Meizu, una compañía china dedicada a la electrónica de consumo que en el último par de años se ha expandido a nivel internacional, ha presentado recientemente un nuevo móvil al que han bautizado con el nombre de M8 miniOne que estoy convencido que dará mucho de qué hablar. Y no lo hará por sus posibles prestaciones o bajo precio, sino por su diseño, extremadamente parecido, por no decir calcado, al iPhone de Apple. Juzgad vosotros mismos:
No sólo han copiado su diseño externo sino que, ya puestos, han decidido calcar la interficie de usuario del iPhone píxel por píxel, a sabiendas de que la copia industrial no está tipificada como delito en el gigante asiático (o si lo está, desde luego, no se aplica).
China es la fábrica del mundo, en eso estaremos todos de acuerdo, pero también es el reino de la piratería, un país en el que es posible encontrar copias de casi cualquier producto desarrollado en occidente ante la aquiescencia de las autoridades de turno, que no hacen nada para acabar con estas prácticas.
De hecho, el iPhone ha sido objeto de copias burdas antes incluso de salir al mercado. El caso más sonado fue el del tPhone, un móvil que los chinos pusieron a la venta a principios de junio y que tuvo su efímero momento de gloria gracias a un vídeo del mismo que apareció en YouTube:
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