Era lo que me faltaba por ver: un paracaidista alemán se ha lanzado en caída libre desde una avioneta que volaba a 4.300 metros de altura sentado en una pequeña lancha de plástico y, a continuación, se ha puesto a resolver un cubo de Rúbik (¿!).
31,5 segundos después, tras conseguir su propósito y colocar todos los cuadrados del mismo color en cada una de las caras, entonces sí, se ha desecho de la balsa y ha abierto el paracaídas. Todavía estoy con la boca abierta
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