Si hay un componente que apenas ha cambiado en los ordenadores a lo largo de los últimos 20 años, ése es el teclado. Es el vivo ejemplo de un dispositivo que, a pesar de los años que lleva entre nosotros, sigue siendo plenamente funcional, resistente, es fácil de utilizar y además resulta muy barato.
De ahí que las múltiples propuestas que han ido apareciendo durante todo este tiempo con modificaciones más o menos reseñables sobre el diseño actual no hayan triunfado. Aún así, de vez en cuando siguen dándose a conocer nuevos modelos que tratan de sacar partido a la tecnología de nuestros días para introducir elementos novedosos y diferenciados.
Tal es el caso del No-Key Keyboard, un prototipo creado por el diseñador Kong Fanwen que está compuesto por una superficie de cristal, un haz de luz que ilumina el conjunto y una cámara que comprueba las teclas que pulsamos y transmite la información al ordenador. No sé si será muy práctico, pero desde luego es espectacular como pocos

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