¿Os atreveríais a apoyar una mano sobre el hocico de un fiero caimán mientras éste reposa al sol? Yo tampoco, pero esta humilde y frágil mariposa parece que no tiene ningún problema en hacerlo. La insólita imagen ha sido captada por el fotógrafo aficionado Stefan Huwiler durante un viaje al Pantanal de Brasil.
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