Investigadores del Laboratorio de Nanorobótica de la École Polytechnique de Montreal han conseguido dirigir a voluntad el movimiento de un grupo de bacterias magnetotácticas para hacer que trabajen en equipo y manipulen objetos a escala microscópica.
Estos organismos unicelulares disponen de unos orgánulos denominados magnetosomas que actúan como si de unas brújulas naturales se tratara. Los científicos canadienses han creado un campo magnético controlado con la ayuda de una computadora y han logrado que dichas bacterias sigan sus órdenes.
En uno de los experimentos que han llevado a cabo, las han agrupado en un enjambre de unos 5.000 individuos y las han utilizado para construir, paso a paso, una pirámide diminuta:
En otra de las pruebas realizadas, las han dirigido a través del flujo sanguíneo de una rata. El profesor Sylvain Martel, que ha conducido estos ensayos, ha comentado que en unos años esperan poder usar a este tipo de bacterias como un sistema de propulsión que lleve a los nanorrobots del futuro hasta las zonas del cuerpo humano que precisen de asistencia.
Cómo el parlante JBL transforma la forma de escuchar música
Slay the Spire 2 se convierte en uno de los juegos más populares de la historia de Steam
La nebulosa de emisión y superburbuja N44
Cuál es el mejor Nintendo Switch para tu estilo de juego