El pasado 19 de septiembre, un grupo de personas interrumpió pacíficamente un rodeo que estaban celebrando los miembros del Club de Rodeo de Ñuñoa para alzar su voz contra el maltrato animal que se produce en este tipo de actos.
Una pequeña protesta de la que nadie o casi nadie hubiera sabido nunca de no ser porque los animales que montaban a caballo decidieron tomarse la justicia por su mano y la emprendieron contra una de las activistas, una chica de 16 años a la que lacearon y a continuación sacaron a rastras del recinto como si fuera una cabeza de ganado cualquiera:
Por cierto, un tal Alfonso Rivas, que ostenta el cargo de director de la Federación de Rodeo Chilena, no sólo no se disculpó por lo acontecido sino que justificó la actitud bochornosa de los jinetes, dado que desde su punto de vista encontraba «en alguna medida razón a la reacción. Es lamentable, por ambas partes». En fin…
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