A la sombra del Burj Dubai, el edificio de 818 metros de altura al que está previsto que entren a vivir sus primeros inquilinos el 4 de enero del 2010, las autoridades del emirato árabe ordenaron construir el año pasado la Fuente de Dubái, una faraónica obra -otra más- de 275 metros de longitud que ha costado 218 millones de dólares y que es capaz de expulsar agua a una altura de hasta 150 metros.
Aunque la inauguración oficial de la misma se produjo el 8 de mayo, no será hasta finales de año cuando esté completamente operativa. Más allá de su desorbitado precio y del pútrido hedor a megalomanía que desprenden este tipo de obras, hay que reconocer que el espectáculo que ofrece es digno de reseñar:
Por cierto, la canción que suena de fondo es Time to say goodbye, de Andrea Bocelli y Sarah Brightman
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