El tren A Coruña/Vigo-Hendaya, la comunicación férrea del Norte ibérico, ha descarrilado en Villada (Palencia). Seis muertos y 36 heridos. (…) He viajado decenas de veces en él para ir a la universidad. Era el tren de los estudiantes, los que iban a Navarra y al País Vasco. Ahora es también el de los peregrinos que viajan más turistas que creyentes a Compostela. Unos cuantos abarrotaban el convoy siniestrado.
Recuerdo el frío y el olor a mugre. Entrabamos en el tren nada más empezada la tarde y amanecíamos en destino. Unas veces helados como témpanos de páramo castellano. Otras achicharrados -y medio intoxicados- las pocas veces que le ponían una calefacción más siniestra que el más desmejorado de los hornillos. Olía peor que el infierno.
La cafetería era un viejo ferroviario -casi siempre malhumorado- que vendía latas y botellas sacadas de una gran caja llena de hielo. Si te atrevías podías comprar un bocadillo de mierda. Preferíamos las cantinas de las estaciones, a menudo cerradas y siempre sucias, que aquella vieja y mugrienta nevera alojada en un compartimento de segunda clase.
Más y mejor en Periodistas 21, un lujo hecho blog.
El videojuego de plataformas Gecko Gods se estrena en la Nintendo Switch 2 el 25 de junio
Cómo el parlante JBL transforma la forma de escuchar música
Slay the Spire 2 se convierte en uno de los juegos más populares de la historia de Steam
La nebulosa de emisión y superburbuja N44