La ciudad californiana de Santa Rosa cuenta desde hace unas semanas con un nuevo monumento con forma de obelisco que centra las miradas de todos aquellos que se lo encuentran al circular en coche o pasear por sus calles: el Cyclisk.
Lo que hace del mismo una pieza tan llamativa a ojos de los visitantes no son sus 20 metros de altura o 4.500 Kg de peso, sino la materia prima con la que ha sido erigido: restos de bicicletas recicladas y comprimidas las unas con las otras.

La torre, para la que se han utilizado un total de 340 bicicletas y 1 triciclo, es obra de los artistas Mark Grieve e Ilana Spector, que han contado con un presupuesto de 37.000 dólares que ha sido aportado por la delegación local del gigante automovilístico japonés Nissan.
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