En condiciones normales, un vídeo en el que apareciera un tipo abalanzándose sobre una cama, unas monedas rebotando contra una mesa, una bombilla rompiéndose en mil pedazos, unas gotas brollando de un grifo o una Blackberry impactando contra el suelo no tendría nada de especial. Absolutamente nada. Pero si ha sido grabado con una cámara de alta definición capaz de registrar la impresionante cifra de 2.564 fotogramas por segundo y las imágenes se ralentizan hasta el extremo, esa misma grabación en apariencia anodina adquiere una nueva dimensión. Mirad sino:
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