La II Conferencia Internacional de Software Libre que se ha celebrado esta semana en Málaga ha merecido un pseudo-artículo del diario El País que comienza de la siguiente manera:
Si los musulmanes no pueden representar gráficamente a Mahoma, ayer se descubrió en Málaga una nueva doctrina que lleva más lejos los tabúes. Se trata de los seguidores del software libre, que se niegan siquiera a pronunciar un nombre, en este caso el de su más mortal enemigo, el todopoderoso presidente de Microsoft, Bill Gates.
Aprovechar el malestar que han generado las caricaturas de Mahoma entre una parte minoritaria e intolerante de los musulmanes para atacar al software libre es sencillamente patético.
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