OpenAI, Nvidia, Google, Microsoft, Anthropic, Facebook y el resto de multinacionales detrás de los grandes modelos de lenguaje actuales que utilizan los programas de inteligencia artificial sostienen que esta tecnología va a mejorar sustancialmente la productividad de las empresas y va a dar pie a grandes avances científicos y en la automatización.
Puede que en unos años sea así, pero cada vez hay más indicios que apuntan a que la realidad actual de la IA no es, ni por asomo, tan idílica como nos plantean y no justifica, al menos por el momento, las colosales inversiones que se están acometiendo en su desarrollo.
Sin ir más lejos, un estudio que ha llevado a cabo el National Bureau of Economic Research entre más de 6.000 ejecutivos de empresas europeas y norteamericanas pone de manifiesto que el 80% considera que la inteligencia artificial está teniendo poco o nulo impacto en el día a día de sus firmas y no está contribuyendo a mejorar sus cifras de negocio.
Un porcentaje que da mucho que pensar, debido a que el 70% afirma estar utilizando esta tecnología activamente. Ello pone de relieve las discrepancias que existen entre las elevadas expectativas que se tienen en torno a la IA y su potencial transformador en comparación con los resultados que proporciona a día de hoy.
Cuestionados acerca de porqué emplean la IA en sus firmas, la mayor parte de estos directivos confiesa que lo hacen para aumentar la productividad y reducir el número de empleados y, consecuentemente, de sueldos a pagar.
Sea como fuere, y a pesar de la dudosa conveniencia de la inteligencia artificial en muchos negocios, lo cierto es que continúa focalizando cifras de inversión multimillonarias. Sin ir más lejos, se estima que el 61% de las partidas de dinero aportadas por los fondos de capital riesgo durante el último año han ido a parar a proyectos relacionados con esta tecnología.
Sólo el tiempo dictaminará la idoneidad o no de estas gigantescas inversiones. Y en ello, y esto es importante remarcarlo, habrá que tener en cuenta tanto su efectividad como su influencia en la economía global.
A este respecto, no hay que olvidar que Mustafa Suleyman, máximo responsable del departamento de IA en Microsoft, considera que en un año y medio esta tecnología habrá llegado a un punto de desarrollo tal que estará capacitada para reemplazar a todos los trabajadores que llevan a cabo tareas técnicas.
Lo que se le olvidó comentar es qué sucederá en caso de que sus predicciones se cumplan y cientos de millones de personas en todo el mundo que se queden sin trabajo y sin medios con los que vivir.
FOTOGRAFÍA: STEVE JOHNSON
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