El artista Mark Formanek, a la cabeza de un equipo formado por 36 personas, construyó a finales de noviembre un enorme reloj digital de 4 metros de altura y 12 de anchura en la estación central de trenes de Rotterdam cuyos números estaban representados con traviesas de madera. El entramado, qué duda cabe, era muy espectacular pero tenía un pequeño inconveniente: cada minuto los operarios debían modificar la hora a mano
Vía | Huge wooden digital clock runs manually using people power.
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