidense ha quedado reducido a 330,1 millones.
Esta cifra, equivalente al 4% de las acciones de Microsoft, es ligeramente inferior a los 333 millones que posee el que fuese su sucesor, Steve Ballmer. En los últimos 12 años Gates ha ido vendiendo una media de 80 millones de acciones de la compañía que fundó en 1975, de manera que de seguir con este ritmo a mediados del año 2018 se quedará sin ninguna.
Pero si ya es destacable que Gates se esté deshaciendo de las acciones de Microsoft, aún lo es más el porqué: para aportar fondos a la Fundación Bill y Melinda Gates, para la que trabaja desde hace años a tiempo completo y a la que ha donado hasta la fecha más de 28.000 millones de dólares.
Su paso por Microsoft y los controvertidos métodos que utilizó para acabar con la competencia y asentar la posición de dominio de Microsoft le granjearon no pocas críticas. Pero si bien eso es cierto, no lo es menos que su desinteresada labor al frente de la ONG que lleva su nombre y las multimillonarias aportaciones que hace año tras año están mejorando las condiciones de vida de muchas personas desfavorecidas en los países en vías de desarrollo y salvando las de otras tantas.