Para el día de su 102º aniversario, una anciana estadounidense de aspecto frágil y espíritu aventurero llamada Dorothy Cluster solicitó a sus allegados que le hicieran un regalo que a más de uno debió poner los pelos de punta: quería realizar un salto BASE desde alguna estructura fija, ya fuera un edificio, formación natural o puente.
Repuestos del susto inicial, optaron por complacer a la venerable y resuelta abuela y contactaron con una empresa especializada en este tipo de deportes extremos, que puso en marcha los preparativos necesarios para que cuando llegara la feliz jornada la señora Cluster pudiera saltar en compañía de un especialista.
En el vídeo se puede observar lo que sucedió. Acompañada de Sean Chuman, un profesional de estas lides, saltó desde lo alto del Puente Perrine, y unos segundos más tarde aterrizó con éxito 148 metros más abajo junto a los márgenes del Río Snake:
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