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	<title>Nicholas Winton - Abadía Digital</title>
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	<description>- Tecnología y Videojuegos</description>
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		<title>Irena Sendler, la heroína que salvó a 2.500 niños judíos del terror nazi</title>
		<link>https://www.abadiadigital.com/irena-sendler-la-heroina-que-salvo-a-2500-ninos-judios-del-terror-nazi/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jose]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 May 2012 01:05:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Top]]></category>
		<category><![CDATA[Auschwitz]]></category>
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		<category><![CDATA[Campo de Concentración]]></category>
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		<category><![CDATA[Nicholas Winton]]></category>
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		<category><![CDATA[Premio Nobel de la Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="1090" height="774" src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia.jpg 1090w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia-320x227.jpg 320w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia-420x298.jpg 420w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia-768x545.jpg 768w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia-640x454.jpg 640w" sizes="(max-width: 1090px) 100vw, 1090px" /></p>
<p>Con la llegada del otoño de 1999, cuatro adolescentes de un instituto de Kansas de entre 14 y 16 años llamadas Elizabeth Cambers, Megan Stewart, Jessica Shelton y Sabrina Coons andaban barruntando la idea de presentar un proyecto para el <a href="http://www.nhd.org/">Día de la Historia Nacional</a>, una competición académica de ámbito nacional en la que anualmente participan más de medio millón de estudiantes de Estados Unidos.</p>
<p>En busca de inspiración, consultaron un ejemplar de la revista <a href="http://www.usnews.com/">U.S. News & World Report</a> de 1994 y, casualmente, hallaron un artículo en el que se glosaba la figura de Irena Sendler, una mujer polaca de la que nunca antes habían oído hablar y que durante la Segunda Guerra Mundial había protagonizado una historia conmovedora que el paso del tiempo y la falta de interés de unos y otros habían condenado al olvido.<span id="more-5560"></span></p>
<p>Conmovidas por el relato, dedicaron las siguientes semanas a investigar la vida y milagros de la desconocida heroína y, con el material recopilado, prepararon <a href="http://www.irenasendler.org/vid_wmv.asp">una obra de teatro</a> que titularon <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Life_in_a_Jar">Life in a Jar</a> (algo así como <em>La vida en un frasco</em>) que les valió numerosos galardones, entrevistas en programas de televisión y periódicos pero que, por encima de todo, sirvió para sacar a la luz la titánica labor que realizó durante la ocupación nazi de Polonia una joven católica para librar de una muerte segura a miles de niños judíos.</p>
<p>Poco después del estreno de la obra, una menuda anciana de 89 años que desde hacía décadas vivía en un modesto piso de Varsovia en el que llevaba una vida tranquila y apacible, alejada de los focos mediáticos, se encontró para su sorpresa con que periodistas locales e internacionales empezaron a ponerse en contacto con ella, a solicitarle entrevistas, a pedirle información acerca de los acontecimientos que habían acaecido más de 50 años atrás en el Gueto que el ejército nazi había creado en la ciudad y a preguntarle por la motivación que la había llevado a poner en riesgo su propia vida para ofrecer un futuro mejor a miles de pequeños desamparados: era Irena Sendler.</p>
<p>Nacida en 1910 en Varsovia, a los 7 años de edad <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Irena_Sendler#Early_life">tuvo que afrontar</a> la muerte de su padre, un reconocido médico de la época, que contrajo el tifus al tratar a diversos pacientes con esta enfermedad, la mayoría judíos, que otros colegas habían rechazado previamente. Tras su deceso, los líderes de la comunidad hebrea acordaron pagarle los estudios en reconocimiento a la labor que había realizado su progenitor y, a partir de ese momento, los lazos de amistad y respecto entre la pequeña cristiana y sus benefactores se estrecharon para nunca más separarse.</p>
<p>Los años pasaron y la vida de Irena transcurrió por los cauces habituales de la época hasta que en septiembre de 1939 un hecho dramático cambió su vida y la de los 28 millones de habitantes que por aquel entonces tenía Polonia: la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ocupaci%C3%B3n_de_Polonia_%281939-1945%29">ocupación del país</a> por parte de los ejércitos nazi y soviético. Una invasión que se alargó hasta 1945 y que causó la muerte de 6 millones de ciudadanos polacos, el 21,4% de la población.</p>
<p>Una tragedia humanitaria de proporciones difícilmente imaginables hoy en día que golpeó con especial dureza a los judíos y gitanos, muchos de los cuales fueron conducidos a los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau, Belzec, Sobibor, Madjanec y Chelmno, donde murieron en las cámaras de gas, víctimas de las torturas, la pésima alimentación o, sencillamente, del intenso frío invernal.</p>
<p><img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/ninos-gueto-varsovia.jpg" alt="Niños en el Gueto de Varsovia" width="800" height="514" class="aligncenter size-full wp-image-15518" /></p>
<p>Semanas después de que los nazis llegaran a Varsovia, Irena se enroló en las filas de la organización clandestina <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/%C5%BBegota">Żegota</a>, que tenía como propósito ayudar a los judíos, y colaboró en la creación de unos 3.000 documentos falsos con los que trataron de tender una mano a las familias de dicha etnia, cuyos integrantes eran considerados como infrahumanos por los soldados nazis. Una decisión que tomó a sabiendas del gran riesgo que tal paso podía representar para su integridad física y la de sus allegados, ya que la asistencia estaba penada con la pena de muerte no sólo para quien fuera descubierto sino también para sus familiares.</p>
<p>Al ser una empleada de los servicios sociales, consiguió que los nazis le concedieran un permiso especial para entrar al <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gueto_de_Varsovia">Gueto de Varsovia</a> y comprobar periódicamente si había brotes de tifus, una enfermedad contagiosa que los soldados alemanes temían que pudiera llegar a extenderse más allá de sus muros.</p>
<p><img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/irena-sendlerowa.jpg" alt="Irena Sendler de joven" width="650" height="899" class="aligncenter size-full wp-image-15520" /></p>
<p>Fueron precisamente este pase y la conciencia de saberse en una posición privilegiada para ayudar a miles de inocentes las circunstancias que la impulsaron a ayudar a los desesperados residentes llevándoles comida, medicinas y ropa. Pero tras comprobar aterrorizada cómo el auxilio que les prestaba no era suficiente y miles de personas morían cada mes víctimas de la hambruna y las enfermedades, se armó de valor y <a href="http://www.auschwitz.dk/sendler.htm">comenzó a ocultar a niños en la ambulancia</a> que conducía y a sacarlos de incógnito del Gueto.</p>
<p><img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia-2.jpg" alt="Gueto de Varsovia" width="799" height="504" class="aligncenter size-full wp-image-15521" /></p>
<p>Con la ayuda de sus compañeros del Departamento Municipal de Bienestar Social,  trazó arriesgados planes como el que les permitió liberar en una ocasión a cientos de niños judíos de una tacada escondiéndolos en ambulancias y tranvías que fueron introduciendo en el Gueto aduciendo que los necesitaban para realizar inspecciones de las condiciones sanitarias de los residente durante un brote de tifus.</p>
<p>Conforme los iban sacando del infierno en que malvivían, dedicaban los siguientes días a llevarlos con familias polacas, a orfanatos y conventos católicos que se prestaban a cuidarlos y a ocultarlos el tiempo que fuera necesario de las garras nazis. Mientras tanto, les creaban nuevas identidades y guardaban listas con los datos de los pequeños en frascos para que no las descubrieron los soldados alemanes y con la idea en mente de volverlos a juntar más adelante, cuando la ocupación acabara, con sus respectivas familias.</p>
<p><img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/tropas-nazis-gueto-varsovia.jpg" alt="Gueto de Varsovia" width="750" height="490" class="aligncenter size-full wp-image-15519" /></p>
<p>Irena continuó con su cruzada hasta que en 1943 fue apresada por la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gestapo">Gestapo</a>, que la torturó y sentenció a muerte. Afortunadamente, la jornada en que debía producirse su ejecución, la Żegota consiguió salvarla tras sobornar a los guardias que se ocupaban de su custodia. Desde ese día, permaneció oculta el resto de la Guerra, aunque continuó con su trabajo en favor de los chiquillos. En total, se calcula que su labor permitió salvar la vida de 2.500 niños judíos que de otra manera habrían perecido en un alto porcentaje entre los muros del Gueto de Varsovia.</p>
<p>Una vez finalizó el conflicto armado, y con la ayuda de sus colegas del Departamento Municipal de Bienestar Social, reunió los registros que habían confeccionado con los nombres y localizaciones de los pequeños que habían salvado y trató de juntarlos de nuevo con sus allegados, una tarea que en la mayoría de los casos no fue posible llevar a buen puerto ya que estos habían fenecido.</p>
<p>En 1965, muchos años después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, el <a href="http://www1.yadvashem.org/yv/es/index.asp">Yad Vashem</a>, el organismo oficial israelí constituido en memoria de las víctimas del Holocausto, le entregó la medalla que la hacía depositaria del galardón de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Justos_entre_las_Naciones">Justos entre las Naciones</a> en reconocimiento a sus méritos.</p>
<p>Más allá de este premio puntual, su heroico comportamiento durante la Ocupación fue convenientemente silenciado por las autoridades pro-soviéticas de Polonia y su figura pasó completamente desapercibida durante décadas para sus propios conciudadanos... hasta que en 1999 se estrenó la obra de teatro de las jóvenes estudiantes estadounidenses.</p>
<p><img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/irena-sendler-anciana.jpg" alt="Irena Sendler, ya anciana" width="640" height="480" class="aligncenter size-full wp-image-15522" /></p>
<p>De ahí en adelante, sus extraordinarias proezas fueron ampliamente difundidas y, sin pretenderlo, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Irena_Sendler#Awards">adquirió una notoriedad</a> que nunca antes habría soñado. Fruto de ello, en noviembre del 2001 fue agasajada con la Orden Polonia Restituta, una de las más altas condecoraciones que entrega el país europeo; en octubre del 2003 recibió la Orden del Águila Blanca, la distinción más elevada de Polonia concedida tanto a civiles como a militares; ese mismo año Juan Pablo II le escribió una carta de felicitación.</p>
<p>Como colofón a su trayectoria, en el año 2007 fue nominada al Premio Nobel de la Paz, que finalmente recayó en el multimillonario empresario y ex-vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, que ese año estaba de moda tras el rotundo éxito del documental <a href="http://www.imdb.com/title/tt0497116/">Una verdad incómoda</a>. Poco tiempo después, el 12 de mayo del 2008, Irena murió en Varsovia, la localidad que la había visto nacer 98 años atrás y a la que tanto dio durante toda su vida. Descanse en paz.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.abadiadigital.com/irena-sendler-la-heroina-que-salvo-a-2500-ninos-judios-del-terror-nazi/">Irena Sendler, la heroína que salvó a 2.500 niños judíos del terror nazi</a> se publicó primero en <a href="https://www.abadiadigital.com">Abadía Digital</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1090" height="774" src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia.jpg 1090w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia-320x227.jpg 320w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia-420x298.jpg 420w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia-768x545.jpg 768w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/gueto-varsovia-640x454.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 1090px) 100vw, 1090px" /></p>Con la llegada del otoño de 1999, cuatro adolescentes de un instituto de Kansas de entre 14 y 16 años llamadas Elizabeth Cambers, Megan Stewart, Jessica Shelton y Sabrina Coons andaban barruntando la idea de presentar un proyecto para el <a href="http://www.nhd.org/">Día de la Historia Nacional</a>, una competición académica de ámbito nacional en la que anualmente participan más de medio millón de estudiantes de Estados Unidos.

En busca de inspiración, consultaron un ejemplar de la revista <a href="http://www.usnews.com/">U.S. News & World Report</a> de 1994 y, casualmente, hallaron un artículo en el que se glosaba la figura de Irena Sendler, una mujer polaca de la que nunca antes habían oído hablar y que durante la Segunda Guerra Mundial había protagonizado una historia conmovedora que el paso del tiempo y la falta de interés de unos y otros habían condenado al olvido.<span id="more-5560"></span>

Conmovidas por el relato, dedicaron las siguientes semanas a investigar la vida y milagros de la desconocida heroína y, con el material recopilado, prepararon <a href="http://www.irenasendler.org/vid_wmv.asp">una obra de teatro</a> que titularon <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Life_in_a_Jar">Life in a Jar</a> (algo así como <em>La vida en un frasco</em>) que les valió numerosos galardones, entrevistas en programas de televisión y periódicos pero que, por encima de todo, sirvió para sacar a la luz la titánica labor que realizó durante la ocupación nazi de Polonia una joven católica para librar de una muerte segura a miles de niños judíos.

Poco después del estreno de la obra, una menuda anciana de 89 años que desde hacía décadas vivía en un modesto piso de Varsovia en el que llevaba una vida tranquila y apacible, alejada de los focos mediáticos, se encontró para su sorpresa con que periodistas locales e internacionales empezaron a ponerse en contacto con ella, a solicitarle entrevistas, a pedirle información acerca de los acontecimientos que habían acaecido más de 50 años atrás en el Gueto que el ejército nazi había creado en la ciudad y a preguntarle por la motivación que la había llevado a poner en riesgo su propia vida para ofrecer un futuro mejor a miles de pequeños desamparados: era Irena Sendler.

Nacida en 1910 en Varsovia, a los 7 años de edad <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Irena_Sendler#Early_life">tuvo que afrontar</a> la muerte de su padre, un reconocido médico de la época, que contrajo el tifus al tratar a diversos pacientes con esta enfermedad, la mayoría judíos, que otros colegas habían rechazado previamente. Tras su deceso, los líderes de la comunidad hebrea acordaron pagarle los estudios en reconocimiento a la labor que había realizado su progenitor y, a partir de ese momento, los lazos de amistad y respecto entre la pequeña cristiana y sus benefactores se estrecharon para nunca más separarse.

Los años pasaron y la vida de Irena transcurrió por los cauces habituales de la época hasta que en septiembre de 1939 un hecho dramático cambió su vida y la de los 28 millones de habitantes que por aquel entonces tenía Polonia: la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ocupaci%C3%B3n_de_Polonia_%281939-1945%29">ocupación del país</a> por parte de los ejércitos nazi y soviético. Una invasión que se alargó hasta 1945 y que causó la muerte de 6 millones de ciudadanos polacos, el 21,4% de la población.

Una tragedia humanitaria de proporciones difícilmente imaginables hoy en día que golpeó con especial dureza a los judíos y gitanos, muchos de los cuales fueron conducidos a los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau, Belzec, Sobibor, Madjanec y Chelmno, donde murieron en las cámaras de gas, víctimas de las torturas, la pésima alimentación o, sencillamente, del intenso frío invernal.

<img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/ninos-gueto-varsovia.jpg" alt="Niños en el Gueto de Varsovia" width="800" height="514" class="aligncenter size-full wp-image-15518" />

Semanas después de que los nazis llegaran a Varsovia, Irena se enroló en las filas de la organización clandestina <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/%C5%BBegota">Żegota</a>, que tenía como propósito ayudar a los judíos, y colaboró en la creación de unos 3.000 documentos falsos con los que trataron de tender una mano a las familias de dicha etnia, cuyos integrantes eran considerados como infrahumanos por los soldados nazis. Una decisión que tomó a sabiendas del gran riesgo que tal paso podía representar para su integridad física y la de sus allegados, ya que la asistencia estaba penada con la pena de muerte no sólo para quien fuera descubierto sino también para sus familiares.

Al ser una empleada de los servicios sociales, consiguió que los nazis le concedieran un permiso especial para entrar al <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gueto_de_Varsovia">Gueto de Varsovia</a> y comprobar periódicamente si había brotes de tifus, una enfermedad contagiosa que los soldados alemanes temían que pudiera llegar a extenderse más allá de sus muros.

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Fueron precisamente este pase y la conciencia de saberse en una posición privilegiada para ayudar a miles de inocentes las circunstancias que la impulsaron a ayudar a los desesperados residentes llevándoles comida, medicinas y ropa. Pero tras comprobar aterrorizada cómo el auxilio que les prestaba no era suficiente y miles de personas morían cada mes víctimas de la hambruna y las enfermedades, se armó de valor y <a href="http://www.auschwitz.dk/sendler.htm">comenzó a ocultar a niños en la ambulancia</a> que conducía y a sacarlos de incógnito del Gueto.

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Con la ayuda de sus compañeros del Departamento Municipal de Bienestar Social,  trazó arriesgados planes como el que les permitió liberar en una ocasión a cientos de niños judíos de una tacada escondiéndolos en ambulancias y tranvías que fueron introduciendo en el Gueto aduciendo que los necesitaban para realizar inspecciones de las condiciones sanitarias de los residente durante un brote de tifus.

Conforme los iban sacando del infierno en que malvivían, dedicaban los siguientes días a llevarlos con familias polacas, a orfanatos y conventos católicos que se prestaban a cuidarlos y a ocultarlos el tiempo que fuera necesario de las garras nazis. Mientras tanto, les creaban nuevas identidades y guardaban listas con los datos de los pequeños en frascos para que no las descubrieron los soldados alemanes y con la idea en mente de volverlos a juntar más adelante, cuando la ocupación acabara, con sus respectivas familias.

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Una vez finalizó el conflicto armado, y con la ayuda de sus colegas del Departamento Municipal de Bienestar Social, reunió los registros que habían confeccionado con los nombres y localizaciones de los pequeños que habían salvado y trató de juntarlos de nuevo con sus allegados, una tarea que en la mayoría de los casos no fue posible llevar a buen puerto ya que estos habían fenecido.

En 1965, muchos años después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, el <a href="http://www1.yadvashem.org/yv/es/index.asp">Yad Vashem</a>, el organismo oficial israelí constituido en memoria de las víctimas del Holocausto, le entregó la medalla que la hacía depositaria del galardón de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Justos_entre_las_Naciones">Justos entre las Naciones</a> en reconocimiento a sus méritos.

Más allá de este premio puntual, su heroico comportamiento durante la Ocupación fue convenientemente silenciado por las autoridades pro-soviéticas de Polonia y su figura pasó completamente desapercibida durante décadas para sus propios conciudadanos... hasta que en 1999 se estrenó la obra de teatro de las jóvenes estudiantes estadounidenses.

<img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2012/05/irena-sendler-anciana.jpg" alt="Irena Sendler, ya anciana" width="640" height="480" class="aligncenter size-full wp-image-15522" />

De ahí en adelante, sus extraordinarias proezas fueron ampliamente difundidas y, sin pretenderlo, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Irena_Sendler#Awards">adquirió una notoriedad</a> que nunca antes habría soñado. Fruto de ello, en noviembre del 2001 fue agasajada con la Orden Polonia Restituta, una de las más altas condecoraciones que entrega el país europeo; en octubre del 2003 recibió la Orden del Águila Blanca, la distinción más elevada de Polonia concedida tanto a civiles como a militares; ese mismo año Juan Pablo II le escribió una carta de felicitación.

Como colofón a su trayectoria, en el año 2007 fue nominada al Premio Nobel de la Paz, que finalmente recayó en el multimillonario empresario y ex-vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, que ese año estaba de moda tras el rotundo éxito del documental <a href="http://www.imdb.com/title/tt0497116/">Una verdad incómoda</a>. Poco tiempo después, el 12 de mayo del 2008, Irena murió en Varsovia, la localidad que la había visto nacer 98 años atrás y a la que tanto dio durante toda su vida. Descanse en paz.<p>La entrada <a href="https://www.abadiadigital.com/irena-sendler-la-heroina-que-salvo-a-2500-ninos-judios-del-terror-nazi/">Irena Sendler, la heroína que salvó a 2.500 niños judíos del terror nazi</a> se publicó primero en <a href="https://www.abadiadigital.com">Abadía Digital</a>.</p>
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		<title>Nicholas Winton, el hombre que salvó a 669 niños judíos de las garras nazis</title>
		<link>https://www.abadiadigital.com/nicholas-winton-el-hombre-que-salvo-a-669-ninos-judios-de-las-garras-nazis/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Jose]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Jan 2008 13:26:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
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<p>La Segunda Guerra Mundial ha sido el conflicto armado más sangriento, el que más bajas ha causado en toda la historia de la humanidad. Más de 60 millones de personas perecieron, la mayoría civiles. El 2% de los habitantes de la Tierra murieron. Pero entre tanta barbarie, hubo quienes fueron capaces de sobreponerse al horror y sacaron lo mejor de sí mismos para salvar la vida de muchos inocentes. Hoy os voy a hablar de uno de estos héroes: <strong>Nicholas Winton</strong>.</p>
<p>Nicholas Winton nació en Londres el 19 de mayo de 1909. Hijo de inmigrantes alemanes de origen judío, su infancia y adolescencia transcurrieron de manera apacible y tranquila, tal y como correspondía a un joven inglés de familia bienestante de principios de siglo.</p>
<p>En 1931, una vez finalizados sus estudios, entró a trabajar como agente de bolsa en su ciudad natal. Los años fueron pasando y la cómoda vida de Winton siguió su curso sin apenas contratiempos hasta que en diciembre de 1938 todo cambió para él. Por completo además.</p>
<p>En aquellas fechas tenía previsto pasar unos días de vacaciones esquiando en Suiza cuando recibió una llamada telefónica de su amigo Martin Blake en la que éste le pidió que cancelara todos los planes que tuviera para esos días y se dirigiera a Praga. "Tengo una propuesta muy interesante para ti. No te molestes en traer tus esquís", le dijo Blake.</p>
<p>Al llegar a Praga, Blake le preguntó si quería echarle una mano y trabajar temporalmente en los campos de refugiados de la zona, donde miles de seres humanos, muchos de los cuales eran niños de origen hebreo, malvivían en condiciones infrahumanas. La visión del drama que se abría ante sus ojos le marcó profundamente.</p>
<p>Tanto que decidió montar una oficina improvisada en la habitación del hotel en que se hospedaba y comenzó a elaborar un plan para sacar del país a tantos chiquillos judíos como fuera posible para llevarlos a otros estados donde pudieran vivir en paz y tranquilidad, lejos de las garras nazis.</p>
<p>Poco a poco, la comunidad hebrea de la capital checa se hizo eco de la presencia de Winton en la ciudad y del motivo que le impulsaba a seguir allí. De ahí que centenares de familias acudieran a visitarle para tratar de persuadirle de que incluyera a sus hijos en la lista de los niños que iba a intentar salvar.</p>
<p>Desesperados ante el avance de las tropas alemanas, quienes le iban a ver trataban de convencerle de que su situación era la más desesperada de todas, de que su caso era el más urgente. El alud de solicitudes provocó que se viera obligado a abrir una nueva oficina en la calle Vorsilska para poder atender a tanta gente como fuera posible. Su amigo Trevor Chadwick se ocupó personalmente de ese despacho.</p>
<p>En pocos días centenares de familias habían acudido a solicitarle ayuda para salvar a sus hijos y Winton se encontraba ahora desbordado. ¿Cómo conseguiría sacar del país a tantas criaturas? ¿A dónde las llevaría?</p>
<p>Consciente de la magnitud del problema que tenía ante sí, contactó con los embajadores de las naciones que consideraba que podrían hacerse cargo de los chavales, pero sólo el gobierno sueco accedió a ocuparse de un grupo de niños. Por su parte, Gran Bretaña prometió aceptar a los que fueran menores de 18 años sí y sólo sí antes encontraba a familias dispuestas a acogerlos. Unas familias que además deberían comprometerse a abonar por anticipado un depósito de 50 libras por cada niño para pagar su futura vuelta a casa.</p>
<p>Los pocos días que tenía de vacaciones fueron pasando y finalmente Winton no tuvo más remedio que volver a Londres para reincorporarse a su puesto de trabajo. Su regreso, eso sí, no le impidió seguir apuntalando su plan de rescate. Para empezar creó una organización a la que bautizó con el nombre de 'El Comité Británico para los Refugiados de Checoslovaquia, Sección para Niños', que en un principio sólo contaba como miembros con él mismo, su madre, su secretaria y unos cuantos voluntarios.</p>
<p>Una vez creado el Comité, Winton tuvo que hacer frente a un gran problema, el mayor que tenía por delante para llevar a cabo su proyecto: conseguir la financiación necesaria para pagar los costos del viaje en tren de los niños desde Checoslovaquia hasta el país de acogida y encontrar a personas que aceptaran hacerse cargo de estos chicos y pagar las 50 libras que reclamaba el gobierno.</p>
<p>Con estas premisas sobre la mesa, Winton comenzó a publicar anuncios en los diarios británicos, en las iglesias y en las sinagogas solicitando ayuda. La respuesta de los londinenses fue entusiasta. En unas semanas, centenares de familias aceptaron acoger a los niños y aportaron el dinero necesario como para iniciar los transportes desde Checoslovaquia hasta la capital inglesa.</p>
<p><img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton-child-document.jpg" alt="Pasaporte que Nicholas Winton confeccionó para salvar a un niño" width="750" height="575" class="aligncenter size-full wp-image-15642" /></p>
<p>El primero de ellos se efectuó el 14 de marzo de 1939 en avión. En los siguientes meses se organizaron otros 7 transportes, todos por tren. El último tuvo lugar el 2 de agosto de ese mismo año. Los ferrocarriles tenían como destino la estación de Liverpool Street, en Londres, donde esperaban las familias de acogida que, una a una, se iban haciendo cargo de todos los chicos que llegaban.</p>
<p>El octavo tren tenía que salir de Praga el 1 de septiembre de 1939 y en él iban a viajar otros 250 niños, pero ese mismo día Alemania invadió Polonia y cerró sus fronteras. El transporte, literalmente, desapareció. Ninguno de los menores volvió a ser visto nunca más. Fueron 250 víctimas que se sumaron a los más de 15.000 niños que perecieron asesinados en Checoslovaquia durante la 2ª Guerra Mundial.</p>
<p>En total <strong>Winton rescató a 669 niños judíos</strong>. Una hazaña que hubiera merecido múltiples condecoraciones y actos de homenaje pero que quedó en el olvido durante 50 largos años ya que nuestro protagonista prefirió mantener en secreto lo sucedido.</p>
<p>No fue hasta 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido en el desván de su casa y, rebuscando entre los papeles que contenía, se topó con las fotos de 669 niños, una lista con el nombre de todos ellos y algunas cartas de sus padres. Tal descubrimiento provocó que Winton no tuviera más remedio que explicarle a su esposa lo que había acontecido décadas atrás.</p>
<p>Sorprendida por la historia que le acababa de explicar su marido, Greta se puso en contacto con Elisabeth Maxwell, una historiadora especializada en el Holocausto nazi y mujer del magnate de la comunicación Robert Maxwell, propietario de periódicos como el Daily Mirror y el Sunday Mirror.</p>
<p>Maxwell, cuyas raíces eran checas, quedó tan impresionado por la gesta de Winton que decidió publicar la historia en sus diarios. Poco después, la BBC se hizo eco de los sucesos que habían acaecido medio siglo antes y los acontecimientos se precipitaron. En unos días pasó de ser un personaje anónimo a convertirse en un héroe nacional, tanto en su país como en la antigua Checoslovaquia.</p>
<p>Tanto es así que en 1993 la Reina Isabel II le nombró Miembro del Imperio Británico; años más tarde, el 31 de diciembre del 2002, lo condecoró con el título de Caballero por sus servicios a la Humanidad; también ostenta el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Marsaryk, que recibió de manos de Vaclav Havel el 28 de octubre de 1998; el 9 de octubre del 2007 recibió la máxima condecoración militar checa, La Cruz de la 1ª Clase, en una ceremonia en la que el embajador checo mostró su apoyo público a una iniciativa impulsada por estudiantes del país que contaba ya con más de 32.000 firmas y en la que se solicitaba que le otorgaran el Premio Nóbel de la Paz.</p>
<p><img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton-anciano.jpg" alt="Nicholas Winton, ya anciano" width="750" height="563" class="aligncenter size-full wp-image-15643" /></p>
<p>La historia de Nicholas Winton ha servido de inspiración para la realización de dos filmes: <a href="http://www.imdb.com/title/tt0218705/">All my loved ones</a>, dirigida por el realizador checo Matej Minác, y <a href="http://www.imdb.com/title/tt0328499/">Nicholas Winton: The Power of Good</a>, un documental que ganó un Emmy en el año 2002.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.abadiadigital.com/nicholas-winton-el-hombre-que-salvo-a-669-ninos-judios-de-las-garras-nazis/">Nicholas Winton, el hombre que salvó a 669 niños judíos de las garras nazis</a> se publicó primero en <a href="https://www.abadiadigital.com">Abadía Digital</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1090" height="828" src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="Nicholas Winton, el hombre que salvó a 669 niños judíos de las garras nazis" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton.jpg 1090w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton-320x243.jpg 320w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton-420x319.jpg 420w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton-768x583.jpg 768w, https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton-640x486.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 1090px) 100vw, 1090px" /></p>La Segunda Guerra Mundial ha sido el conflicto armado más sangriento, el que más bajas ha causado en toda la historia de la humanidad. Más de 60 millones de personas perecieron, la mayoría civiles. El 2% de los habitantes de la Tierra murieron. Pero entre tanta barbarie, hubo quienes fueron capaces de sobreponerse al horror y sacaron lo mejor de sí mismos para salvar la vida de muchos inocentes. Hoy os voy a hablar de uno de estos héroes: <strong>Nicholas Winton</strong>.

Nicholas Winton nació en Londres el 19 de mayo de 1909. Hijo de inmigrantes alemanes de origen judío, su infancia y adolescencia transcurrieron de manera apacible y tranquila, tal y como correspondía a un joven inglés de familia bienestante de principios de siglo.

En 1931, una vez finalizados sus estudios, entró a trabajar como agente de bolsa en su ciudad natal. Los años fueron pasando y la cómoda vida de Winton siguió su curso sin apenas contratiempos hasta que en diciembre de 1938 todo cambió para él. Por completo además.

En aquellas fechas tenía previsto pasar unos días de vacaciones esquiando en Suiza cuando recibió una llamada telefónica de su amigo Martin Blake en la que éste le pidió que cancelara todos los planes que tuviera para esos días y se dirigiera a Praga. "Tengo una propuesta muy interesante para ti. No te molestes en traer tus esquís", le dijo Blake.

Al llegar a Praga, Blake le preguntó si quería echarle una mano y trabajar temporalmente en los campos de refugiados de la zona, donde miles de seres humanos, muchos de los cuales eran niños de origen hebreo, malvivían en condiciones infrahumanas. La visión del drama que se abría ante sus ojos le marcó profundamente.

Tanto que decidió montar una oficina improvisada en la habitación del hotel en que se hospedaba y comenzó a elaborar un plan para sacar del país a tantos chiquillos judíos como fuera posible para llevarlos a otros estados donde pudieran vivir en paz y tranquilidad, lejos de las garras nazis.

Poco a poco, la comunidad hebrea de la capital checa se hizo eco de la presencia de Winton en la ciudad y del motivo que le impulsaba a seguir allí. De ahí que centenares de familias acudieran a visitarle para tratar de persuadirle de que incluyera a sus hijos en la lista de los niños que iba a intentar salvar.

Desesperados ante el avance de las tropas alemanas, quienes le iban a ver trataban de convencerle de que su situación era la más desesperada de todas, de que su caso era el más urgente. El alud de solicitudes provocó que se viera obligado a abrir una nueva oficina en la calle Vorsilska para poder atender a tanta gente como fuera posible. Su amigo Trevor Chadwick se ocupó personalmente de ese despacho.

En pocos días centenares de familias habían acudido a solicitarle ayuda para salvar a sus hijos y Winton se encontraba ahora desbordado. ¿Cómo conseguiría sacar del país a tantas criaturas? ¿A dónde las llevaría?

Consciente de la magnitud del problema que tenía ante sí, contactó con los embajadores de las naciones que consideraba que podrían hacerse cargo de los chavales, pero sólo el gobierno sueco accedió a ocuparse de un grupo de niños. Por su parte, Gran Bretaña prometió aceptar a los que fueran menores de 18 años sí y sólo sí antes encontraba a familias dispuestas a acogerlos. Unas familias que además deberían comprometerse a abonar por anticipado un depósito de 50 libras por cada niño para pagar su futura vuelta a casa.

Los pocos días que tenía de vacaciones fueron pasando y finalmente Winton no tuvo más remedio que volver a Londres para reincorporarse a su puesto de trabajo. Su regreso, eso sí, no le impidió seguir apuntalando su plan de rescate. Para empezar creó una organización a la que bautizó con el nombre de 'El Comité Británico para los Refugiados de Checoslovaquia, Sección para Niños', que en un principio sólo contaba como miembros con él mismo, su madre, su secretaria y unos cuantos voluntarios.

Una vez creado el Comité, Winton tuvo que hacer frente a un gran problema, el mayor que tenía por delante para llevar a cabo su proyecto: conseguir la financiación necesaria para pagar los costos del viaje en tren de los niños desde Checoslovaquia hasta el país de acogida y encontrar a personas que aceptaran hacerse cargo de estos chicos y pagar las 50 libras que reclamaba el gobierno.

Con estas premisas sobre la mesa, Winton comenzó a publicar anuncios en los diarios británicos, en las iglesias y en las sinagogas solicitando ayuda. La respuesta de los londinenses fue entusiasta. En unas semanas, centenares de familias aceptaron acoger a los niños y aportaron el dinero necesario como para iniciar los transportes desde Checoslovaquia hasta la capital inglesa.

<img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton-child-document.jpg" alt="Pasaporte que Nicholas Winton confeccionó para salvar a un niño" width="750" height="575" class="aligncenter size-full wp-image-15642" />

El primero de ellos se efectuó el 14 de marzo de 1939 en avión. En los siguientes meses se organizaron otros 7 transportes, todos por tren. El último tuvo lugar el 2 de agosto de ese mismo año. Los ferrocarriles tenían como destino la estación de Liverpool Street, en Londres, donde esperaban las familias de acogida que, una a una, se iban haciendo cargo de todos los chicos que llegaban.

El octavo tren tenía que salir de Praga el 1 de septiembre de 1939 y en él iban a viajar otros 250 niños, pero ese mismo día Alemania invadió Polonia y cerró sus fronteras. El transporte, literalmente, desapareció. Ninguno de los menores volvió a ser visto nunca más. Fueron 250 víctimas que se sumaron a los más de 15.000 niños que perecieron asesinados en Checoslovaquia durante la 2ª Guerra Mundial.

En total <strong>Winton rescató a 669 niños judíos</strong>. Una hazaña que hubiera merecido múltiples condecoraciones y actos de homenaje pero que quedó en el olvido durante 50 largos años ya que nuestro protagonista prefirió mantener en secreto lo sucedido.

No fue hasta 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido en el desván de su casa y, rebuscando entre los papeles que contenía, se topó con las fotos de 669 niños, una lista con el nombre de todos ellos y algunas cartas de sus padres. Tal descubrimiento provocó que Winton no tuviera más remedio que explicarle a su esposa lo que había acontecido décadas atrás.

Sorprendida por la historia que le acababa de explicar su marido, Greta se puso en contacto con Elisabeth Maxwell, una historiadora especializada en el Holocausto nazi y mujer del magnate de la comunicación Robert Maxwell, propietario de periódicos como el Daily Mirror y el Sunday Mirror.

Maxwell, cuyas raíces eran checas, quedó tan impresionado por la gesta de Winton que decidió publicar la historia en sus diarios. Poco después, la BBC se hizo eco de los sucesos que habían acaecido medio siglo antes y los acontecimientos se precipitaron. En unos días pasó de ser un personaje anónimo a convertirse en un héroe nacional, tanto en su país como en la antigua Checoslovaquia.

Tanto es así que en 1993 la Reina Isabel II le nombró Miembro del Imperio Británico; años más tarde, el 31 de diciembre del 2002, lo condecoró con el título de Caballero por sus servicios a la Humanidad; también ostenta el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Marsaryk, que recibió de manos de Vaclav Havel el 28 de octubre de 1998; el 9 de octubre del 2007 recibió la máxima condecoración militar checa, La Cruz de la 1ª Clase, en una ceremonia en la que el embajador checo mostró su apoyo público a una iniciativa impulsada por estudiantes del país que contaba ya con más de 32.000 firmas y en la que se solicitaba que le otorgaran el Premio Nóbel de la Paz.

<img src="https://www.abadiadigital.com/wp-content/uploads/2008/01/nicholas-winton-anciano.jpg" alt="Nicholas Winton, ya anciano" width="750" height="563" class="aligncenter size-full wp-image-15643" />

La historia de Nicholas Winton ha servido de inspiración para la realización de dos filmes: <a href="http://www.imdb.com/title/tt0218705/">All my loved ones</a>, dirigida por el realizador checo Matej Minác, y <a href="http://www.imdb.com/title/tt0328499/">Nicholas Winton: The Power of Good</a>, un documental que ganó un Emmy en el año 2002.<p>La entrada <a href="https://www.abadiadigital.com/nicholas-winton-el-hombre-que-salvo-a-669-ninos-judios-de-las-garras-nazis/">Nicholas Winton, el hombre que salvó a 669 niños judíos de las garras nazis</a> se publicó primero en <a href="https://www.abadiadigital.com">Abadía Digital</a>.</p>
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