En el año 2005, SanDisk lanzó al mercado su primera tarjeta de memoria en formato microSD. Tenía una capacidad de almacenamiento de 128 MB. Casi una década más tarde, el sector de las nuevas tecnologías ha vivido una (r)evolución tecnológica de tal calibre que recientemente esta misma compañía ha empezado a comercializar un modelo de 128 GB que permite grabar películas, fotografías, apps móviles y todo tipo de datos en una unidad del tamaño de una uña. Un gigantesco avance que queda perfectamente reflejado en la imagen que encabeza este artículo, en la que se pone de manifiesto el tremendo progreso técnico que se ha dado en tan breve intervalo de tiempo.
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