Es habitual que los maqueros y los linuxeros se muestren orgullosos de los sistemas operativos y de los programas que utilizan en su quehacer diario. Por contra, no es tan normal que un usuario de Windows se vanaglorie públicamente de la opción que ha escogido para trabajar con su ordenador. Sin embargo, toda regla tiene su excepción, y la fotografía que tenéis bajo estas líneas lo pone de manifiesto una vez más:
¿A quién en su sano juicio se le puede ocurrir pintar la fachada de su casa con los motivos de Windows XP? Claro que siempre cabe la posibilidad de que esta imagen no sea más que un fake realizado con Photoshop. Me quedaría más tranquilo si así fuera.
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