No cabe duda que las empresas dedicadas a las nuevas tecnologías que empiezan lo tienen mucho más fácil en Estados Unidos que en cualquier otra parte del mundo.
Así lo atestigua una vez más el Wall Street Journal en un artículo en el que se explica que algunas start-ups reciben millones de dólares de compañías de inversión que luchan entre sí por encontrar proyectos capaces de generar grandes dividendos en poco tiempo pero que no ponen el mismo énfasis en estudiar si el modelo de negocio que se les plantea es realmente viable o no.
Esta tendencia, acentuada especialmente en los últimos meses, ha provocado que algunos analistas norteamericanos comparen el movimiento de capital hacia nuevas empresas cuyas expectativas no están del todo claras con el que se produjo durante el boom de las .com a finales de los ’90.
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