Desde el año 2004 se viene hablando de la creación del dominio .xxx, que iba a ir destinado a webs con contenidos pornográficos. Durante todo este tiempo, las entidades que apoyaban esta propuesta han argumentado que si se agruparan todas las páginas de carácter sexual en un único dominio los padres podrían impedir con mayor facilidad el acceso de sus hijos a este tipo de materiales.
La posible aprobación de los .xxx había puesto en pie de guerra a algunos de los sectores más conservadores de Estados Unidos, una postura que curiosamente también había sido apoyada por la industria pornográfica, consciente de que la llegada de estos dominios podía haber acabado con una parte importante de su clientela debido a los filtros que numerosas compañías habrían puesto a sus empleados para que no pudieran entrar en este tipo de webs.
Pero tras muchos dimes y diretes, la Internet Corporation For Assigned Names and Numbers (ICANN) ha decidido finalmente vetar la creación del dominio .xxx, en una decisión que a buen seguro traerá cola.
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