Un crucero con 160 pasajeros a bordo ha quedado a la deriva esta semana en el Océano Antártico después que uno de sus motores fallase cuando se encontraba atravesando el Paso Drake y haciendo frente a olas de 8 metros de altura y a vientos de más de 90 kilómetros por hora.
Las imágenes de este barco de 88 metros de eslora siendo zarandeado de un costado al otro por la fuerza del mar como si de un muñeco de trapo se tratase ponen los pelos de punta. Afortunadamente, todo quedó en un susto y horas después la tripulación consiguió reparar el motor y continuar la marcha:
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