En sus 2 años de vida, Addie, Malcolm, Jordan, Sherlock, Libby, Trixie, Roger, Frida y Clover no habían conocido otro hogar que las frías jaulas de metal del laboratorio de investigación en el que los habían mantenido encerrados. Obligados a llevar una existencia miserable, no habían recibido jamás muestras de cariño alguno, ni habían tenido la oportunidad de retozar en un jardín a la luz del sol y su único contacto con los seres humanos se había limitado a los investigadores que realizaban pruebas con ellos.
Afortunadamente, el sufrimiento de estos 9 perritos Beagle ha llegado a su fin después de que unos miembros de ARME, una asociación en defensa de los derechos de los animales, hayan recibido una llamada en la que se les ha advertido de que el centro que los había utilizado para realizar tests quería desprenderse de los mismos.
Tras llegar a un acuerdo con sus responsables, han pasado a recogerlos y los han librado de su encierro. El siguiente vídeo recoge el momento en el que, uno a uno, les han abierto las puertas de las jaulas portátiles en las que los han transportado y, tras superar el miedo inicial a lo desconocido, estos cánidos han sentido por primera vez bajo sus patas la cálida sensación del césped y de la libertad:
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