Que Internet es muy grande es un hecho; que aún así no hay sitio para todos, también. Soapbox es el vivo ejemplo de ello. Presentado por Microsoft durante la segunda mitad del 2006 como el servicio que iba a plantar cara a la hegemonía de YouTube, ni el paso del tiempo ni las sucesivas campañas publicitarias han podido evitar que cayera en el olvido, canibalizado por el éxito de otros proyectos mejor planteados y ejecutados.
Hasta el punto de que Erik Jorgensen, vicepresidente de Microsoft, ha anunciado que se están poniendo en contacto con los usuarios dados de alta en el portal y con las empresas con las que han ido suscribiendo acuerdos de colaboración para comunicarles que a partir del 29 de julio no se podrán subir más vídeos. Será la medida previa al cierre definitivo del sitio, previsto para el 31 de agosto.
Pese a las grandes expectativas que generó su aparición, Soapbox nunca ha conseguido la aceptación del público. En Redmond calculan que este servicio es responsable, únicamente, del 5% del tráfico de MSN Video, el portal de Microsoft en el que se pueden visionar videoclips, tráilers de estrenos cinematográficos o resúmenes de los acontecimientos deportivos más seguidos en Estados Unidos. Un pobre balance para un proyecto que debía acabar con la hegemonía de YouTube.
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