Ni escaleras, ni un terreno pedregoso, ni obstáculos en mitad del camino… ni tan siquiera unos bañistas tomando el sol en la playa. Nada impide a este labrador llamado Walter recorrer a toda velocidad el camino que separa su casa de Siracusa (Sicilia) hasta la orilla del mar para darse un chapuzón cada vez que su propietario le suelta la correa.
Un travesía vertiginosa que ahora podemos experimentar desde el mismo punto de vista de Walter gracias a este vídeo que su dueño ha grabado tras adherir una cámara GoPro Hero 3+ al cuerpo del can:
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