Ben Meyer, un estudiante de 17 años del Instituto Thomas Jefferson, ha convertido las puertas, paredes, cerraduras, bancos, máquinas del gimnasio, barandillas y taquillas de este centro escolar en los instrumentos de percusión de una pieza musical que él mismo ha compuesto y en la que también suenan un piano, una marimba, un vibráfono y un glockenspiel. El rodaje de este videoclip tan original le ha llevado un mes completo:
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